EL MAYOR TESORO 2/6/19
Se suele decir que quien tiene un amigo tiene un tesoro.
Cierto, la amistad es un don del alma que como ondulante
espuma se une a otra alma, desprovista del más mínimo egoísmo, y mutuamente se
ayudan y compenetran acercándose a la felicidad.
Si esa amistad es entre un hombre y una mujer, y además se
enriquece con el deseo carnal, produce un bienestar y una íntima felicidad que,
de algún modo, debe acercarse a la que reciben los bienaventurados en el Cielo.
No todos los humanos llegan a tanto en este mundo.
Quizás su egoísmo ni les permite DAR EL MÁXIMO, Y quedan
dentro de sí, como flores sin riego, sin llegar a conocer el Cielo en esta vida.
También es muy importante causa de felicidad la ayuda y
amistad entre padres e hijos, cuando éstos han crecido y son ya personas
mayores.
La ayudan que dispensan estos hijos a sus padres viejos se
transforma en íntima felicidad y agradecimiento, y eleva el alma de los padres
hasta el Cielo con un continuo ¡Gracias, mi Señor y mi Dios!
Pero la AMISTAD de las amistades, la que supera a todas, es
la que tenemos con QUIEN nos ha dado la vida y el Ser.
Es Dios, nuestro Señor y nuestro Padre. Nos ha dado el SER, y
con él pensamos, con él vemos, con él sentimos, con él amamos, con él………. somos lo que somos.
Gracias Padre mío.
¡Guárdame un sitio a tu lado!
¡Dame tu amistad!
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