miércoles, 29 de junio de 2011

EXPERIENCIA II

EXPERIENCIAS II
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Ahora sí. Les voy a contar una experiencia extra-sensorial.

Yo he sido toda mi vida empleado de banca. Eso ha llevado siempre aparejado unos sueldos miserables con un trabajo intensivo, diría explotador.
Pero, en fin, nunca me he quejado, porque si no me convenía debería irme a otro sitio. Tarea muy difícil en aquellos duros y largos años posteriores a la guerra, donde tener la comida segura era lo más importante.
En aquellos años, todos –salvo pequeñas excepciones – llevábamos además otros trabajos que nos permitieran vivir y mejorar. (Unos dábamos clases, otros llevaban contabilidades, otros administraban fincas, otros auxiliaban a médicos etc. etc.).
Así nos levantamos y levantamos a España. Había paz.

Con mis ahorros, iba comprando acciones de Banesto, que era mi empresa, y poco a poco y gran esfuerzo llegué a tener 1.000 y pico.
Nunca me preocupé por ellas. Era un ahorro y ahí estaban por si surgiera una urgente necesidad.

Pues bien ahora viene lo bueno y que da origen a esta historia.
Era un domingo y estábamos Tona,- mi mujer - y yo, oyendo Misa de 11 en los Salesianos de Alicante,
Estaba el sacerdote recitando las oraciones posteriores al Evangelio.
Y de pronto oí una voz clara y fuerte, desconocida, que decía ¡VENDE!, y a los pocos segundos ¡VENDE!.
Con un respingo contesté: ¿PERO QUE VENDO? Yo no tengo nada que vender.
En ese momento me dí cuenta que estaba hablando con un extraño.
Y ahí se terminó la conversación.
Al salir de Misa, como es natural empecé a pensar sobre la extraña y real conversación.
Lo único que podía vender es lo que tenía, que eran mis acciones.
Pero la orden había sido muy clara y enérgica.
Así que el lunes a las 9 de la mañana, lo primero que hice fue ir al Negociado de Valores y ordenar la venta de mis Banestos.
El Jefe de Valores que en aquel momento era mi amigo Miguel Auladell se tiró las manos a la cabeza y me dijo: ¡Estás loco! ¡Cómo vas a vender ahora que están subiendo a todo gas?.
Me mantuve firme y ordené la venta de 1.000, dejando el pico, pues ya dudaba de mi mismo, si había perdido la cabeza.

Y ahora viene lo más increíble. Las acciones se vendieron el mismo día a un cambio superior a las cotización oficial alcanzada en aquel día.
Pero es más, a partir de aquel momento comenzó la cotización a descender hasta cotas muy bajas.
Siempre lamenté que, siguiendo el consejo de Miguel Auladell, no vendiera el pico también.

JURO QUE TODO LO QUE ANTECEDE ES VERDAD.

Mi hija María Luisa, persona muy inteligente y Directora de la sección nuclear de una gran Empresa española, no duda que es verdad lo que le cuento, pero me toma el pelo diciéndome :! Que suertes tienes papá, que tienes un asesor financiero en el otro mundo.!

Siempre me pregunto, si será algún familiar, o la virgen, o algún santo que me protegen, y también ¿Es que el otro mundo está junto al nuestro, separado sólo por un invisible tabique?

Yo rezo todos los días, y le pido al Señor que me dé Sabiduría, aparte de salud, claro.

Otro día contaré otra experiencia extra-sensorial que tuve.

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