EXPERIENCIAS TRES
___________________
Sucedió a mi madre en el año 1937. La guerra civil había comenzado unos meses antes.
Vivíamos en Valladolid procedentes de Las Palmas de Gran Canaria dónde nos había cogido el Movimiento Nacional.
Todo el Norte de España había quedado en zona roja, fíjense que no digo Zona Republicana como la llaman ahora los perdedores de la guerra – porque como ya he explicado en mi blog la palabra república es sinónimo de libertad, y allí nunca la hubo. Sólo el deseo de aquellos energúmenos de implantar el comunismo. La prueba fehaciente es el oro del Banco de España que fue a parar a Rusia.
Bien, la indignación hace que me desvíe de mi relato.
Nuestra familia de Asturias en zona roja, nosotros en zona nacional. Estábamos, pues, totalmente incomunicados.
No sé el día exacto. Pero mi madre, pálida, se tocó la cara y exclamó compungida “ MI MADRE ACABA DE MORIR”. Pero mamá, ¿Qué dices? ¿Cómo puedes decir eso si no podemos comunicarnos con Colombres?
SI, nos contestó. Acabo de sentir en mi cara una caricia de mi madre, y el sentimiento de que acaba de morir.
Y ASI FUE CIERTAMENTE. Cuando Asturias fue liberada por los valientes requetés navarros, pudimos comprobar el fallecimiento de mi abuela en aquella triste fecha.
Y nos confirmó nuestra creencia de que después de esta vida, hay otra.¿Cómo es?. Está aquí al lado?. Todos, sin excepción, lo descubriremos. De eso no hay duda.
Y ahora un último relato. Ëste es personal y más íntimo.
Había cumplido ya los 30 años y ninguna de las chicas que había conocido me habían satisfecho hasta el punto de desear compartir mi vida con alguna de ellas. Unas por altas, otras por bajas, unas por listas otras por tontas, unas por gordas otras por lisas y delgadas.
Cierto día ví una chica perfecta, sin duda la más guapa de Alicante, pero ¡Que pena! Iba acompañada por un chico. Claro, no podía ser de otra manera.
Y aquí viene lo increíble:
De esto habían pasado cinco o seis meses.
Bajaba yo por la calle Onésimo Redondo – hoy Pablo Iglesias – que desemboca en la de Alfonso El Sabio, y en la acera de enfrente ví, a la misma chica y me estremecí.
Pero no fue un estremecimiento normal. Al mismo tiempo que una voz interior, claramente me dijo: “ Y PENSAR QUE ESA MUCHACHA ES LA QUE VA A SER LA MADRE DE TUS HIJOS” todo el cuerpo, brazos, pecho, espalda se me ERIZÓ como nunca antes me había pasado y nunca después lo he sentido.
En fin, los detalles de lo que después pasó, de algún modo son también increíbles, pero me pertenecen a mí. A nadie más que a mí.
Sólo deciros que mi Tona, con la que llevo casado 57 años, sólo me ha dado felicidad. Una santa mujer que Nuestro Señor me la mandó desde el Cielo y a Quien doy gracias todos los días por habérmela enviado
.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario