SER SANTOS 20/5/18
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Nos imaginamos que los santos son únicamente aquellas
personas que encerradas en un convento están a casi todas las horas del día y
parte de la noche, rezando de rodillas en pleno contacto con el Altísimo.
Sin duda son santos.
Pero las personas normales, que vivimos en contacto con
multitud de personas, y asistimos a reuniones de trabajo, o por otro motivo
cualquiera a comidas, conferencias etc. y nos toca compartir esos tiempos con
personas ignorantes, o maleducadas, o con poco aseo, tenemos ocasión de ser santos
también, sufriendo sin queja la falta de educación, o de conversación, o mal
olor de la cercana persona con la que tenemos que compartir ese tiempo.
Recientemente eso me ha sucedido a mí, me tocó próxima una
persona con la que es imposible compartir opiniones, proyectos, o simplemente
hablar de política.
Y no es mala persona, aunque apenas sabe lo que es educación.
No la ha mamado.
No se le puede tener en cuenta, ya que no es su intención
ofender.
Aconsejo, a los que esto les pase, huir.
Y la paz volverá a su corazón.
Siempre defiendo que hay que tener caridad.
Es el supremo bien, que nos ennoblece, y nos acerca al
Supremo Hacedor.
La caridad, además, nos da alegría, y razón para vivir y
compartir nuestro tiempo con los demás.
Y si tienes la mala suerte de encontrarte con alguien que no
sabe lo que es eso, no se lo tengas en cuenta.
Vivirás más feliz.
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