martes, 6 de marzo de 2018


SER MAYOR 6/3/18
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Aquejado de un enfriamiento llevo quince días sin salir de casa, y no he podido escribir una sola línea.
Los años se me están imponiendo y cuando son jóvenes vencen pronto, pero las células viejas tienen menos resistencia.
En fin, yo no he hecho el mundo, y aquí que siempre nos sentimos de paso, nos damos mejor cuenta cuando los años empiezan a abrumarnos.
Pero también, nos vamos dando cuenta de la poca importancia que tienen las cosas de aquí. Un día son importantes y a la mañana siguiente dejan de serlo.
Los que ya peinamos canas, que hemos vivido la Monarquía, después la horrible República, la paz de Franco, la Transición, y ahora la terrible incompetencia, ambición y falta de talento de tantos políticos, a los que unificamos con la palabra  “sinvergüenzas”, cuyo único remedio, para nosotros, es la palabra “aguantar”, nos da pena la juventud de ahora,  sin ideales religiosos, sin bases morales en que agarrarse,  y algunos, en su inocencia creyendo todavía que hay un “comunismo” redentor, carentes de trabajo, sin ilusiones, y sin posibilidades, ¿Adónde van?.
Nuestra juventud, llena de ideales religiosos, llena de Dios, y de ideales de justicia pan y trabajo, transcurrió ilusionada.
El tiempo, los años y la desesperanza hicieron estragos, hicieron mella, pero nada ni nada nos puede ·quitar lo “bailao”.
Hoy nos queda solo “Dios”. En EL ciframos todas nuestras esperanzas y nuestro futuro.
No sólo esperamos su protección en los años, pocos, que estaremos “aquí”, sino que nos llega de esperanza, de paz y alegría pensar que, hemos procurado siempre  ser “buenas personas”, no hacer mal a nadie, comer el pan que nuestro trabajo nos ha dado, que no hemos envidiado ni que sepamos, haber hecho mal a nadie, que hemos criado y dado “carrera” a nuestros hijos, educado y procurado un futuro para ellos y para nuestros nietos, y cuando de todo una vida haces balance y ves que “has cumplido con tu deber”, no queda más que elevar el alma hasta ese “Algo” que debe de haber más allá, que llamamos Dios”, y que nadie, en absoluto, ni tan siquiera los “fundadores de “religiones” pueden ni tan siquiera imaginar.
Pues, apenas somos “un punto” dentro de un espacio infinito.
Pero no “todo” es malo. Hombres ilustres y talentosos surgirán en esta nueva generación que llevarán al mundo a un lugar de paz y prosperidad, pues hay nuevas técnicas, donde las máquinas “sabiondas” harán muchos trabajos que hoy agotan a los hombres.
Ya pasó en nuestras vidas con la “revolución industrial” y pasará de nuevo con la “revolución tecnológica”.
Y se abrirán nuevo horizontes para que los jóvenes puedan ensanchar sus vidas.
Y vivir con “dignidad” y comportarse con los demás, con “dignidad”, y llegar al fin de sus días con “dignidad”, y poder decir al término:
¡SEÑOR!  MÍO Y DIOS MIO!



SER MAYOR 6/3/18
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Aquejado de un enfriamiento llevo quince días sin salir de casa, y no he podido escribir una sola línea.
Los años se me están imponiendo y cuando son jóvenes vencen pronto, pero las células viejas tienen menos resistencia.
En fin, yo no he hecho el mundo, y aquí que siempre nos sentimos de paso, nos damos mejor cuenta cuando los años empiezan a abrumarnos.
Pero también, nos vamos dando cuenta de la poca importancia que tienen las cosas de aquí. Un día son importantes y a la mañana siguiente dejan de serlo.
Los que ya peinamos canas, que hemos vivido la Monarquía, después la horrible República, la paz de Franco, la Transición, y ahora la terrible incompetencia, ambición y falta de talento de tantos políticos, a los que unificamos con la palabra  “sinvergüenzas”, cuyo único remedio, para nosotros, es la palabra “aguantar”, nos da pena la juventud de ahora,  sin ideales religiosos, sin bases morales en que agarrarse,  y algunos, en su inocencia creyendo todavía que hay un “comunismo” redentor, carentes de trabajo, sin ilusiones, y sin posibilidades, ¿Adónde van?.
Nuestra juventud, llena de ideales religiosos, llena de Dios, y de ideales de justicia pan y trabajo, transcurrió ilusionada.
El tiempo, los años y la desesperanza hicieron estragos, hicieron mella, pero nada ni nada nos puede ·quitar lo “bailao”.
Hoy nos queda solo “Dios”. En EL ciframos todas nuestras esperanzas y nuestro futuro.
No sólo esperamos su protección en los años, pocos, que estaremos “aquí”, sino que nos llega de esperanza, de paz y alegría pensar que, hemos procurado siempre  ser “buenas personas”, no hacer mal a nadie, comer el pan que nuestro trabajo nos ha dado, que no hemos envidiado ni que sepamos, haber hecho mal a nadie, que hemos criado y dado “carrera” a nuestros hijos, educado y procurado un futuro para ellos y para nuestros nietos, y cuando de todo una vida haces balance y ves que “has cumplido con tu deber”, no queda más que elevar el alma hasta ese “Algo” que debe de haber más allá, que llamamos Dios”, y que nadie, en absoluto, ni tan siquiera los “fundadores de “religiones” pueden ni tan siquiera imaginar.
Pues, apenas somos “un punto” dentro de un espacio infinito.
Pero no “todo” es malo. Hombres ilustres y talentosos surgirán en esta nueva generación que llevarán al mundo a un lugar de paz y prosperidad, pues hay nuevas técnicas, donde las máquinas “sabiondas” harán muchos trabajos que hoy agotan a los hombres.
Ya pasó en nuestras vidas con la “revolución industrial” y pasará de nuevo con la “revolución tecnológica”.
Y se abrirán nuevo horizontes para que los jóvenes puedan ensanchar sus vidas.
Y vivir con “dignidad” y comportarse con los demás, con “dignidad”, y llegar al fin de sus días con “dignidad”, y poder decir al término:
¡SEÑOR!  MÍO Y DIOS MIO!



