viernes, 22 de agosto de 2014
MALENTENDIDO 22-8-14
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Estamos pasando una temporada en Galapagar, pueblo situado a unos 45 KM. De Madrid, cercano a El Escorial.
Vivimos en una casa pequeña y moderna que nos cede nuestra bondadosa hija María Luisa para todo el año, y que sólo utilizamos unos pocos meses.
Descansábamos en la Plaza del Caño, en un banco a la sombra, después de un paseo por las afueras del pueblo. Junto a nosotros en el mismo banco otras dos personas también mayores.
Toneta, mi mujer, lleva en la muñeca, aparte de las pulseras reglamentarias una, muy delgada, con la bandera de España. La roja y gualda tradicional desde los tiempos de Carlos III.
Un señor que se acercó para hablar con la de al lado exclamó:! Mira, esa señora no puede negar que es de Derechas.! Señalando a la pulsera.
Reflexionando sobre el incidente, no puedo dejar de pensar que, por desgracia, hay muchos en España que han caído en la trampa de que nuestra bandera es la de Franco, y la republicana la de las izquierdas, olvidando una guerra civil y una república - que yo viví y soy testigo -
que lo único que sirvió fue para traernos miserias, desolación y muertes.
Los que insisten sobre cambiar de nuevo la bandera, si son viejos, son asesinos; y si son jóvenes unos estúpidos ignorantes.
A estos les recomiendo una vez más, que huyan como de la peste, del cambio de bandera; y que la nuestra antigua y gloriosa ampara a TODOS, DERECHAS E IZQUIERDAS, gallegos y catalanes, montañeses y andaluces, vascos y levantinos, isleños y no isleños.
Ya va siendo hora de que nos dejemos de gilipolleces y vivamos todos en paz, trabajando duro, y con el amparo de la Virgen, morena o no morena.
Lo demás vendrá por añadidura.
Huir, sobre todo, de viejos políticos, que ahora se dejan barba.
MALENTENDIDO 22-8-14
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Estamos pasando una temporada en Galapagar, pueblo situado a unos 45 KM. De Madrid, cercano a El Escorial.
Vivimos en una casa pequeña y moderna que nos cede nuestra bondadosa hija María Luisa para todo el año, y que sólo utilizamos unos pocos meses.
Descansábamos en la Plaza del Caño, en un banco a la sombra, después de un paseo por las afueras del pueblo. Junto a nosotros en el mismo banco otras dos personas también mayores.
Toneta, mi mujer, lleva en la muñeca, aparte de las pulseras reglamentarias una, muy delgada, con la bandera de España. La roja y gualda tradicional desde los tiempos de Carlos III.
Un señor que se acercó para hablar con la de al lado exclamó:! Mira, esa señora no puede negar que es de Derechas.! Señalando a la pulsera.
Reflexionando sobre el incidente, no puedo dejar de pensar que, por desgracia, hay muchos en España que han caído en la trampa de que nuestra bandera es la de Franco, y la republicana la de las izquierdas, olvidando una guerra civil y una república - que yo viví y soy testigo -
que lo único que sirvió fue para traernos miserias, desolación y muertes.
Los que insisten sobre cambiar de nuevo la bandera, si son viejos, son asesinos; y si son jóvenes unos estúpidos ignorantes.
A estos les recomiendo una vez más, que huyan como de la peste, del cambio de bandera; y que la nuestra antigua y gloriosa ampara a TODOS, DERECHAS E IZQUIERDAS, gallegos y catalanes, montañeses y andaluces, vascos y levantinos, isleños y no isleños.
Ya va siendo hora de que nos dejemos de gilipolleces y vivamos todos en paz, trabajando duro, y con el amparo de la Virgen, morena o no morena.
Lo demás vendrá por añadidura.
Huir, sobre todo, de viejos políticos, que ahora se dejan barba.
MALENTENDIDO 22-8-14
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Estamos pasando una temporada en Galapagar, pueblo situado a unos 45 KM. De Madrid, cercano a El Escorial.
Vivimos en una casa pequeña y moderna que nos cede nuestra bondadosa hija María Luisa para todo el año, y que sólo utilizamos unos pocos meses.
Descansábamos en la Plaza del Caño, en un banco a la sombra, después de un paseo por las afueras del pueblo. Junto a nosotros en el mismo banco otras dos personas también mayores.
Toneta, mi mujer, lleva en la muñeca, aparte de las pulseras reglamentarias una, muy delgada, con la bandera de España. La roja y gualda tradicional desde los tiempos de Carlos III.
Un señor que se acercó para hablar con la de al lado exclamó:! Mira, esa señora no puede negar que es de Derechas.! Señalando a la pulsera.
