LOS SINDICATOS
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Ayer 29 de Septiembre de 2010 hubo una huelga “general” que debía afectar a toda España, y de la que los líderes sindicales muy ufanos declaran que ha sido un éxito.
Ya los periódicos cuentan donde han parado y por qué. En líneas generales y teniendo en cuenta los objetivos a conseguir, a mi modo de ver ha sido un estrepitoso fracaso.
Yo vivo circunstancialmente en Galapagar, un pueblo 30.000 habitantes, en la provincia de Madrid. Ninguna tienda, ningún supermercado, ningún bar , ningún trabajador secundó la huelga. Transcurrió el día como uno más del año sin variación alguna, y me imagino que así habrá sido en los más de 8.000 pueblos españoles.
Y es lógico que así sea. Los sindicatos están desprestigiados al máximo. Nacidos en el siglo XIX, ya estamos en el siglo XXI y las circunstancias han variado a cotas increíbles. Los objetivos a conseguir son otros, y lo que es peor, el ejemplo que dan los sindicalistas en las empresas es demoledor. Son todos, sin excepción unos maltrabaja, siempre los peores de la empresa, que emplean su tiempo sindical yéndose al café más cercano vagueando risotada tras risotada. Muerden siempre las manos del que les da de comer. Son enemigos de la empresa cuando debieran ser sus más fieles colaboradores procurando con su trabajo honrado y con su ejemplo el triunfo y la prosperidad de la Empresa, que sería, al mismo tiempo la prosperidad de todos sus trabajadores.
Dicen que hay unos 20.000 liberados, que van siempre, con sus banderas y sus gritos, sus amenazas y sus siliconas adonde les manden sus jefes, ¡ Quiènes, al día siguiente, se ufanan proclamando: ¡ La huelga ha sido un éxito ¡
No representan a nadie. No han levantado una voz a favor de los casi 5.000.000 de parados que hoy tenemos, y se han limitado a seguir mansos ante su Gobierno, que es el Gobierno de toda España porque es de Izquierdas y ellos son de Izquierdas. Son tan listos, iba a decir “ ignorantes”, que les interesa seguir en el machito , sea como sea, vivir ellos y los 20.000 que les siguen con la mayor comodidad , y todos los demás, como son “fascistas” que se mueran.
Demos por muertos los planteamientos del siglo pasado. Las circunstancias han cambiado tanto, que solo el sentido común puede salvarnos.
Los países emergentes, China en primer lugar, la India, Brasil y otros producen, producen, y producen a costos muy inferiores y están invadiendo los mercados europeos como un ciclón desbordado, arruinando a muchas de nuestras Empresas.
La solución pasa en primer lugar por producir calidad, calidad y más calidad aplicando a cada producto la más moderna tecnología y abaratando así sus costes.
Para ello hace falta en los mandos de la Nación gente honrada, sabia e inteligente – cosa que no tiene el actual Gobierno Zapateril - Dejarse de una vez de Izquierdas y Derechas que a nada conducen, y todos unidos, unidos de corazón, ponerse a estudiar las soluciones adecuadas que el momento requiere que nos permitan levantar otra vez el vuelo y dar trabajo a esos 5.000.000 de infelices que hoy no tienen trabajo.
Eso es una obligación INELUDIBLE para Zapatero y para Rajoy, para los Sindicalistas y los no Sindicalistas, para los Patronos y para los Obreros, para los Curas y para las Monjas, para los Jubilados y los no Jubilados, para los Jueces y los Jurados, para los Sanos y para los Enfermos.
Si así lo hacéis España os lo agradecerá, y si no iros todos al infierno por imbéciles y maricones, h. de p. y cabrones..
LOS SINDICATOS
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Ayer 29 de Septiembre de 2010 hubo una huelga “general” que debía afectar a toda España, y de la que los líderes sindicales muy ufanos declaran que ha sido un éxito.
Ya los periódicos cuentan donde han parado y por qué. En líneas generales y teniendo en cuenta los objetivos a conseguir, a mi modo de ver ha sido un estrepitoso fracaso.
