AÑORANZA 15/7/19
=================
Antes del año 2000 de nuestra era, varios millones de años
habían pasado.
Por tanto, millones y millones de seres humanos habían
nacido, vivido y muerto antes del comienzo de nuestra religión.
Aquellos hombres, como nosotros ahora, habían pensado qué es
lo que habrá después de abandonar esta vida, aunque con ligeras variantes según
el lugar geográfico que ocupaban.
Esas variantes eran las distintas religiones.
Si nos comparamos con la inmensidad de los mundos que existen
con toda probabilidad en ese espacio exterior, poblado de millones y millones
de estrellas cada una de ellas circundada por trillones y trillones de planetas
semejantes al nuestro, se deduce el sin fin de humanidades que los pueblan y lo
infinito que es el Creador de todo ello.
Al ser Dios infinito y nosotros finitos, ninguno de nosotros
lo puede definir y por tanto las religiones que lo intentan, que son todas,
nunca pueden llegar a ser totalmente
verdaderas.
Tampoco la nuestra cristiana.
Todas intentan acercarse, y creen conseguirlo, pero de UN
PASO AL INFINITO hay diferencia abismal.
Además, el cristianismo original se ha ido deformando con
nuevas VERDADES proclamadas por los distintos Papas, infalibles.
Pero hay una cosa cierta. La CARIDAD. El amor al prójimo, al
desvalido, al pobre, al enfermo que proclama nuestra Iglesia como principal
deber de todo cristiano, la hacen, sin duda, VERDADERA.
Como lo son también otras religiones que enseñan lo mismo.
La finitud del hombre nunca puede alcanzar la infinitud de
Dios.
Así, pues, tenemos que dejarnos de leyes, de dogmas, de
imposiciones, y llenarnos de caridad y amor para los que están cerca de
nosotros.
Esa ha de ser nuestra religión, que aconsejo practiquen
también los irredentos comunistas que han llenado los muros de nuestros
cementerios de cadáveres inocentes, incluidas santas monjitas encerradas en sus
monasterios.
Que sea la ESPERANZA Y LA INFINITA CARIDAD DEL CREADOR lo que
nos mantenga alegres y confiados.
Este tiempo de prueba es corto. Ayer era niño, hoy ya peino
canas, mañana NADA. Tengo suprema obligación de pensar en todo esto.
Si piensas y dices “Esto a mí no me va” demuestras que eres
un perfecto imbécil.
Y te aseguro que no pretendo insultarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario