LA CLAVE PARA SER FELIZ
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Ya en otro artículo de mi blog creo he tratado este tema, pero su importancia es tanta, que insistir para que los argumentos penetren en el interior de los que me leen, es asunto principal..
Todos los días de mi vida le he pedido al Supremo Poder que cuida de mí desde antes de mi nacimiento, que me diera Sabiduría, pero no la sabiduría según la entendemos los humanos. Yo le pido al Señor la sabiduría según El la entiende.
Es decir, la sabiduría para ser FELIZ ya en este mundo, y también, como no, en el nuevo después de mi estancia aquí.
Llevo ya muchos años dedicando algún tiempo cada día, a aprender cosas nuevas y renovar los conocimientos adquiridos en la juventud; aunque esto me da felicidad , conozco que nunca puede ser la auténtica felicidad, pues ésta se da a conocer por un gozo interior que se acrecienta como un fuego y que te deja sumergido en una paz interior y en un gozo difícil de explicar, pero maravilloso de sentir.
Los que quieren únicamente su propia felicidad no la alcanzan nunca. Son esos ambiciosos que pululan en todas las profesiones, que se van abriendo paso a codazo limpio y que llegan a su meta pisando a sus compañeros, difamando, calumniando, mintiendo, robando y si es necesario hasta matando, Cuando llegan se ven vacíos.
Alcanzan la felicidad aquéllos que no la buscan directamente, sino que ponen sus vidas al servicio de otros fines distintos a lograr su propia felicidad.
La felicidad consiste en la bondad, en la ayuda al otro, en una sonrisa comprensiva y amable, y vivir en concordancia con Dios.
Saber que Dios te mira con cariño, que no tiene en cuenta lo que has hecho mal en tu vida pasada, y que vienes de El, y que vas irremisiblemente a El, pues nadie se queda aquí.
Hace unos días le decía a mi hijo, que voy a dejar en el testamento una “manda” de mil euros, para que toda la familia se vaya a un restaurante a “celebrar” con alegría mi partida.
Repito, lector, la felicidad no consiste en los éxitos de la vida mundana, sino en limitar nuestra ambición, conformarse con lo que tu trabajo honrado y honesto te va dando, y en mirar todos los días al Cielo dando gracias por todo lo recibido hasta el momento.
Quien cumple la voluntad de Dios ya es feliz en esta vida.
La verdad nos hace libres, y la bondad nos hace felices.
Ojalá alguna de estas palabras penetre en tu interior, cambie tu vida, y seas verdaderamente feliz.
Le pido al Señor que siempre me mire con bondad, con una sonrisa de satisfacción, y también que me proteja del dolor, de la enfermedad y de la miseria material y espiritual.
Que así sea.
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