ROBO DE NIÑOS
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Alguien cercano afirmó, hace ya mucho tiempo, que, cuando no te gustaba el mundo que te rodea, ya eras viejo.
Sin duda debe ser verdad. Yo ya soy viejo, y son tantas las cosas que no me gustan que, pienso es verdad el dicho, y bajo la cabeza aceptándolo.
De tantas cosas que han cambiado voy a reseñar algunas, para mí importantes, que hagan comprender a las generaciones presentes algunas conductas anteriores.
En los años 40 y 50 del siglo pasado. en aquellos lejanos tiempos, para mí muy cercanos, hablando en términos generales, las muchachas tenían más virtud y honor que las actuales, y por ello, una inmensa mayoría llegaban vírgenes al matrimonio.
La castidad tanto para hombres como para mujeres era un valor que se inculcaba desde niños en los colegios, y se sigue exigiendo, dentro del sexto mandamiento de la Ley de Dios.
A nuestra generación no nos ha ido tan mal. Vasta con echar una vista por los Paseos de nuestras ciudades y las Plazas de los pueblos para ver infinidad de parejas de ancianos unidos desde que se casaron en aquellos años, criaron en armonía a sus hijos, los educaron, y hoy son felices, unidos y alegres de un tiempo que añoran.
Hoy, a la vista está, se separan al menor contratiempo, y los hijos, las verdaderas víctimas, - ellos los padres, también lo son – sufriendo sin el apoyo y enseñanzas de alguno de sus progenitores.
Un desastre.
Pero volvamos a nuestras muchachas. Algunas de ellas quedaba “DESGRACIADA”. ¿ Qué significaba ello?. Que por haber quedado preñada, algún irresponsable, hijo de puta, la había “desgraciado”.
Ello conllevaba que ningún hombre, por guapa que fuera, en el futuro se iba a acercar a ella con “buenos propósitos”, es decir para casarse. Siempre habría algún desaprensivo que lo haría, pero sólo para utilizarla como carne fresca.
En este contexto, es natural que ella y sus padres y familiares más cercanos hicieran todo lo posible e imposible para ocultar tal “vergüenza”.
Las más pudientes se iban a Inglaterra a abortar, y la inmensa mayoría procuraba por todos los medios de ocultar el hecho.
¿ Cómo lo hacían?. Pues como podían. Unas veces trasladándose de lugar, o tras sin salir de casa hasta el momento del parto. Cuando éste llegaba lo mejor era deshacerse de la criatura de cualquier modo, menos matándolo, que era un crimen que ni se les ocurría hacer.
Bien ellas o sus padres pensaban que lo mejor era entregar la criatura en adopción.
Y así lo hacían, unas veces por iniciativa de sus padres sin consentimiento de ellas, o tras con su consentimiento.
Me imagino que habría algo de dinero por medio.
Estoy seguro que anciana monja que estos días ha salido en los medios implicada, si intervino, lo que es posible, lo hizo por caridad, para ayudar a alguna muchacha a salir de “DESGRACIADA”. Y NUCA POR MOTIVOS CREMATÍSTICOS. Nadie entrega su vida y su alma a Dios, renunciando a todos los placeres de este mundo, para ganar dinero. ¿ Tan difícil es esto de entender para el rojerío?.
No hay crimen más grande que robar un hijo a su madre. Esto es de alguna manera cierto, pero sí hay un crimen mayor, y es matarlo cuando está vivo y llorando en el vientre materno, y esa inmunda y despiadada madre lo lleva a que lo maten, y lo matan hombres sin alma ni escrúpulos que estudiaron para salvar vidas, que hicieron el juramento hipocrático, y que se han dedicado a ganar dinero matando criaturas. Ah! Pero lo hacen legalmente!.
Nos están dejando sin juventud. Son miles los que matan. Dentro de unos años en este país o habrá más que viejos, sin jóvenes para trabajar. Veremos entones a los de las banderas republicanas, principales defensores de estos crímenes, arrastrar sus miserias lamentando no haber sido hombres dignos, por haber colaborado en estas incomprensibles matanzas.
Sólo me queda elevar al Altísimo una oración pidiendo por la salvación de nuestra querida España, en la que hay tanto desvergonzado.
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