Yo vivo circunstancialmente en Galapagar, un pueblo 30.000 habitantes, en la provincia de Madrid. Ninguna tienda, ningún supermercado, ningún bar , ningún trabajador secundó la huelga. Transcurrió el día como uno más del año sin variación alguna, y me imagino que así habrá sido en los más de 8.000 pueblos españoles.
Y es lógico que así sea. Los sindicatos están desprestigiados al máximo. Nacidos en el siglo XIX, ya estamos en el siglo XXI y las circunstancias han variado a cotas increíbles. Los objetivos a conseguir son otros, y lo que es peor, el ejemplo que dan los sindicalistas en las empresas es demoledor. Son todos, sin excepción unos maltrabaja, siempre los peores de la empresa, que emplean su tiempo sindical yéndose al café más cercano vagueando risotada tras risotada. Muerden siempre las manos del que les da de comer. Son enemigos de la empresa cuando debieran ser sus más fieles colaboradores procurando con su trabajo honrado y con su ejemplo el triunfo y la prosperidad de la Empresa, que sería, al mismo tiempo la prosperidad de todos sus trabajadores.
Dicen que hay unos 20.000 liberados, que van siempre, con sus banderas y sus gritos, sus amenazas y sus siliconas adonde les manden sus jefes, ¡ Quiènes, al día siguiente, se ufanan proclamando: ¡ La huelga ha sido un éxito ¡
No representan a nadie. No han levantado una voz a favor de los casi 5.000.000 de parados que hoy tenemos, y se han limitado a seguir mansos ante su Gobierno, que es el Gobierno de toda España porque es de Izquierdas y ellos son de Izquierdas. Son tan listos, iba a decir “ ignorantes”, que les interesa seguir en el machito , sea como sea, vivir ellos y los 20.000 que les siguen con la mayor comodidad , y todos los demás, como son “fascistas” que se mueran.
Demos por muertos los planteamientos del siglo pasado. Las circunstancias han cambiado tanto, que solo el sentido común puede salvarnos.
Los países emergentes, China en primer lugar, la India, Brasil y otros producen, producen, y producen a costos muy inferiores y están invadiendo los mercados europeos como un ciclón desbordado, arruinando a muchas de nuestras Empresas.
La solución pasa en primer lugar por producir calidad, calidad y más calidad aplicando a cada producto la más moderna tecnología y abaratando así sus costes.
Para ello hace falta en los mandos de la Nación gente honrada, sabia e inteligente – cosa que no tiene el actual Gobierno Zapateril - Dejarse de una vez de Izquierdas y Derechas que a nada conducen, y todos unidos, unidos de corazón, ponerse a estudiar las soluciones adecuadas que el momento requiere que nos permitan levantar otra vez el vuelo y dar trabajo a esos 5.000.000 de infelices que hoy no tienen trabajo.
Eso es una obligación INELUDIBLE para Zapatero y para Rajoy, para los Sindicalistas y los no Sindicalistas, para los Patronos y para los Obreros, para los Curas y para las Monjas, para los Jubilados y los no Jubilados, para los Jueces y los Jurados, para los Sanos y para los Enfermos.
Si así lo hacéis España os lo agradecerá, y si no iros todos al infierno por imbéciles y maricones, h. de p. y cabrones..
LOS SINDICATOS
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Ayer 29 de Septiembre de 2010 hubo una huelga “general” que debía afectar a toda España, y de la que los líderes sindicales muy ufanos declaran que ha sido un éxito.
Ya los periódicos cuentan donde han parado y por qué. En líneas generales y teniendo en cuenta los objetivos a conseguir, a mi modo de ver ha sido un estrepitoso fracaso.
Yo vivo circunstancialmente en Galapagar, un pueblo 30.000 habitantes, en la provincia de Madrid. Ninguna tienda, ningún supermercado, ningún bar , ningún trabajador secundó la huelga. Transcurrió el día como uno más del año sin variación alguna, y me imagino que así habrá sido en los más de 8.000 pueblos españoles.
