ME SIENTO VIEJO
20/5/20
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Es curioso cómo, ante la vejez y con salud, los días
transcurren rápidos, exentos de ambiciones y trabajos no deseados, con un
equilibrio del alma y de los sentimientos que dejan un poso de interior
felicidad que aumentan las constantes solicitudes y ayudas de tus hijos y
nietos.
Cierta seguridad en el plano económico ayuda a pasar los días
con cierta tranquilidad y paz, que permite elevar el espíritu en acción de
gracias hasta el Supremo Hacedor de todo, y hacia el que vamos todos más temprano
que tarde.
El sentir la compañía y el afecto de la persona que se unió
hace tantos años a mi vida, es causa de auténtica felicidad.
El dicho de “casamiento y mortaja del cielo baja”, es auténtico,
porque fue el Señor quien me dio la santa mujer que me ha acompañado y dado
alegría durante tantos años que llevamos juntos.
Gracias Toneta.
Constantemente me dirijo al Señor, en oración profunda, dándole
gracias por haber llegado hasta aquí sano, en el cuerpo y en el alma.
Le rezo a mi Creador. Le digo que no tenga en cuenta mis
defectos, - que creo no llegan a pecados- porque lo último que deseo es ofender
a mi Creador, a quien debo no sólo la vida sino también la salud de la que disfruto
en paz interior y para gloria de mi Dios y Señor.
Si alguien me lee, le suplico no se canse de pedir cosas a
Quien todo lo tiene, en la seguridad de que será ampliamente complacido.
Pedirle siempre ser “Una buena persona” no más.
Lo demás te lo dará sin pedirlo, quién te ha dado la vida.
Un abrazo.
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