A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.
A DONDE VAMOS
==============
Es una incógnita para el hombre conocer nuestro destino
cuando llega nuestra hora y abandonamos este mundo.
Aquí nadie se queda y el tiempo de nuestra estancia es muy
breve porque los años pasan a gran velocidad.
Nuestra religión habla del cielo para los buenos y del infierno
para los malos.
¡Y ya está! Sin duda está equivocada como lo están todas las
religiones, pues NADIE PUEDE CONOCER EL FUTURO DEL HOMBRE DESPUÉS DE SU MUERTE,
dada la infinita sabiduría y bondad de nuestro Creador.
Si nuestro Creador es infinitamente bueno, por muy malos que
sean los hombres, nunca puede condenarlos a infinitas penas. Sería absurdo.
No sé si seremos todos o quizás solamente algunos, pero tengo
fundadas impresiones que ciertas almas deambulan, después de muertos, por los sitios
que han habitado cuando estaban vivos.
Cierto que, después, no pueden recibir igual trato los que han
cumplido su deber y han tenido caridad durante su paso por estas Tierra, de los
que han vivido aprovechándose del resto, sin trabajar y engañando y robando sin
cesar.
Pero aun éstos, nadie los condenaría a ser quemados
eternamente, y mucho menos la infinita caridad del Amor que llamamos Dios.
Pero, ! si somos nosotros, los humanos, y después de 30 o 40
años, los dejamos libres!
Por mucho que lo intentamos, muchas veces no logramos
comprender conductas ajenas a nuestros sentimientos.
Por ejemplo, que haya vascos que habitan una tierra minúscula
que quieran ser independientes, o catalanes que viven muy bien gracias al resto
de españoles, que deseen lo mismo.
Ser enanos y sacar pecho los desautoriza y caen en el ridículo.
Pero en este cochino mundo tiene “que haber de to”.
No sé dónde irán cuando se mueran, pero su tonto orgullo, no
los llevará muy alto. De eso estoy seguro.
Desconozco, después, adonde iremos, quizás deambulemos
felices por esta Tierra.
Quizás, esa felicidad eterna se retrase para algunos un
tiempo.
No tardaremos en verlo.