lunes, 1 de febrero de 2016

CAIDAS.   1-2-16
Hoy me he resbalado en la calle y he caído. Varias personas buenas me han ayudado a levantarme.
Se ve que me pesan los años.
Las caídas del cuerpo, si como parece he tenido suerte y no dejan consecuencias, carecen de importancia. Las que sí dejan rastro, a veces muy espeso, e inolvidable, son las del alma. Aquéllas que afectan a nuestros sentimientos, y que casi siempre tienen que ver con el incumplimiento de nuestros deberes y/o la falta de amor hacia nuestros semejantes.
Los Mandamientos, inspirados a Moisés desde el Cielo, fruto de profundos y dilatados pensamientos son una sapientísima regla válida para creyentes y no creyentes.
Puedes ser no creyente, pero lo que dicen los Mandamientos es una regla de convivencia que nos permite a millones de personas vivir sin matarnos los unos a los otros.
No hace falta ser religioso para comprender que el pobre, el enfermo, el desheredado, el piojoso que estás viendo tan cerca necesita ayuda.
Tú no puedes o no quieres cogerle en brazos y llevarle a tu casa, pero sí puedes sacar de tu cartera unos céntimos y dárselos como ayuda junto con una mirada cariñosa. No lo sabes, pero quizás te agradezca más ésta que los céntimos.
Puedes ayudar a tu compañero de clase a que comprenda mejor la lección del día, o a tu compañero de trabajo a que termine bien su jornada.
Puedes, en una palabra, ser bondadoso, dulce, tierno con los demás y no un creído, orgulloso y antipático, sin corazón, sin dignidad.
No te quedes con los bienes o el dinero de alguien.
No vale la pena, la vida es tan corta que muy deprisa peinas canas y enseguida te caes, como me ha pasado a mí estas mañana.
Lo único importante es que todos los días, puedas mirar al Cielo con ojos puros, con ojos serenos, capaces de derramar una lágrima por la felicidad que estás recibiendo.
CREO en un Ser superior, hacedor de todo lo visible e invisible. A EL vamos como los ríos a la mar. Nadie se queda aquí.
No cierres los ojos pretendiendo ignorarlo.
Sabes que es verdad.

¡Piensa!CAIDAS.   1-2-16
Hoy me he resbalado en la calle y he caído. Varias personas buenas me han ayudado a levantarme.
Se ve que me pesan los años.
Las caídas del cuerpo, si como parece he tenido suerte y no dejan consecuencias, carecen de importancia. Las que sí dejan rastro, a veces muy espeso, e inolvidable, son las del alma. Aquéllas que afectan a nuestros sentimientos, y que casi siempre tienen que ver con el incumplimiento de nuestros deberes y/o la falta de amor hacia nuestros semejantes.
Los Mandamientos, inspirados a Moisés desde el Cielo, fruto de profundos y dilatados pensamientos son una sapientísima regla válida para creyentes y no creyentes.
Puedes ser no creyente, pero lo que dicen los Mandamientos es una regla de convivencia que nos permite a millones de personas vivir sin matarnos los unos a los otros.
No hace falta ser religioso para comprender que el pobre, el enfermo, el desheredado, el piojoso que estás viendo tan cerca necesita ayuda.
Tú no puedes o no quieres cogerle en brazos y llevarle a tu casa, pero sí puedes sacar de tu cartera unos céntimos y dárselos como ayuda junto con una mirada cariñosa. No lo sabes, pero quizás te agradezca más ésta que los céntimos.
Puedes ayudar a tu compañero de clase a que comprenda mejor la lección del día, o a tu compañero de trabajo a que termine bien su jornada.
Puedes, en una palabra, ser bondadoso, dulce, tierno con los demás y no un creído, orgulloso y antipático, sin corazón, sin dignidad.
No te quedes con los bienes o el dinero de alguien.
No vale la pena, la vida es tan corta que muy deprisa peinas canas y enseguida te caes, como me ha pasado a mí estas mañana.
Lo único importante es que todos los días, puedas mirar al Cielo con ojos puros, con ojos serenos, capaces de derramar una lágrima por la felicidad que estás recibiendo.
CREO en un Ser superior, hacedor de todo lo visible e invisible. A EL vamos como los ríos a la mar. Nadie se queda aquí.
No cierres los ojos pretendiendo ignorarlo.
Sabes que es verdad.
¡Piensa!CAIDAS.   1-2-16
Hoy me he resbalado en la calle y he caído. Varias personas buenas me han ayudado a levantarme.
Se ve que me pesan los años.
Las caídas del cuerpo, si como parece he tenido suerte y no dejan consecuencias, carecen de importancia. Las que sí dejan rastro, a veces muy espeso, e inolvidable, son las del alma. Aquéllas que afectan a nuestros sentimientos, y que casi siempre tienen que ver con el incumplimiento de nuestros deberes y/o la falta de amor hacia nuestros semejantes.
Los Mandamientos, inspirados a Moisés desde el Cielo, fruto de profundos y dilatados pensamientos son una sapientísima regla válida para creyentes y no creyentes.
Puedes ser no creyente, pero lo que dicen los Mandamientos es una regla de convivencia que nos permite a millones de personas vivir sin matarnos los unos a los otros.
No hace falta ser religioso para comprender que el pobre, el enfermo, el desheredado, el piojoso que estás viendo tan cerca necesita ayuda.
Tú no puedes o no quieres cogerle en brazos y llevarle a tu casa, pero sí puedes sacar de tu cartera unos céntimos y dárselos como ayuda junto con una mirada cariñosa. No lo sabes, pero quizás te agradezca más ésta que los céntimos.
Puedes ayudar a tu compañero de clase a que comprenda mejor la lección del día, o a tu compañero de trabajo a que termine bien su jornada.
Puedes, en una palabra, ser bondadoso, dulce, tierno con los demás y no un creído, orgulloso y antipático, sin corazón, sin dignidad.
No te quedes con los bienes o el dinero de alguien.
No vale la pena, la vida es tan corta que muy deprisa peinas canas y enseguida te caes, como me ha pasado a mí estas mañana.
Lo único importante es que todos los días, puedas mirar al Cielo con ojos puros, con ojos serenos, capaces de derramar una lágrima por la felicidad que estás recibiendo.
CREO en un Ser superior, hacedor de todo lo visible e invisible. A EL vamos como los ríos a la mar. Nadie se queda aquí.
No cierres los ojos pretendiendo ignorarlo.
Sabes que es verdad.
¡Piensa!CAIDAS.   1-2-16
Hoy me he resbalado en la calle y he caído. Varias personas buenas me han ayudado a levantarme.
Se ve que me pesan los años.
Las caídas del cuerpo, si como parece he tenido suerte y no dejan consecuencias, carecen de importancia. Las que sí dejan rastro, a veces muy espeso, e inolvidable, son las del alma. Aquéllas que afectan a nuestros sentimientos, y que casi siempre tienen que ver con el incumplimiento de nuestros deberes y/o la falta de amor hacia nuestros semejantes.
Los Mandamientos, inspirados a Moisés desde el Cielo, fruto de profundos y dilatados pensamientos son una sapientísima regla válida para creyentes y no creyentes.
Puedes ser no creyente, pero lo que dicen los Mandamientos es una regla de convivencia que nos permite a millones de personas vivir sin matarnos los unos a los otros.
No hace falta ser religioso para comprender que el pobre, el enfermo, el desheredado, el piojoso que estás viendo tan cerca necesita ayuda.
Tú no puedes o no quieres cogerle en brazos y llevarle a tu casa, pero sí puedes sacar de tu cartera unos céntimos y dárselos como ayuda junto con una mirada cariñosa. No lo sabes, pero quizás te agradezca más ésta que los céntimos.
Puedes ayudar a tu compañero de clase a que comprenda mejor la lección del día, o a tu compañero de trabajo a que termine bien su jornada.
Puedes, en una palabra, ser bondadoso, dulce, tierno con los demás y no un creído, orgulloso y antipático, sin corazón, sin dignidad.
No te quedes con los bienes o el dinero de alguien.
No vale la pena, la vida es tan corta que muy deprisa peinas canas y enseguida te caes, como me ha pasado a mí estas mañana.
Lo único importante es que todos los días, puedas mirar al Cielo con ojos puros, con ojos serenos, capaces de derramar una lágrima por la felicidad que estás recibiendo.
CREO en un Ser superior, hacedor de todo lo visible e invisible. A EL vamos como los ríos a la mar. Nadie se queda aquí.
No cierres los ojos pretendiendo ignorarlo.
Sabes que es verdad.