Reflexionando sobre el incidente, no puedo dejar de pensar que, por desgracia, hay muchos en España que han caído en la trampa de que nuestra bandera es la de Franco, y la republicana la de las izquierdas, olvidando una guerra civil y una república - que yo viví y soy testigo -
que lo único que sirvió fue para traernos miserias, desolación y muertes.
Los que insisten sobre cambiar de nuevo la bandera, si son viejos, son asesinos; y si son jóvenes unos estúpidos ignorantes.
A estos les recomiendo una vez más, que huyan como de la peste, del cambio de bandera; y que la nuestra antigua y gloriosa ampara a TODOS, DERECHAS E IZQUIERDAS, gallegos y catalanes, montañeses y andaluces, vascos y levantinos, isleños y no isleños.
Ya va siendo hora de que nos dejemos de gilipolleces y vivamos todos en paz, trabajando duro, y con el amparo de la Virgen, morena o no morena.
Lo demás vendrá por añadidura.
Huir, sobre todo, de viejos políticos, que ahora se dejan barba.
MALENTENDIDO 22-8-14
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Estamos pasando una temporada en Galapagar, pueblo situado a unos 45 KM. De Madrid, cercano a El Escorial.
Vivimos en una casa pequeña y moderna que nos cede nuestra bondadosa hija María Luisa para todo el año, y que sólo utilizamos unos pocos meses.
Descansábamos en la Plaza del Caño, en un banco a la sombra, después de un paseo por las afueras del pueblo. Junto a nosotros en el mismo banco otras dos personas también mayores.
Toneta, mi mujer, lleva en la muñeca, aparte de las pulseras reglamentarias una, muy delgada, con la bandera de España. La roja y gualda tradicional desde los tiempos de Carlos III.
Un señor que se acercó para hablar con la de al lado exclamó:! Mira, esa señora no puede negar que es de Derechas.! Señalando a la pulsera.
Reflexionando sobre el incidente, no puedo dejar de pensar que, por desgracia, hay muchos en España que han caído en la trampa de que nuestra bandera es la de Franco, y la republicana la de las izquierdas, olvidando una guerra civil y una república - que yo viví y soy testigo -
que lo único que sirvió fue para traernos miserias, desolación y muertes.
Los que insisten sobre cambiar de nuevo la bandera, si son viejos, son asesinos; y si son jóvenes unos estúpidos ignorantes.
A estos les recomiendo una vez más, que huyan como de la peste, del cambio de bandera; y que la nuestra antigua y gloriosa ampara a TODOS, DERECHAS E IZQUIERDAS, gallegos y catalanes, montañeses y andaluces, vascos y levantinos, isleños y no isleños.
Ya va siendo hora de que nos dejemos de gilipolleces y vivamos todos en paz, trabajando duro, y con el amparo de la Virgen, morena o no morena.
Lo demás vendrá por añadidura.
Huir, sobre todo, de viejos políticos, que ahora se dejan barba.
MALENTENDIDO 22-8-14
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Estamos pasando una temporada en Galapagar, pueblo situado a unos 45 KM. De Madrid, cercano a El Escorial.
Vivimos en una casa pequeña y moderna que nos cede nuestra bondadosa hija María Luisa para todo el año, y que sólo utilizamos unos pocos meses.
Descansábamos en la Plaza del Caño, en un banco a la sombra, después de un paseo por las afueras del pueblo. Junto a nosotros en el mismo banco otras dos personas también mayores.
Toneta, mi mujer, lleva en la muñeca, aparte de las pulseras reglamentarias una, muy delgada, con la bandera de España. La roja y gualda tradicional desde los tiempos de Carlos III.
Un señor que se acercó para hablar con la de al lado exclamó:! Mira, esa señora no puede negar que es de Derechas.! Señalando a la pulsera.
Reflexionando sobre el incidente, no puedo dejar de pensar que, por desgracia, hay muchos en España que han caído en la trampa de que nuestra bandera es la de Franco, y la republicana la de las izquierdas, olvidando una guerra civil y una república - que yo viví y soy testigo -
que lo único que sirvió fue para traernos miserias, desolación y muertes.
Los que insisten sobre cambiar de nuevo la bandera, si son viejos, son asesinos; y si son jóvenes unos estúpidos ignorantes.
A estos les recomiendo una vez más, que huyan como de la peste, del cambio de bandera; y que la nuestra antigua y gloriosa ampara a TODOS, DERECHAS E IZQUIERDAS, gallegos y catalanes, montañeses y andaluces, vascos y levantinos, isleños y no isleños.
Ya va siendo hora de que nos dejemos de gilipolleces y vivamos todos en paz, trabajando duro, y con el amparo de la Virgen, morena o no morena.
Lo demás vendrá por añadidura.
Huir, sobre todo, de viejos políticos, que ahora se dejan barba.
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