SER MAYOR 6/3/18
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Aquejado de un enfriamiento llevo quince días sin salir de casa, y no he podido escribir una sola línea.
Los años se me están imponiendo y cuando son jóvenes vencen pronto, pero las células viejas tienen menos resistencia.
En fin, yo no he hecho el mundo, y aquí que siempre nos sentimos de paso, nos damos mejor cuenta cuando los años empiezan a abrumarnos.
Pero también, nos vamos dando cuenta de la poca importancia que tienen las cosas de aquí. Un día son importantes y a la mañana siguiente dejan de serlo.
Los que ya peinamos canas, que hemos vivido la Monarquía, después la horrible República, la paz de Franco, la Transición, y ahora la terrible incompetencia, ambición y falta de talento de tantos políticos, a los que unificamos con la palabra  “sinvergüenzas”, cuyo único remedio, para nosotros, es la palabra “aguantar”, nos da pena la juventud de ahora,  sin ideales religiosos, sin bases morales en que agarrarse,  y algunos, en su inocencia creyendo todavía que hay un “comunismo” redentor, carentes de trabajo, sin ilusiones, y sin posibilidades, ¿Adónde van?.
Nuestra juventud, llena de ideales religiosos, llena de Dios, y de ideales de justicia pan y trabajo, transcurrió ilusionada.
El tiempo, los años y la desesperanza hicieron estragos, hicieron mella, pero nada ni nada nos puede ·quitar lo “bailao”.
Hoy nos queda solo “Dios”. En EL ciframos todas nuestras esperanzas y nuestro futuro.
No sólo esperamos su protección en los años, pocos, que estaremos “aquí”, sino que nos llega de esperanza, de paz y alegría pensar que, hemos procurado siempre  ser “buenas personas”, no hacer mal a nadie, comer el pan que nuestro trabajo nos ha dado, que no hemos envidiado ni que sepamos, haber hecho mal a nadie, que hemos criado y dado “carrera” a nuestros hijos, educado y procurado un futuro para ellos y para nuestros nietos, y cuando de todo una vida haces balance y ves que “has cumplido con tu deber”, no queda más que elevar el alma hasta ese “Algo” que debe de haber más allá, que llamamos Dios”, y que nadie, en absoluto, ni tan siquiera los “fundadores de “religiones” pueden ni tan siquiera imaginar.
Pues, apenas somos “un punto” dentro de un espacio infinito.
Pero no “todo” es malo. Hombres ilustres y talentosos surgirán en esta nueva generación que llevarán al mundo a un lugar de paz y prosperidad, pues hay nuevas técnicas, donde las máquinas “sabiondas” harán muchos trabajos que hoy agotan a los hombres.
Ya pasó en nuestras vidas con la “revolución industrial” y pasará de nuevo con la “revolución tecnológica”.
Y se abrirán nuevo horizontes para que los jóvenes puedan ensanchar sus vidas.
Y vivir con “dignidad” y comportarse con los demás, con “dignidad”, y llegar al fin de sus días con “dignidad”, y poder decir al término:
¡SEÑOR!  MÍO Y DIOS MIO!