¡Piensa!CAIDAS.   1-2-16
Hoy me he resbalado en la calle y he caído. Varias personas buenas me han ayudado a levantarme.
Se ve que me pesan los años.
Las caídas del cuerpo, si como parece he tenido suerte y no dejan consecuencias, carecen de importancia. Las que sí dejan rastro, a veces muy espeso, e inolvidable, son las del alma. Aquéllas que afectan a nuestros sentimientos, y que casi siempre tienen que ver con el incumplimiento de nuestros deberes y/o la falta de amor hacia nuestros semejantes.
Los Mandamientos, inspirados a Moisés desde el Cielo, fruto de profundos y dilatados pensamientos son una sapientísima regla válida para creyentes y no creyentes.
Puedes ser no creyente, pero lo que dicen los Mandamientos es una regla de convivencia que nos permite a millones de personas vivir sin matarnos los unos a los otros.
No hace falta ser religioso para comprender que el pobre, el enfermo, el desheredado, el piojoso que estás viendo tan cerca necesita ayuda.
Tú no puedes o no quieres cogerle en brazos y llevarle a tu casa, pero sí puedes sacar de tu cartera unos céntimos y dárselos como ayuda junto con una mirada cariñosa. No lo sabes, pero quizás te agradezca más ésta que los céntimos.
Puedes ayudar a tu compañero de clase a que comprenda mejor la lección del día, o a tu compañero de trabajo a que termine bien su jornada.
Puedes, en una palabra, ser bondadoso, dulce, tierno con los demás y no un creído, orgulloso y antipático, sin corazón, sin dignidad.
No te quedes con los bienes o el dinero de alguien.
No vale la pena, la vida es tan corta que muy deprisa peinas canas y enseguida te caes, como me ha pasado a mí estas mañana.
Lo único importante es que todos los días, puedas mirar al Cielo con ojos puros, con ojos serenos, capaces de derramar una lágrima por la felicidad que estás recibiendo.
CREO en un Ser superior, hacedor de todo lo visible e invisible. A EL vamos como los ríos a la mar. Nadie se queda aquí.
No cierres los ojos pretendiendo ignorarlo.
Sabes que es verdad.
¡Piensa!CAIDAS.   1-2-16
Hoy me he resbalado en la calle y he caído. Varias personas buenas me han ayudado a levantarme.
Se ve que me pesan los años.
Las caídas del cuerpo, si como parece he tenido suerte y no dejan consecuencias, carecen de importancia. Las que sí dejan rastro, a veces muy espeso, e inolvidable, son las del alma. Aquéllas que afectan a nuestros sentimientos, y que casi siempre tienen que ver con el incumplimiento de nuestros deberes y/o la falta de amor hacia nuestros semejantes.
Los Mandamientos, inspirados a Moisés desde el Cielo, fruto de profundos y dilatados pensamientos son una sapientísima regla válida para creyentes y no creyentes.
Puedes ser no creyente, pero lo que dicen los Mandamientos es una regla de convivencia que nos permite a millones de personas vivir sin matarnos los unos a los otros.
No hace falta ser religioso para comprender que el pobre, el enfermo, el desheredado, el piojoso que estás viendo tan cerca necesita ayuda.
Tú no puedes o no quieres cogerle en brazos y llevarle a tu casa, pero sí puedes sacar de tu cartera unos céntimos y dárselos como ayuda junto con una mirada cariñosa. No lo sabes, pero quizás te agradezca más ésta que los céntimos.
Puedes ayudar a tu compañero de clase a que comprenda mejor la lección del día, o a tu compañero de trabajo a que termine bien su jornada.
Puedes, en una palabra, ser bondadoso, dulce, tierno con los demás y no un creído, orgulloso y antipático, sin corazón, sin dignidad.
No te quedes con los bienes o el dinero de alguien.
No vale la pena, la vida es tan corta que muy deprisa peinas canas y enseguida te caes, como me ha pasado a mí estas mañana.
Lo único importante es que todos los días, puedas mirar al Cielo con ojos puros, con ojos serenos, capaces de derramar una lágrima por la felicidad que estás recibiendo.
CREO en un Ser superior, hacedor de todo lo visible e invisible. A EL vamos como los ríos a la mar. Nadie se queda aquí.
No cierres los ojos pretendiendo ignorarlo.
Sabes que es verdad.
¡Piensa!CAIDAS.   1-2-16
Hoy me he resbalado en la calle y he caído. Varias personas buenas me han ayudado a levantarme.
Se ve que me pesan los años.
Las caídas del cuerpo, si como parece he tenido suerte y no dejan consecuencias, carecen de importancia. Las que sí dejan rastro, a veces muy espeso, e inolvidable, son las del alma. Aquéllas que afectan a nuestros sentimientos, y que casi siempre tienen que ver con el incumplimiento de nuestros deberes y/o la falta de amor hacia nuestros semejantes.
Los Mandamientos, inspirados a Moisés desde el Cielo, fruto de profundos y dilatados pensamientos son una sapientísima regla válida para creyentes y no creyentes.
Puedes ser no creyente, pero lo que dicen los Mandamientos es una regla de convivencia que nos permite a millones de personas vivir sin matarnos los unos a los otros.
No hace falta ser religioso para comprender que el pobre, el enfermo, el desheredado, el piojoso que estás viendo tan cerca necesita ayuda.
Tú no puedes o no quieres cogerle en brazos y llevarle a tu casa, pero sí puedes sacar de tu cartera unos céntimos y dárselos como ayuda junto con una mirada cariñosa. No lo sabes, pero quizás te agradezca más ésta que los céntimos.
Puedes ayudar a tu compañero de clase a que comprenda mejor la lección del día, o a tu compañero de trabajo a que termine bien su jornada.
Puedes, en una palabra, ser bondadoso, dulce, tierno con los demás y no un creído, orgulloso y antipático, sin corazón, sin dignidad.
No te quedes con los bienes o el dinero de alguien.
No vale la pena, la vida es tan corta que muy deprisa peinas canas y enseguida te caes, como me ha pasado a mí estas mañana.
Lo único importante es que todos los días, puedas mirar al Cielo con ojos puros, con ojos serenos, capaces de derramar una lágrima por la felicidad que estás recibiendo.
CREO en un Ser superior, hacedor de todo lo visible e invisible. A EL vamos como los ríos a la mar. Nadie se queda aquí.
No cierres los ojos pretendiendo ignorarlo.
Sabes que es verdad.
¡Piensa!CAIDAS.   1-2-16
Hoy me he resbalado en la calle y he caído. Varias personas buenas me han ayudado a levantarme.
Se ve que me pesan los años.
Las caídas del cuerpo, si como parece he tenido suerte y no dejan consecuencias, carecen de importancia. Las que sí dejan rastro, a veces muy espeso, e inolvidable, son las del alma. Aquéllas que afectan a nuestros sentimientos, y que casi siempre tienen que ver con el incumplimiento de nuestros deberes y/o la falta de amor hacia nuestros semejantes.
Los Mandamientos, inspirados a Moisés desde el Cielo, fruto de profundos y dilatados pensamientos son una sapientísima regla válida para creyentes y no creyentes.
Puedes ser no creyente, pero lo que dicen los Mandamientos es una regla de convivencia que nos permite a millones de personas vivir sin matarnos los unos a los otros.
No hace falta ser religioso para comprender que el pobre, el enfermo, el desheredado, el piojoso que estás viendo tan cerca necesita ayuda.
Tú no puedes o no quieres cogerle en brazos y llevarle a tu casa, pero sí puedes sacar de tu cartera unos céntimos y dárselos como ayuda junto con una mirada cariñosa. No lo sabes, pero quizás te agradezca más ésta que los céntimos.
Puedes ayudar a tu compañero de clase a que comprenda mejor la lección del día, o a tu compañero de trabajo a que termine bien su jornada.
Puedes, en una palabra, ser bondadoso, dulce, tierno con los demás y no un creído, orgulloso y antipático, sin corazón, sin dignidad.
No te quedes con los bienes o el dinero de alguien.
No vale la pena, la vida es tan corta que muy deprisa peinas canas y enseguida te caes, como me ha pasado a mí estas mañana.
Lo único importante es que todos los días, puedas mirar al Cielo con ojos puros, con ojos serenos, capaces de derramar una lágrima por la felicidad que estás recibiendo.
CREO en un Ser superior, hacedor de todo lo visible e invisible. A EL vamos como los ríos a la mar. Nadie se queda aquí.
No cierres los ojos pretendiendo ignorarlo.
Sabes que es verdad.
