martes, 9 de junio de 2020


OREMUS
9/6/20
COMPARADOS, con la INMENSIDAD, CON LO INFINITO, NOSOTROS, todos los seres humanos, no somos sino mosquitos que deambulamos en una existencia que llamamos vida para muchos sin horizonte razonable, y para otros, los más sensatos, encogiéndose en casi la nada ante la grandeza e inmensidad del Creador de ese infinito universo poblado de miríadas de estrellas y de otros mundos iguales o similares al nuestro.
El sentido común, por tanto, nos invita a rezar, a dirigirnos, encogidos, ante el que suponemos HACEDOR de esos mundos y del nuestro.
Y suplicamos: Padre nuestro, que estás en los cielos,
                          Santificado sea tu nombre,
                          Venga a nosotros tu reino
                           Y hágase tu voluntad
                            Aquí en la Tierra
                             Como en el Cielo.
Y repetimos esta oración con fe y esperanza de ser oídos y protegidos por QUIEN nos ha dado la vida, y la mantiene años y años.
Métenos hasta el tuétano a todos los que ya peinamos canas y más pronto que tarde compareceremos ante TI.
No nos tengas en cuenta nuestros egoísmos e imperfecciones, nuestras miserias y pecados, y   nuestras faltas de caridad.
Que en la balanza pese lo que hayamos hecho bueno, y se evapore con el viento lo que nuestro egoísmo no debió hacer.
De rodillas, con la cabeza baja avergonzado, te suplico tu amoroso perdón-
Sonríeme Señor. Tú sabes que te quiero.





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