SER MAYOR 6/3/18
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Aquejado de un enfriamiento llevo quince días sin salir de casa, y no he podido escribir una sola línea.
Los años se me están imponiendo y cuando son jóvenes vencen pronto, pero las células viejas tienen menos resistencia.
En fin, yo no he hecho el mundo, y aquí que siempre nos sentimos de paso, nos damos mejor cuenta cuando los años empiezan a abrumarnos.
Pero también, nos vamos dando cuenta de la poca importancia que tienen las cosas de aquí. Un día son importantes y a la mañana siguiente dejan de serlo.
Los que ya peinamos canas, que hemos vivido la Monarquía, después la horrible República, la paz de Franco, la Transición, y ahora la terrible incompetencia, ambición y falta de talento de tantos políticos, a los que unificamos con la palabra  “sinvergüenzas”, cuyo único remedio, para nosotros, es la palabra “aguantar”, nos da pena la juventud de ahora,  sin ideales religiosos, sin bases morales en que agarrarse,  y algunos, en su inocencia creyendo todavía que hay un “comunismo” redentor, carentes de trabajo, sin ilusiones, y sin posibilidades, ¿Adónde van?.
Nuestra juventud, llena de ideales religiosos, llena de Dios, y de ideales de justicia pan y trabajo, transcurrió ilusionada.
El tiempo, los años y la desesperanza hicieron estragos, hicieron mella, pero nada ni nada nos puede ·quitar lo “bailao”.
Hoy nos queda solo “Dios”. En EL ciframos todas nuestras esperanzas y nuestro futuro.
No sólo esperamos su protección en los años, pocos, que estaremos “aquí”, sino que nos llega de esperanza, de paz y alegría pensar que, hemos procurado siempre  ser “buenas personas”, no hacer mal a nadie, comer el pan que nuestro trabajo nos ha dado, que no hemos envidiado ni que sepamos, haber hecho mal a nadie, que hemos criado y dado “carrera” a nuestros hijos, educado y procurado un futuro para ellos y para nuestros nietos, y cuando de todo una vida haces balance y ves que “has cumplido con tu deber”, no queda más que elevar el alma hasta ese “Algo” que debe de haber más allá, que llamamos Dios”, y que nadie, en absoluto, ni tan siquiera los “fundadores de “religiones” pueden ni tan siquiera imaginar.
Pues, apenas somos “un punto” dentro de un espacio infinito.
Pero no “todo” es malo. Hombres ilustres y talentosos surgirán en esta nueva generación que llevarán al mundo a un lugar de paz y prosperidad, pues hay nuevas técnicas, donde las máquinas “sabiondas” harán muchos trabajos que hoy agotan a los hombres.
Ya pasó en nuestras vidas con la “revolución industrial” y pasará de nuevo con la “revolución tecnológica”.
Y se abrirán nuevo horizontes para que los jóvenes puedan ensanchar sus vidas.
Y vivir con “dignidad” y comportarse con los demás, con “dignidad”, y llegar al fin de sus días con “dignidad”, y poder decir al término:
¡SEÑOR!  MÍO Y DIOS MIO!



SER MAYOR 6/3/18
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Aquejado de un enfriamiento llevo quince días sin salir de casa, y no he podido escribir una sola línea.
Los años se me están imponiendo y cuando son jóvenes vencen pronto, pero las células viejas tienen menos resistencia.
En fin, yo no he hecho el mundo, y aquí que siempre nos sentimos de paso, nos damos mejor cuenta cuando los años empiezan a abrumarnos.
Pero también, nos vamos dando cuenta de la poca importancia que tienen las cosas de aquí. Un día son importantes y a la mañana siguiente dejan de serlo.
Los que ya peinamos canas, que hemos vivido la Monarquía, después la horrible República, la paz de Franco, la Transición, y ahora la terrible incompetencia, ambición y falta de talento de tantos políticos, a los que unificamos con la palabra  “sinvergüenzas”, cuyo único remedio, para nosotros, es la palabra “aguantar”, nos da pena la juventud de ahora,  sin ideales religiosos, sin bases morales en que agarrarse,  y algunos, en su inocencia creyendo todavía que hay un “comunismo” redentor, carentes de trabajo, sin ilusiones, y sin posibilidades, ¿Adónde van?.
Nuestra juventud, llena de ideales religiosos, llena de Dios, y de ideales de justicia pan y trabajo, transcurrió ilusionada.
El tiempo, los años y la desesperanza hicieron estragos, hicieron mella, pero nada ni nada nos puede ·quitar lo “bailao”.
Hoy nos queda solo “Dios”. En EL ciframos todas nuestras esperanzas y nuestro futuro.
No sólo esperamos su protección en los años, pocos, que estaremos “aquí”, sino que nos llega de esperanza, de paz y alegría pensar que, hemos procurado siempre  ser “buenas personas”, no hacer mal a nadie, comer el pan que nuestro trabajo nos ha dado, que no hemos envidiado ni que sepamos, haber hecho mal a nadie, que hemos criado y dado “carrera” a nuestros hijos, educado y procurado un futuro para ellos y para nuestros nietos, y cuando de todo una vida haces balance y ves que “has cumplido con tu deber”, no queda más que elevar el alma hasta ese “Algo” que debe de haber más allá, que llamamos Dios”, y que nadie, en absoluto, ni tan siquiera los “fundadores de “religiones” pueden ni tan siquiera imaginar.
Pues, apenas somos “un punto” dentro de un espacio infinito.
Pero no “todo” es malo. Hombres ilustres y talentosos surgirán en esta nueva generación que llevarán al mundo a un lugar de paz y prosperidad, pues hay nuevas técnicas, donde las máquinas “sabiondas” harán muchos trabajos que hoy agotan a los hombres.
Ya pasó en nuestras vidas con la “revolución industrial” y pasará de nuevo con la “revolución tecnológica”.
Y se abrirán nuevo horizontes para que los jóvenes puedan ensanchar sus vidas.
Y vivir con “dignidad” y comportarse con los demás, con “dignidad”, y llegar al fin de sus días con “dignidad”, y poder decir al término:
¡SEÑOR!  MÍO Y DIOS MIO!