Y es lógico que así sea. Los sindicatos están desprestigiados al máximo. Nacidos en el siglo XIX, ya estamos en el siglo XXI y las circunstancias han variado a cotas increíbles. Los objetivos a conseguir son otros, y lo que es peor, el ejemplo que dan los sindicalistas en las empresas es demoledor. Son todos, sin excepción unos maltrabaja, siempre los peores de la empresa, que emplean su tiempo sindical yéndose al café más cercano vagueando risotada tras risotada. Muerden siempre las manos del que les da de comer. Son enemigos de la empresa cuando debieran ser sus más fieles colaboradores procurando con su trabajo honrado y con su ejemplo el triunfo y la prosperidad de la Empresa, que sería, al mismo tiempo la prosperidad de todos sus trabajadores.
Dicen que hay unos 20.000 liberados, que van siempre, con sus banderas y sus gritos, sus amenazas y sus siliconas adonde les manden sus jefes, ¡ Quiènes, al día siguiente, se ufanan proclamando: ¡ La huelga ha sido un éxito ¡
No representan a nadie. No han levantado una voz a favor de los casi 5.000.000 de parados que hoy tenemos, y se han limitado a seguir mansos ante su Gobierno, que es el Gobierno de toda España porque es de Izquierdas y ellos son de Izquierdas. Son tan listos, iba a decir “ ignorantes”, que les interesa seguir en el machito , sea como sea, vivir ellos y los 20.000 que les siguen con la mayor comodidad , y todos los demás, como son “fascistas” que se mueran.
Demos por muertos los planteamientos del siglo pasado. Las circunstancias han cambiado tanto, que solo el sentido común puede salvarnos.
Los países emergentes, China en primer lugar, la India, Brasil y otros producen, producen, y producen a costos muy inferiores y están invadiendo los mercados europeos como un ciclón desbordado, arruinando a muchas de nuestras Empresas.
La solución pasa en primer lugar por producir calidad, calidad y más calidad aplicando a cada producto la más moderna tecnología y abaratando así sus costes.
Para ello hace falta en los mandos de la Nación gente honrada, sabia e inteligente – cosa que no tiene el actual Gobierno Zapateril - Dejarse de una vez de Izquierdas y Derechas que a nada conducen, y todos unidos, unidos de corazón, ponerse a estudiar las soluciones adecuadas que el momento requiere que nos permitan levantar otra vez el vuelo y dar trabajo a esos 5.000.000 de infelices que hoy no tienen trabajo.
Eso es una obligación INELUDIBLE para Zapatero y para Rajoy, para los Sindicalistas y los no Sindicalistas, para los Patronos y para los Obreros, para los Curas y para las Monjas, para los Jubilados y los no Jubilados, para los Jueces y los Jurados, para los Sanos y para los Enfermos.
Si así lo hacéis España os lo agradecerá, y si no iros todos al infierno por imbéciles y maricones, h. de p. y cabrones..
jueves, 30 de septiembre de 2010
viernes, 24 de septiembre de 2010
LAS ETAPAS DE UNA VIDA
LAS ETAPAS DE UNA VIDA
No podría decir que los años de mi niñez fueron los más felices
de mi vida. Mi padre, empleado de la telefónica, en el departamento de construcciones, estaba normalmente alejado del hogar, por lo que, de hecho, al ser el hermano mayor, caía de algún modo en mí, la responsabilidad en el quehacer diario, y resolver los múltiples pequeños problemas que sin parar surgen en el transcurso de los días.
Mi madre, por otra parte, siempre estaba aquejada de pequeñas dolencias, aumentaban mi responsabilidad, así como el cuidado de mis tres hermanos más pequeños que yo.
De ser un niño irresponsable me convertí en un responsable niño; seguí siendo un niño, pero de alguna forma me habían robado la alegría de la niñez.
Recuerdo que a los 10 años, por Reyes, acompañé a mi madre que iba a comprar los juguetes para mis hermanos.