¡Piensa!CAIDAS.   1-2-16
Hoy me he resbalado en la calle y he caído. Varias personas buenas me han ayudado a levantarme.
Se ve que me pesan los años.
Las caídas del cuerpo, si como parece he tenido suerte y no dejan consecuencias, carecen de importancia. Las que sí dejan rastro, a veces muy espeso, e inolvidable, son las del alma. Aquéllas que afectan a nuestros sentimientos, y que casi siempre tienen que ver con el incumplimiento de nuestros deberes y/o la falta de amor hacia nuestros semejantes.
Los Mandamientos, inspirados a Moisés desde el Cielo, fruto de profundos y dilatados pensamientos son una sapientísima regla válida para creyentes y no creyentes.
Puedes ser no creyente, pero lo que dicen los Mandamientos es una regla de convivencia que nos permite a millones de personas vivir sin matarnos los unos a los otros.
No hace falta ser religioso para comprender que el pobre, el enfermo, el desheredado, el piojoso que estás viendo tan cerca necesita ayuda.
Tú no puedes o no quieres cogerle en brazos y llevarle a tu casa, pero sí puedes sacar de tu cartera unos céntimos y dárselos como ayuda junto con una mirada cariñosa. No lo sabes, pero quizás te agradezca más ésta que los céntimos.
Puedes ayudar a tu compañero de clase a que comprenda mejor la lección del día, o a tu compañero de trabajo a que termine bien su jornada.
Puedes, en una palabra, ser bondadoso, dulce, tierno con los demás y no un creído, orgulloso y antipático, sin corazón, sin dignidad.
No te quedes con los bienes o el dinero de alguien.
No vale la pena, la vida es tan corta que muy deprisa peinas canas y enseguida te caes, como me ha pasado a mí estas mañana.
Lo único importante es que todos los días, puedas mirar al Cielo con ojos puros, con ojos serenos, capaces de derramar una lágrima por la felicidad que estás recibiendo.
CREO en un Ser superior, hacedor de todo lo visible e invisible. A EL vamos como los ríos a la mar. Nadie se queda aquí.
No cierres los ojos pretendiendo ignorarlo.
Sabes que es verdad.
¡Piensa!CAIDAS.   1-2-16
Hoy me he resbalado en la calle y he caído. Varias personas buenas me han ayudado a levantarme.
Se ve que me pesan los años.
Las caídas del cuerpo, si como parece he tenido suerte y no dejan consecuencias, carecen de importancia. Las que sí dejan rastro, a veces muy espeso, e inolvidable, son las del alma. Aquéllas que afectan a nuestros sentimientos, y que casi siempre tienen que ver con el incumplimiento de nuestros deberes y/o la falta de amor hacia nuestros semejantes.
Los Mandamientos, inspirados a Moisés desde el Cielo, fruto de profundos y dilatados pensamientos son una sapientísima regla válida para creyentes y no creyentes.
Puedes ser no creyente, pero lo que dicen los Mandamientos es una regla de convivencia que nos permite a millones de personas vivir sin matarnos los unos a los otros.
No hace falta ser religioso para comprender que el pobre, el enfermo, el desheredado, el piojoso que estás viendo tan cerca necesita ayuda.
Tú no puedes o no quieres cogerle en brazos y llevarle a tu casa, pero sí puedes sacar de tu cartera unos céntimos y dárselos como ayuda junto con una mirada cariñosa. No lo sabes, pero quizás te agradezca más ésta que los céntimos.
Puedes ayudar a tu compañero de clase a que comprenda mejor la lección del día, o a tu compañero de trabajo a que termine bien su jornada.
Puedes, en una palabra, ser bondadoso, dulce, tierno con los demás y no un creído, orgulloso y antipático, sin corazón, sin dignidad.
No te quedes con los bienes o el dinero de alguien.
No vale la pena, la vida es tan corta que muy deprisa peinas canas y enseguida te caes, como me ha pasado a mí estas mañana.
Lo único importante es que todos los días, puedas mirar al Cielo con ojos puros, con ojos serenos, capaces de derramar una lágrima por la felicidad que estás recibiendo.
CREO en un Ser superior, hacedor de todo lo visible e invisible. A EL vamos como los ríos a la mar. Nadie se queda aquí.
No cierres los ojos pretendiendo ignorarlo.
Sabes que es verdad.
¡Piensa! 

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