SER MAYOR 6/3/18
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Aquejado de un enfriamiento llevo quince días sin salir de casa, y no he podido escribir una sola línea.
Los años se me están imponiendo y cuando son jóvenes vencen pronto, pero las células viejas tienen menos resistencia.
En fin, yo no he hecho el mundo, y aquí que siempre nos sentimos de paso, nos damos mejor cuenta cuando los años empiezan a abrumarnos.
Pero también, nos vamos dando cuenta de la poca importancia que tienen las cosas de aquí. Un día son importantes y a la mañana siguiente dejan de serlo.
Los que ya peinamos canas, que hemos vivido la Monarquía, después la horrible República, la paz de Franco, la Transición, y ahora la terrible incompetencia, ambición y falta de talento de tantos políticos, a los que unificamos con la palabra  “sinvergüenzas”, cuyo único remedio, para nosotros, es la palabra “aguantar”, nos da pena la juventud de ahora,  sin ideales religiosos, sin bases morales en que agarrarse,  y algunos, en su inocencia creyendo todavía que hay un “comunismo” redentor, carentes de trabajo, sin ilusiones, y sin posibilidades, ¿Adónde van?.
Nuestra juventud, llena de ideales religiosos, llena de Dios, y de ideales de justicia pan y trabajo, transcurrió ilusionada.
El tiempo, los años y la desesperanza hicieron estragos, hicieron mella, pero nada ni nada nos puede ·quitar lo “bailao”.
Hoy nos queda solo “Dios”. En EL ciframos todas nuestras esperanzas y nuestro futuro.
No sólo esperamos su protección en los años, pocos, que estaremos “aquí”, sino que nos llega de esperanza, de paz y alegría pensar que, hemos procurado siempre  ser “buenas personas”, no hacer mal a nadie, comer el pan que nuestro trabajo nos ha dado, que no hemos envidiado ni que sepamos, haber hecho mal a nadie, que hemos criado y dado “carrera” a nuestros hijos, educado y procurado un futuro para ellos y para nuestros nietos, y cuando de todo una vida haces balance y ves que “has cumplido con tu deber”, no queda más que elevar el alma hasta ese “Algo” que debe de haber más allá, que llamamos Dios”, y que nadie, en absoluto, ni tan siquiera los “fundadores de “religiones” pueden ni tan siquiera imaginar.
Pues, apenas somos “un punto” dentro de un espacio infinito.
Pero no “todo” es malo. Hombres ilustres y talentosos surgirán en esta nueva generación que llevarán al mundo a un lugar de paz y prosperidad, pues hay nuevas técnicas, donde las máquinas “sabiondas” harán muchos trabajos que hoy agotan a los hombres.
Ya pasó en nuestras vidas con la “revolución industrial” y pasará de nuevo con la “revolución tecnológica”.
Y se abrirán nuevo horizontes para que los jóvenes puedan ensanchar sus vidas.
Y vivir con “dignidad” y comportarse con los demás, con “dignidad”, y llegar al fin de sus días con “dignidad”, y poder decir al término:
¡SEÑOR!  MÍO Y DIOS MIO!



SER MAYOR 6/3/18
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Aquejado de un enfriamiento llevo quince días sin salir de casa, y no he podido escribir una sola línea.
Los años se me están imponiendo y cuando son jóvenes vencen pronto, pero las células viejas tienen menos resistencia.
En fin, yo no he hecho el mundo, y aquí que siempre nos sentimos de paso, nos damos mejor cuenta cuando los años empiezan a abrumarnos.
Pero también, nos vamos dando cuenta de la poca importancia que tienen las cosas de aquí. Un día son importantes y a la mañana siguiente dejan de serlo.
Los que ya peinamos canas, que hemos vivido la Monarquía, después la horrible República, la paz de Franco, la Transición, y ahora la terrible incompetencia, ambición y falta de talento de tantos políticos, a los que unificamos con la palabra  “sinvergüenzas”, cuyo único remedio, para nosotros, es la palabra “aguantar”, nos da pena la juventud de ahora,  sin ideales religiosos, sin bases morales en que agarrarse,  y algunos, en su inocencia creyendo todavía que hay un “comunismo” redentor, carentes de trabajo, sin ilusiones, y sin posibilidades, ¿Adónde van?.
Nuestra juventud, llena de ideales religiosos, llena de Dios, y de ideales de justicia pan y trabajo, transcurrió ilusionada.
El tiempo, los años y la desesperanza hicieron estragos, hicieron mella, pero nada ni nada nos puede ·quitar lo “bailao”.
Hoy nos queda solo “Dios”. En EL ciframos todas nuestras esperanzas y nuestro futuro.
No sólo esperamos su protección en los años, pocos, que estaremos “aquí”, sino que nos llega de esperanza, de paz y alegría pensar que, hemos procurado siempre  ser “buenas personas”, no hacer mal a nadie, comer el pan que nuestro trabajo nos ha dado, que no hemos envidiado ni que sepamos, haber hecho mal a nadie, que hemos criado y dado “carrera” a nuestros hijos, educado y procurado un futuro para ellos y para nuestros nietos, y cuando de todo una vida haces balance y ves que “has cumplido con tu deber”, no queda más que elevar el alma hasta ese “Algo” que debe de haber más allá, que llamamos Dios”, y que nadie, en absoluto, ni tan siquiera los “fundadores de “religiones” pueden ni tan siquiera imaginar.
Pues, apenas somos “un punto” dentro de un espacio infinito.
Pero no “todo” es malo. Hombres ilustres y talentosos surgirán en esta nueva generación que llevarán al mundo a un lugar de paz y prosperidad, pues hay nuevas técnicas, donde las máquinas “sabiondas” harán muchos trabajos que hoy agotan a los hombres.
Ya pasó en nuestras vidas con la “revolución industrial” y pasará de nuevo con la “revolución tecnológica”.
Y se abrirán nuevo horizontes para que los jóvenes puedan ensanchar sus vidas.
Y vivir con “dignidad” y comportarse con los demás, con “dignidad”, y llegar al fin de sus días con “dignidad”, y poder decir al término:
¡SEÑOR!  MÍO Y DIOS MIO!