Eran años de escasez. Nunca entró la miseria ni el hambre en nuestra casa. Sí, se vivía con honor, pero también con muchas patatas.
Con gran sacrificio – mi padre ganaba 300 pesetas al mes – mi primera enseñanza la hice en los Hermanos Maristas- era un colegio caro-
Ellos me enseñaron a ser un hombre. Es decir a ser íntegro, honrado, buena persona en una palabra. Gracias amigos. Estoy seguro que aquellos santos y buenos profesores están en el Cielo, o como se llame la felicidad después de nuestra muerte.
Primero, en las Escuela de Comercio de Las Palmas me hice Perito Mercantil y después en la de Valladolid Profesor Mercantil, simultaneando aquí los estudios, por libre, con mi trabajo en el Banesto, donde ingresé en 1937 ya en plena Guerra Civil, a los l5 años y 3 meses de edad. Necesitaban personal ya que la mayoría de los empleados se habían ido al Frente de guerra.
Fueron años muy duros, durísimo esfuerzo, simultanear la mayor parte de los meses 10 horas de trabajo intensivo de banca, y en los ratos libres estudiar y obtener notas, ninguna de ellas inferiores a Notable.
Al terminar me sentí un hombre. Un orgulloso hombre. En algunos momentos de mi vida demasiado orgulloso. Pero al mismo tiempo humilde. Humilde ante Dios que me había protegido tanto y humilde ante el futuro, sabiendo que cualquier enfermedad nos hunde en un hoyo en el que caemos y nos quita todo lo conseguido.
Por todo ello, y por lo conseguido después, todos los días inclino mi cabeza ante el Altísimo, y con una sonrisa le digo: ¡gracias mi Dios, mi Señor.!
Como es mi padre le trato con el máximo respeto, pero también con el mayor cariño, y la verdad alguna que otra vez abuso de El y no le muestro, como debiera, lo agradecido que estoy por tanto como le debo. Bueno,! como hacemos todos los hijos!.
Pero sé que a mí y a los míos, nos mira con ojos dulces y bondadosos. Y nos protege, sin cesar ni un segundo.
Al Regimiento “San Quintín” de Valladolid le llamaban la incubadora. Es de Infantería. Muchos niños, poco mayores que yo, salían para el Frente y volvían al mes siguiente, envueltos en su mortaja. Como no tenían experiencia de guerra, eran víctimas fáciles en aquella locura de Guerra Civil, adonde nos llevaron una caterva de políticos soeces y ambiciosos.
En la España Nacional se vivía con abundancia y en orden total. No en vano era de hecho un Cuartel.
Si alguien se hubiera atrevido a tomar la justicia por su mano, hubiese sido fusilado a la maña siguiente, sin distinción de azules o rojos.
Muchos años después, el ideal económico era conseguir el nivel de vida que teníamos en la Zona Nacional.
Si la Guerra hubiese durado unos meses más, seguramente yo no estaría escribiendo estos recuerdos y lo hago para que algún historiador honrado lo tome y lo explique a las generaciones futuras.
Todavía hoy, quedan muchos de aquellos socialistas y comunistas que fueron causa principal del desastre. El sistema ha fracasado en todas las naciones donde se ha aplicado, pero ellos arre que arre, siguen levantando el puño, cantando la Internacional y odiando hasta si fuera posible matar, a todo aquél que no piense como ellos. Ya tienen experiencia: mataron a sacerdotes, a monjas; quemaron las iglesias, y en las checas torturaron y mataron a miles y miles de personas decentes cuyo único delito era ser personas creyentes y con alguna clase por encima de ellos.
Quizás fuera todo envidia y no ideas.
No podría decir que los años de mi niñez fueron los más felices
de mi vida. Mi padre, empleado de la telefónica, en el departamento de construcciones, estaba normalmente alejado del hogar, por lo que, de hecho, al ser el hermano mayor, caía de algún modo en mí, la responsabilidad en el quehacer diario, y resolver los múltiples pequeños problemas que sin parar surgen en el transcurso de los días.
