domingo, 26 de marzo de 2017

PUPURRI  26/3/17
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Cuando conocemos la Historia de los pensamientos, hechos y guerras de los hombres de la antigüedad, nos damos cuenta que no somos ahora más inteligentes que los de entonces, ni diferentes, ni más buenos ni tampoco más malos.
Las mismas ambiciones, injusticias, guerras y muertes.
Sólo el cristianismo ha modificado la conducta de muchos y el quehacer diario de tantos por la premisa “AMARAS AL SEÑOR, TU DIOS, CON TODA FUERZA, CON TODA TU ALMA, CON TODO TU CORAZON Y AL PROJIMO COMO A TI MISMO”.
Muchas naciones lo han seguido y han tenido relativa paz.
Hoy día donde tantos se están dejando llevar por  doctrinas populistas, extremas, de izquierdas y también de derechas, la falta de amor por los que no piensan igual está envenenando las relaciones humanas, hasta el punto de que existe el temor de desaparición de la Unión Europea.
La egoísta Inglaterra, como siempre, no podía fallar, ha votado favorablemente el BREXIT.
Esta nación ha humillado, pisoteado, maltratado y abusado de infinidad de países. Todavía nosotros, los españoles le tenemos que aguantar que estén ahí, ocupando un  trocito de España, sólo porque no tenemos una bomba para tirarla sobre Londres, en casi de que no quisieran irse.
YO, YO y YO, es su lema. Más egoístas no se puede ser. Me dan  asco.
Algún día lo pagarán. Cuando llegue, como a todo cerdo, que no se quejen.
También me da miedo el Trump ese de los EE.UU..
Cuando dijo que quería que “hubiese guerras para ganarlas los EE.UU.” se me puso la carne de gallina.
Una nación con bombas atómicas cuyo presidente dice eso, es para asustarse. Si llegamos a eso, podría suponer la desaparición de la humanidad, salvo unos cuantos habitantes cerca de los polos o de las selvas africanas que iniciarían un nuevo mundo.
Quizás eso ya ha sucedido varias veces.
El mundo avanza hoy a velocidad desconocida. Los que somos mayores nos cuesta adaptarnos a los nuevos inventos, a las nuevas tecnologías, y a las nuevas costumbres.
En mi juventud, con el Caudillo, ocultaban algunos su naturaleza, porque estaban perseguidos. Hoy se enorgullecen de su particular forma de ser. Todos sabéis a quienes me refiero. Los cojos se sienten orgullosos de ser cojos. Si nacieron así, por algo será.
No se mueve la hoja del árbol sin que Dios no quiera, pero cuando en sus desfiles sacan la lengua medio metro, no puedo evitar una sensación de asco.
En fin, a tiempos nuevos, nuevas costumbres, pero hoy hay una libertad para algunas cosas que por ser contraria a la naturaleza repele, y lleva a muchos jóvenes a su fin antes de tiempo.
La virtud además de agradar al Creador, conserva la salud. El cuerpo es una máquina que hay que cuidar, como a toda máquina. Hay que dejarla reposar, hay que engrasarla, limpiarla y tratarla con juicio y muchos cuidados si queremos que dure, que es lo que casi todos deseamos.
Esas muertes prematuras de conocidos: cantantes, actores y otros afamados, nos dejan tristeza por la pérdida y pena porque no han sabido cuidar su cuerpo al que han tratado mal.
También produce tristeza que afamadas por su belleza, cuando hablan se advierte enseguida su ignorancia. Algunas apenas saben escribir y mucho menos expresarse en un fluido idioma.
Aconsejo a todos éstos y éstas, que dediquen todos los días a leer un ratito.
Leer, leer y leer.
Rezar, rezar y rezar.




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