SER MAYOR 6/3/18
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Aquejado de un enfriamiento llevo quince días sin salir de casa, y no he podido escribir una sola línea.
Los años se me están imponiendo y cuando son jóvenes vencen pronto, pero las células viejas tienen menos resistencia.
En fin, yo no he hecho el mundo, y aquí que siempre nos sentimos de paso, nos damos mejor cuenta cuando los años empiezan a abrumarnos.
Pero también, nos vamos dando cuenta de la poca importancia que tienen las cosas de aquí. Un día son importantes y a la mañana siguiente dejan de serlo.
Los que ya peinamos canas, que hemos vivido la Monarquía, después la horrible República, la paz de Franco, la Transición, y ahora la terrible incompetencia, ambición y falta de talento de tantos políticos, a los que unificamos con la palabra  “sinvergüenzas”, cuyo único remedio, para nosotros, es la palabra “aguantar”, nos da pena la juventud de ahora,  sin ideales religiosos, sin bases morales en que agarrarse,  y algunos, en su inocencia creyendo todavía que hay un “comunismo” redentor, carentes de trabajo, sin ilusiones, y sin posibilidades, ¿Adónde van?.
Nuestra juventud, llena de ideales religiosos, llena de Dios, y de ideales de justicia pan y trabajo, transcurrió ilusionada.
El tiempo, los años y la desesperanza hicieron estragos, hicieron mella, pero nada ni nada nos puede ·quitar lo “bailao”.
Hoy nos queda solo “Dios”. En EL ciframos todas nuestras esperanzas y nuestro futuro.
No sólo esperamos su protección en los años, pocos, que estaremos “aquí”, sino que nos llega de esperanza, de paz y alegría pensar que, hemos procurado siempre  ser “buenas personas”, no hacer mal a nadie, comer el pan que nuestro trabajo nos ha dado, que no hemos envidiado ni que sepamos, haber hecho mal a nadie, que hemos criado y dado “carrera” a nuestros hijos, educado y procurado un futuro para ellos y para nuestros nietos, y cuando de todo una vida haces balance y ves que “has cumplido con tu deber”, no queda más que elevar el alma hasta ese “Algo” que debe de haber más allá, que llamamos Dios”, y que nadie, en absoluto, ni tan siquiera los “fundadores de “religiones” pueden ni tan siquiera imaginar.
Pues, apenas somos “un punto” dentro de un espacio infinito.
Pero no “todo” es malo. Hombres ilustres y talentosos surgirán en esta nueva generación que llevarán al mundo a un lugar de paz y prosperidad, pues hay nuevas técnicas, donde las máquinas “sabiondas” harán muchos trabajos que hoy agotan a los hombres.
Ya pasó en nuestras vidas con la “revolución industrial” y pasará de nuevo con la “revolución tecnológica”.
Y se abrirán nuevo horizontes para que los jóvenes puedan ensanchar sus vidas.
Y vivir con “dignidad” y comportarse con los demás, con “dignidad”, y llegar al fin de sus días con “dignidad”, y poder decir al término:
¡SEÑOR!  MÍO Y DIOS MIO!



SER MAYOR 6/3/18
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Aquejado de un enfriamiento llevo quince días sin salir de casa, y no he podido escribir una sola línea.
Los años se me están imponiendo y cuando son jóvenes vencen pronto, pero las células viejas tienen menos resistencia.
En fin, yo no he hecho el mundo, y aquí que siempre nos sentimos de paso, nos damos mejor cuenta cuando los años empiezan a abrumarnos.
Pero también, nos vamos dando cuenta de la poca importancia que tienen las cosas de aquí. Un día son importantes y a la mañana siguiente dejan de serlo.
Los que ya peinamos canas, que hemos vivido la Monarquía, después la horrible República, la paz de Franco, la Transición, y ahora la terrible incompetencia, ambición y falta de talento de tantos políticos, a los que unificamos con la palabra  “sinvergüenzas”, cuyo único remedio, para nosotros, es la palabra “aguantar”, nos da pena la juventud de ahora,  sin ideales religiosos, sin bases morales en que agarrarse,  y algunos, en su inocencia creyendo todavía que hay un “comunismo” redentor, carentes de trabajo, sin ilusiones, y sin posibilidades, ¿Adónde van?.
Nuestra juventud, llena de ideales religiosos, llena de Dios, y de ideales de justicia pan y trabajo, transcurrió ilusionada.
El tiempo, los años y la desesperanza hicieron estragos, hicieron mella, pero nada ni nada nos puede ·quitar lo “bailao”.
Hoy nos queda solo “Dios”. En EL ciframos todas nuestras esperanzas y nuestro futuro.
No sólo esperamos su protección en los años, pocos, que estaremos “aquí”, sino que nos llega de esperanza, de paz y alegría pensar que, hemos procurado siempre  ser “buenas personas”, no hacer mal a nadie, comer el pan que nuestro trabajo nos ha dado, que no hemos envidiado ni que sepamos, haber hecho mal a nadie, que hemos criado y dado “carrera” a nuestros hijos, educado y procurado un futuro para ellos y para nuestros nietos, y cuando de todo una vida haces balance y ves que “has cumplido con tu deber”, no queda más que elevar el alma hasta ese “Algo” que debe de haber más allá, que llamamos Dios”, y que nadie, en absoluto, ni tan siquiera los “fundadores de “religiones” pueden ni tan siquiera imaginar.
Pues, apenas somos “un punto” dentro de un espacio infinito.
Pero no “todo” es malo. Hombres ilustres y talentosos surgirán en esta nueva generación que llevarán al mundo a un lugar de paz y prosperidad, pues hay nuevas técnicas, donde las máquinas “sabiondas” harán muchos trabajos que hoy agotan a los hombres.
Ya pasó en nuestras vidas con la “revolución industrial” y pasará de nuevo con la “revolución tecnológica”.
Y se abrirán nuevo horizontes para que los jóvenes puedan ensanchar sus vidas.
Y vivir con “dignidad” y comportarse con los demás, con “dignidad”, y llegar al fin de sus días con “dignidad”, y poder decir al término:
¡SEÑOR!  MÍO Y DIOS MIO!



