miércoles, 28 de octubre de 2009

los santos

LOS SANTOS
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Monseñor Demetrio Fernández, Obispo de Tarazona, escribe hoy en ABC un artículo que ha llamado mi atención, y del que entresaco algunos párrafos para ampliación de mi blog, y si es posible, que llegue a alguien o a algunos que pueda impactarles, como lo ha hecho conmigo. Dice así:

“” Dios nos ha elegido para que seamos santos””(Ef. 1,4)
Algunos piensan que la santidad es cosa rara, que sólo algunos alcanzan haciendo obras llamativas o extraordinarias o en hacer milagros continuamente, como si se tratara de un trofeo que sólo después de muchos esfuerzos es conseguido. No, la santidad es algo al alcance de todos, más aún, la santidad es posible porque es un don de Dios, que El ofrece a todo el que quiere recibirlo.
La santidad es la manera de ser de Dios y Dios quiere que seamos santos, es decir, que seamos como El, y que nos parezcamos a El en nuestro ser y en nuestro actuar.
La santidad consiste en ajustar nuestra voluntad y nuestro obrar a la voluntad de Dios, repetimos en el Padrenuestro. Pues esa voluntad de Dios, acogida con amor, nos va haciendo parecidos a Dios y nos va transfigurando en santos.
El mundo de hoy tiene necesidad de santos, de personas que prolonguen el amor que nos tiene Dios, que sirva de bálsamo a tantas heridas producidas por el egoísmo.
Hay necesidad de santos entre los padres de familia, entre los jóvenes y entre los niños y también entre las personas consagradas “”

Hasta aquí el Sr. Obispo, y pregunto, ¿“Cómo puedo yo ser santo si tengo tantos defectos?
Y sólo se me alcanza si cumplo, en cada momento con mi deber.
Si soy un trabajador, haciendo mi trabajo con esfuerzo y seriedad, de maneras que cuando recibo mi salario, sé yo, que me lo he ganado.
Si soy estudiante, atendiendo las clases con el mayor interés, intentando aprender y fijar para siempre los conocimientos que se me dan, y dedicando
mi atención y como única meta a aprobar la asignatura.

Y si alguna vez caigo, me levanto; que sé que soy hombre, y si soy capaz de mirar al Cielo, siempre veré el rostro misericordioso de Dios que me mira con cariño.
He procurado caminar por la vida con poco peso en las alforjas. No creo que sea un santo, si me lo creyera sería un estúpido, pero espero que cuando me acerque a la Morada de Dios, y por mi edad no tardaré mucho, me reciba la infinita bondad del Señor con una mirada compasiva, y que me diga, “ No eres santo, pero al menos procuraste cumplir con tu deber”
Pasa.