Mi madre, por otra parte, siempre estaba aquejada de pequeñas dolencias, aumentaban mi responsabilidad, así como el cuidado de mis tres hermanos más pequeños que yo.
De ser un niño irresponsable me convertí en un responsable niño; seguí siendo un niño, pero de alguna forma me habían robado la alegría de la niñez.
Recuerdo que a los 10 años, por Reyes, acompañé a mi madre que iba a comprar los juguetes para mis hermanos.
Eran años de escasez. Nunca entró la miseria ni el hambre en nuestra casa. Sí, se vivía con honor, pero también con muchas patatas.
Con gran sacrificio – mi padre ganaba 300 pesetas al mes – mi primera enseñanza la hice en los Hermanos Maristas- era un colegio caro-
Ellos me enseñaron a ser un hombre. Es decir a ser íntegro, honrado, buena persona en una palabra. Gracias amigos. Estoy seguro que aquellos santos y buenos profesores están en el Cielo, o como se llame la felicidad después de nuestra muerte.
Primero, en las Escuela de Comercio de Las Palmas me hice Perito Mercantil y después en la de Valladolid Profesor Mercantil, simultaneando aquí los estudios, por libre, con mi trabajo en el Banesto, donde ingresé en 1937 ya en plena Guerra Civil, a los l5 años y 3 meses de edad. Necesitaban personal ya que la mayoría de los empleados se habían ido al Frente de guerra.
Fueron años muy duros, durísimo esfuerzo, simultanear la mayor parte de los meses 10 horas de trabajo intensivo de banca, y en los ratos libres estudiar y obtener notas, ninguna de ellas inferiores a Notable.
Al terminar me sentí un hombre. Un orgulloso hombre. En algunos momentos de mi vida demasiado orgulloso. Pero al mismo tiempo humilde. Humilde ante Dios que me había protegido tanto y humilde ante el futuro, sabiendo que cualquier enfermedad nos hunde en un hoyo en el que caemos y nos quita todo lo conseguido.
Por todo ello, y por lo conseguido después, todos los días inclino mi cabeza ante el Altísimo, y con una sonrisa le digo: ¡gracias mi Dios, mi Señor.!
Como es mi padre le trato con el máximo respeto, pero también con el mayor cariño, y la verdad alguna que otra vez abuso de El y no le muestro, como debiera, lo agradecido que estoy por tanto como le debo. Bueno,! como hacemos todos los hijos!.
Pero sé que a mí y a los míos, nos mira con ojos dulces y bondadosos. Y nos protege, sin cesar ni un segundo.
Al Regimiento “San Quintín” de Valladolid le llamaban la incubadora. Es de Infantería. Muchos niños, poco mayores que yo, salían para el Frente y volvían al mes siguiente, envueltos en su mortaja. Como no tenían experiencia de guerra, eran víctimas fáciles en aquella locura de Guerra Civil, adonde nos llevaron una caterva de políticos soeces y ambiciosos.
En la España Nacional se vivía con abundancia y en orden total. No en vano era de hecho un Cuartel.
Si alguien se hubiera atrevido a tomar la justicia por su mano, hubiese sido fusilado a la maña siguiente, sin distinción de azules o rojos.
Muchos años después, el ideal económico era conseguir el nivel de vida que teníamos en la Zona Nacional.
Si la Guerra hubiese durado unos meses más, seguramente yo no estaría escribiendo estos recuerdos y lo hago para que algún historiador honrado lo tome y lo explique a las generaciones futuras.
Todavía hoy, quedan muchos de aquellos socialistas y comunistas que fueron causa principal del desastre. El sistema ha fracasado en todas las naciones donde se ha aplicado, pero ellos arre que arre, siguen levantando el puño, cantando la Internacional y odiando hasta si fuera posible matar, a todo aquél que no piense como ellos. Ya tienen experiencia: mataron a sacerdotes, a monjas; quemaron las iglesias, y en las checas torturaron y mataron a miles y miles de personas decentes cuyo único delito era ser personas creyentes y con alguna clase por encima de ellos.
Quizás fuera todo envidia y no ideas.
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