SER MAYOR 6/3/18
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Aquejado de un enfriamiento llevo quince días sin salir de casa, y no he podido escribir una sola línea.
Los años se me están imponiendo y cuando son jóvenes vencen pronto, pero las células viejas tienen menos resistencia.
En fin, yo no he hecho el mundo, y aquí que siempre nos sentimos de paso, nos damos mejor cuenta cuando los años empiezan a abrumarnos.
Pero también, nos vamos dando cuenta de la poca importancia que tienen las cosas de aquí. Un día son importantes y a la mañana siguiente dejan de serlo.
Los que ya peinamos canas, que hemos vivido la Monarquía, después la horrible República, la paz de Franco, la Transición, y ahora la terrible incompetencia, ambición y falta de talento de tantos políticos, a los que unificamos con la palabra  “sinvergüenzas”, cuyo único remedio, para nosotros, es la palabra “aguantar”, nos da pena la juventud de ahora,  sin ideales religiosos, sin bases morales en que agarrarse,  y algunos, en su inocencia creyendo todavía que hay un “comunismo” redentor, carentes de trabajo, sin ilusiones, y sin posibilidades, ¿Adónde van?.
Nuestra juventud, llena de ideales religiosos, llena de Dios, y de ideales de justicia pan y trabajo, transcurrió ilusionada.
El tiempo, los años y la desesperanza hicieron estragos, hicieron mella, pero nada ni nada nos puede ·quitar lo “bailao”.
Hoy nos queda solo “Dios”. En EL ciframos todas nuestras esperanzas y nuestro futuro.
No sólo esperamos su protección en los años, pocos, que estaremos “aquí”, sino que nos llega de esperanza, de paz y alegría pensar que, hemos procurado siempre  ser “buenas personas”, no hacer mal a nadie, comer el pan que nuestro trabajo nos ha dado, que no hemos envidiado ni que sepamos, haber hecho mal a nadie, que hemos criado y dado “carrera” a nuestros hijos, educado y procurado un futuro para ellos y para nuestros nietos, y cuando de todo una vida haces balance y ves que “has cumplido con tu deber”, no queda más que elevar el alma hasta ese “Algo” que debe de haber más allá, que llamamos Dios”, y que nadie, en absoluto, ni tan siquiera los “fundadores de “religiones” pueden ni tan siquiera imaginar.
Pues, apenas somos “un punto” dentro de un espacio infinito.
Pero no “todo” es malo. Hombres ilustres y talentosos surgirán en esta nueva generación que llevarán al mundo a un lugar de paz y prosperidad, pues hay nuevas técnicas, donde las máquinas “sabiondas” harán muchos trabajos que hoy agotan a los hombres.
Ya pasó en nuestras vidas con la “revolución industrial” y pasará de nuevo con la “revolución tecnológica”.
Y se abrirán nuevo horizontes para que los jóvenes puedan ensanchar sus vidas.
Y vivir con “dignidad” y comportarse con los demás, con “dignidad”, y llegar al fin de sus días con “dignidad”, y poder decir al término:
¡SEÑOR!  MÍO Y DIOS MIO!



SER MAYOR 6/3/18
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Aquejado de un enfriamiento llevo quince días sin salir de casa, y no he podido escribir una sola línea.
Los años se me están imponiendo y cuando son jóvenes vencen pronto, pero las células viejas tienen menos resistencia.
En fin, yo no he hecho el mundo, y aquí que siempre nos sentimos de paso, nos damos mejor cuenta cuando los años empiezan a abrumarnos.
Pero también, nos vamos dando cuenta de la poca importancia que tienen las cosas de aquí. Un día son importantes y a la mañana siguiente dejan de serlo.
Los que ya peinamos canas, que hemos vivido la Monarquía, después la horrible República, la paz de Franco, la Transición, y ahora la terrible incompetencia, ambición y falta de talento de tantos políticos, a los que unificamos con la palabra  “sinvergüenzas”, cuyo único remedio, para nosotros, es la palabra “aguantar”, nos da pena la juventud de ahora,  sin ideales religiosos, sin bases morales en que agarrarse,  y algunos, en su inocencia creyendo todavía que hay un “comunismo” redentor, carentes de trabajo, sin ilusiones, y sin posibilidades, ¿Adónde van?.
Nuestra juventud, llena de ideales religiosos, llena de Dios, y de ideales de justicia pan y trabajo, transcurrió ilusionada.
El tiempo, los años y la desesperanza hicieron estragos, hicieron mella, pero nada ni nada nos puede ·quitar lo “bailao”.
Hoy nos queda solo “Dios”. En EL ciframos todas nuestras esperanzas y nuestro futuro.
No sólo esperamos su protección en los años, pocos, que estaremos “aquí”, sino que nos llega de esperanza, de paz y alegría pensar que, hemos procurado siempre  ser “buenas personas”, no hacer mal a nadie, comer el pan que nuestro trabajo nos ha dado, que no hemos envidiado ni que sepamos, haber hecho mal a nadie, que hemos criado y dado “carrera” a nuestros hijos, educado y procurado un futuro para ellos y para nuestros nietos, y cuando de todo una vida haces balance y ves que “has cumplido con tu deber”, no queda más que elevar el alma hasta ese “Algo” que debe de haber más allá, que llamamos Dios”, y que nadie, en absoluto, ni tan siquiera los “fundadores de “religiones” pueden ni tan siquiera imaginar.
Pues, apenas somos “un punto” dentro de un espacio infinito.
Pero no “todo” es malo. Hombres ilustres y talentosos surgirán en esta nueva generación que llevarán al mundo a un lugar de paz y prosperidad, pues hay nuevas técnicas, donde las máquinas “sabiondas” harán muchos trabajos que hoy agotan a los hombres.
Ya pasó en nuestras vidas con la “revolución industrial” y pasará de nuevo con la “revolución tecnológica”.
Y se abrirán nuevo horizontes para que los jóvenes puedan ensanchar sus vidas.
Y vivir con “dignidad” y comportarse con los demás, con “dignidad”, y llegar al fin de sus días con “dignidad”, y poder decir al término:
¡SEÑOR!  MÍO Y DIOS MIO!