lunes, 12 de octubre de 2009

HISTORIA PURA

HISTORIA PURA
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La revolución francesa levantó las banderas de la LIBERTAD, IGUALDAD, Y FRATERNIDAD.
Nadie duda, a estas alturas que, aquella revolución, en principio sólo francesa, se extendió por todo el planeta, y que sus beneficios alcanzan ya a miles y miles de personas, millones podríamos decir.
Aquella Francia tan rica, tan productiva y que todos hemos idealizado siguiendo a Artagnan, Porthos y Aramis, a Richelieu, al Rey Sol, al Conde de Montecristo, sin olvidar a tantos filósofos , matemáticos y poetas, de todo orden, con Descartes quizás a la cabeza, se sustentaba en una clase privilegiada muy minoritaria sobre una gran masa de pobreza y miseria, una mayoría de miserables, a los que prestaba al 30 y al 40% o más.
La Revolución, justificadísima, vino a arreglar, aunque lentamente, aquella situación, insostenible.
Para España aquella invasión de nuevas ideas, de nuevas ideas, fué terrible.
Unos pronto aceptaron las nuevas ideas e intentaron por todos los medios llevarlas a la práctica: “ Sálvense los principios, aunque se pierdan las Colonias”, y efectivamente las perdimos. Toda Sudamérica se hizo independiente, pero es que además al grito de DIOS, PATRIA Y REY, la reacción llegó, levantando en armas muchas provincias, en guerras Carlistas, durante todo el siglo XIX ,que terminaron por arruinarnos. Y desangrarnos, generando odios que en algunos casos llegan hasta nuestros días, la ETA es hija de aquellas guerras.
Se sucedieron gobiernos y gobiernos, de la Monarquía a la República; de la República a la Monarquía otra vez, y de nuevo en 1931 a la República. Y en el 36 otra terrible guerra civil; al término de la cual empobrecidos e ignorantes hasta las heces, se alza una Dictadura al grito de PATRIA, PAN, y JUSTICIA, como se verá siempre una trilogía.
Una nueva Revolución, proyectada por los Generales, patriotas, para liberar a España de tanta miseria, de tanta ambición, de tanta insensatez.
En General Franco no proyectó esta revolución, pero se adhirió a ella a última hora.
Considerado por el Mariscal francés Petain, como “La espada más limpia de Europa”, se dedicó a ella con toda su alma, siendo nombrado en Octubre de aquel año 1936, GENERALISIMO de todos los ejércitos.
En aquellas fechas, la pobreza era tal, que casi todo el mundo llevaba alpargatas, y los pantalones y ropas remendados, con parches de tela cosidos y recosidos.
Y no hablemos de la cultura, donde el analfabetismo alcanzaba porcentajes increíbles, y donde el hambre, sí auténtico HAMBRE, existía en infinidad de hogares. España no producía pan suficiente para todos sus habitantes.
Franco comenzó con el lema “ NI UN HOGAR SIN LUMBRE NI UN HOGAR SIN PAN”.
En aquellos años yo era Auxiliar en un Banco. Se traían barcos enteros de trigo, principalmente de Egipto, financiados a través del Banesto, que aliviaban algo aquél hambre, y se creó el SERVICIO NACIONAL DEL TRIGO, que controlaba su plantación, su distribución y su consumo.
Y se llegó a que “HUBIESE PAN PARA TODOS”.
Años más tarde, ya exportábamos nosotros trigo, y se financiaron aquellos embarques, o al menos algunos, también a través del Banesto, destinados, entre otros países, algunos de ellos a Egipto.
La PATRIA, y el PAN se estaban cumpliendo, justificando la nueva revolución, pero faltaba la JUSTICIA.
Se crearon los Sindicatos de obreros VERTICALES, donde la defensa de los intereses de los obreros llegó a términos INCREIBLES. Ninguna Empresa podía tirar o despedir a ningún obrero, y así se mantuvo durante los 40 años que estuvo Franco al frente de la Nación.
Ya quisieras los obreros de hoy tener aquellas ventajas. Y nuestra capacidad adquisitiva. Los empleaduchos de banca, como yo, formamos familias estables, confiadas y seguras, donde la mayoría conseguimos adquirir una segunda vivienda al lado del mar, y como no, dejar la alpargata, vestir zapatos y trajes, y adquirir al principio moto – si las VESPAS y las LAMBRETAS hablaran ¬– y después un SEAT-600, o un ONDINE, y pasados los años coches de cilindrada iguales a los de hoy día.
La Revolución había triunfado. A España se le había dado PATRIA, PAN Y JUSTICIA.
Pero los españoles no tenemos remedio.
En lugar de agradecer a aquel extraordinario hombre los bienes recibidos, en los que hay que contar una fila interminable de pantanos, el orden
Y la seguridad que siempre nos proporcionó, llevamos desde su muerte denigrándolo, insultándolo y despreciándolo. A pesar de que nadie duda de su extrema honradez y que no se quedó con una perra de nadie.
El bienestar que tenemos hoy, nuestra riqueza, se la debemos a él, que sentó las bases para adquirir más y llegar adonde estamos.
Le denigran los DERROTADOS de ayer. Gente que nos está llevando poco
a poco al odio y a la separación. Que quieren ABRIR tumbas. Que empiecen por los 8.000 que mataron en Paracuellos del Jarama, y que sigan con los de las Brigadas del Amanecer de Madrid y tantos miles y miles de curas,monjas, obispos y que no hace mucho llevaron al Papa a proclamar de una tongada 400 y pico santos, cosa nunca vista en la Iglesia.
Y dicen que ¡ Gobiernan!
Ya va siendo hora de echarlos del poder; eso sí en unas elecciones libres.
Porque estamos hartos de sangre y odio en esta desgraciada Patria mía.
Y dedicarnos todos, rojos y azules, a vivir y a disfrutar de la vida en la nueva trilogía, de Agustín de Foxá, CAFÉ, COPA Y PURO.
Porque, todo pasa y todos pasamos. El tiempo nos pone en orden a todos.
“” Y pensar que después que yo me muera – aun surgirán mañanas luminosas – que bajo un cielo azul – la primavera – indiferente a mi mansión postrera- encarnará en la seda de las rosas””

Pero todavía quedan ignorantes comunistas que levantan el puño. ¡ que podemos hacer ¡ . Nada, ignorarlos . Yo así lo hago.