SER MAYOR 6/3/18
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Aquejado de un enfriamiento llevo quince días sin salir de casa, y no he podido escribir una sola línea.
Los años se me están imponiendo y cuando son jóvenes vencen pronto, pero las células viejas tienen menos resistencia.
En fin, yo no he hecho el mundo, y aquí que siempre nos sentimos de paso, nos damos mejor cuenta cuando los años empiezan a abrumarnos.
Pero también, nos vamos dando cuenta de la poca importancia que tienen las cosas de aquí. Un día son importantes y a la mañana siguiente dejan de serlo.
Los que ya peinamos canas, que hemos vivido la Monarquía, después la horrible República, la paz de Franco, la Transición, y ahora la terrible incompetencia, ambición y falta de talento de tantos políticos, a los que unificamos con la palabra  “sinvergüenzas”, cuyo único remedio, para nosotros, es la palabra “aguantar”, nos da pena la juventud de ahora,  sin ideales religiosos, sin bases morales en que agarrarse,  y algunos, en su inocencia creyendo todavía que hay un “comunismo” redentor, carentes de trabajo, sin ilusiones, y sin posibilidades, ¿Adónde van?.
Nuestra juventud, llena de ideales religiosos, llena de Dios, y de ideales de justicia pan y trabajo, transcurrió ilusionada.
El tiempo, los años y la desesperanza hicieron estragos, hicieron mella, pero nada ni nada nos puede ·quitar lo “bailao”.
Hoy nos queda solo “Dios”. En EL ciframos todas nuestras esperanzas y nuestro futuro.
No sólo esperamos su protección en los años, pocos, que estaremos “aquí”, sino que nos llega de esperanza, de paz y alegría pensar que, hemos procurado siempre  ser “buenas personas”, no hacer mal a nadie, comer el pan que nuestro trabajo nos ha dado, que no hemos envidiado ni que sepamos, haber hecho mal a nadie, que hemos criado y dado “carrera” a nuestros hijos, educado y procurado un futuro para ellos y para nuestros nietos, y cuando de todo una vida haces balance y ves que “has cumplido con tu deber”, no queda más que elevar el alma hasta ese “Algo” que debe de haber más allá, que llamamos Dios”, y que nadie, en absoluto, ni tan siquiera los “fundadores de “religiones” pueden ni tan siquiera imaginar.
Pues, apenas somos “un punto” dentro de un espacio infinito.
Pero no “todo” es malo. Hombres ilustres y talentosos surgirán en esta nueva generación que llevarán al mundo a un lugar de paz y prosperidad, pues hay nuevas técnicas, donde las máquinas “sabiondas” harán muchos trabajos que hoy agotan a los hombres.
Ya pasó en nuestras vidas con la “revolución industrial” y pasará de nuevo con la “revolución tecnológica”.
Y se abrirán nuevo horizontes para que los jóvenes puedan ensanchar sus vidas.
Y vivir con “dignidad” y comportarse con los demás, con “dignidad”, y llegar al fin de sus días con “dignidad”, y poder decir al término:
¡SEÑOR!  MÍO Y DIOS MIO!



SER MAYOR 6/3/18
================ 
Aquejado de un enfriamiento llevo quince días sin salir de casa, y no he podido escribir una sola línea.
Los años se me están imponiendo y cuando son jóvenes vencen pronto, pero las células viejas tienen menos resistencia.
En fin, yo no he hecho el mundo, y aquí que siempre nos sentimos de paso, nos damos mejor cuenta cuando los años empiezan a abrumarnos.
Pero también, nos vamos dando cuenta de la poca importancia que tienen las cosas de aquí. Un día son importantes y a la mañana siguiente dejan de serlo.
Los que ya peinamos canas, que hemos vivido la Monarquía, después la horrible República, la paz de Franco, la Transición, y ahora la terrible incompetencia, ambición y falta de talento de tantos políticos, a los que unificamos con la palabra  “sinvergüenzas”, cuyo único remedio, para nosotros, es la palabra “aguantar”, nos da pena la juventud de ahora,  sin ideales religiosos, sin bases morales en que agarrarse,  y algunos, en su inocencia creyendo todavía que hay un “comunismo” redentor, carentes de trabajo, sin ilusiones, y sin posibilidades, ¿Adónde van?.
Nuestra juventud, llena de ideales religiosos, llena de Dios, y de ideales de justicia pan y trabajo, transcurrió ilusionada.
El tiempo, los años y la desesperanza hicieron estragos, hicieron mella, pero nada ni nada nos puede ·quitar lo “bailao”.
Hoy nos queda solo “Dios”. En EL ciframos todas nuestras esperanzas y nuestro futuro.
No sólo esperamos su protección en los años, pocos, que estaremos “aquí”, sino que nos llega de esperanza, de paz y alegría pensar que, hemos procurado siempre  ser “buenas personas”, no hacer mal a nadie, comer el pan que nuestro trabajo nos ha dado, que no hemos envidiado ni que sepamos, haber hecho mal a nadie, que hemos criado y dado “carrera” a nuestros hijos, educado y procurado un futuro para ellos y para nuestros nietos, y cuando de todo una vida haces balance y ves que “has cumplido con tu deber”, no queda más que elevar el alma hasta ese “Algo” que debe de haber más allá, que llamamos Dios”, y que nadie, en absoluto, ni tan siquiera los “fundadores de “religiones” pueden ni tan siquiera imaginar.
Pues, apenas somos “un punto” dentro de un espacio infinito.
Pero no “todo” es malo. Hombres ilustres y talentosos surgirán en esta nueva generación que llevarán al mundo a un lugar de paz y prosperidad, pues hay nuevas técnicas, donde las máquinas “sabiondas” harán muchos trabajos que hoy agotan a los hombres.
Ya pasó en nuestras vidas con la “revolución industrial” y pasará de nuevo con la “revolución tecnológica”.
Y se abrirán nuevo horizontes para que los jóvenes puedan ensanchar sus vidas.
Y vivir con “dignidad” y comportarse con los demás, con “dignidad”, y llegar al fin de sus días con “dignidad”, y poder decir al término:
¡SEÑOR!  MÍO Y DIOS MIO!



SER MAYOR 6/3/18
================ 
Aquejado de un enfriamiento llevo quince días sin salir de casa, y no he podido escribir una sola línea.
Los años se me están imponiendo y cuando son jóvenes vencen pronto, pero las células viejas tienen menos resistencia.
En fin, yo no he hecho el mundo, y aquí que siempre nos sentimos de paso, nos damos mejor cuenta cuando los años empiezan a abrumarnos.
Pero también, nos vamos dando cuenta de la poca importancia que tienen las cosas de aquí. Un día son importantes y a la mañana siguiente dejan de serlo.
Los que ya peinamos canas, que hemos vivido la Monarquía, después la horrible República, la paz de Franco, la Transición, y ahora la terrible incompetencia, ambición y falta de talento de tantos políticos, a los que unificamos con la palabra  “sinvergüenzas”, cuyo único remedio, para nosotros, es la palabra “aguantar”, nos da pena la juventud de ahora,  sin ideales religiosos, sin bases morales en que agarrarse,  y algunos, en su inocencia creyendo todavía que hay un “comunismo” redentor, carentes de trabajo, sin ilusiones, y sin posibilidades, ¿Adónde van?.
Nuestra juventud, llena de ideales religiosos, llena de Dios, y de ideales de justicia pan y trabajo, transcurrió ilusionada.
El tiempo, los años y la desesperanza hicieron estragos, hicieron mella, pero nada ni nada nos puede ·quitar lo “bailao”.
Hoy nos queda solo “Dios”. En EL ciframos todas nuestras esperanzas y nuestro futuro.
No sólo esperamos su protección en los años, pocos, que estaremos “aquí”, sino que nos llega de esperanza, de paz y alegría pensar que, hemos procurado siempre  ser “buenas personas”, no hacer mal a nadie, comer el pan que nuestro trabajo nos ha dado, que no hemos envidiado ni que sepamos, haber hecho mal a nadie, que hemos criado y dado “carrera” a nuestros hijos, educado y procurado un futuro para ellos y para nuestros nietos, y cuando de todo una vida haces balance y ves que “has cumplido con tu deber”, no queda más que elevar el alma hasta ese “Algo” que debe de haber más allá, que llamamos Dios”, y que nadie, en absoluto, ni tan siquiera los “fundadores de “religiones” pueden ni tan siquiera imaginar.
Pues, apenas somos “un punto” dentro de un espacio infinito.
Pero no “todo” es malo. Hombres ilustres y talentosos surgirán en esta nueva generación que llevarán al mundo a un lugar de paz y prosperidad, pues hay nuevas técnicas, donde las máquinas “sabiondas” harán muchos trabajos que hoy agotan a los hombres.
Ya pasó en nuestras vidas con la “revolución industrial” y pasará de nuevo con la “revolución tecnológica”.
Y se abrirán nuevo horizontes para que los jóvenes puedan ensanchar sus vidas.
Y vivir con “dignidad” y comportarse con los demás, con “dignidad”, y llegar al fin de sus días con “dignidad”, y poder decir al término:
¡SEÑOR!  MÍO Y DIOS MIO!




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