viernes, 1 de julio de 2011

Experiencis cuatro

EXPERIENCIAS CUATRO
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Después de leer mis tres notas anteriores sobre mis experiencias extra-sensoriales, me vino a la memoria dos casos más que si bien no me afectaron directamente a mí, si lo fueron con familiares míos, como veréis a continuación:

Vivían en la calle Calderón de la Barca, de Alicante, tres hermanas, ya mayores, parientes de mi mujer. Mercedes, Vicenta y Antonia. Esta última fué a la que debía el nombre mujer.
La casa era propiedad de Mercedes, viuda, una gran señora que estuvo casada con JUANITO, como cariñosamente le llamaban, bien situado como funcionario de Aduanas que en aquellos tiempos era una excelente colocación.
La hermana de mi mujer Aurora y su marido Antonio visitaban con cierta frecuencia a las tres hermanas que vivían solas y eran ya muy ancianas, para prestarles las ayudas que pudieran necesitar.

Durante una de esas visitas, mi cuñado ANTONIO de repente se levantó, y corrió hasta el pasillo. Al volver a sentarse le preguntaron ¿ Qué ha pasado?. Y contestó con naturalidad: ¡ NADA, QUE ACABO DE VER A JUANITO POR EL PASILLO.!

Siempre hemos pensado que Antonio tenía cierta facilidad para comunicarse con el más allá, como veréis por el relato siguiente;

Cuando me casé, me fui a vivir a la calle Benito Pérez Galdós nº 4.- Vivíamos en aquella casa mi suegra, mi mujer y yo.

Antonio Penalva Salvador - el Antonio del relato anterior – residía junto con Aurora su mujer y hermana de la mía, en Santa Cruz de Tenerife. En donde ocupaba el cargo de Tesorero de Hacienda.
Corría el año 1957-
La pobre de mi suegra, se puso enferma y en muy pocos días tristemente falleció. Tenía un cáncer de hígado.
Al amanecer de aquella noche, me apresuré a llamar por teléfono a Santa Cruz de Tenerife para comunicar la triste noticia.
Nada más coger el teléfono mi cuñado Antonio y sin yo decir una sola palabra me cortó diciéndome: YA SE LO QUE ME VAS A DECIR, QUE AURORA HA FALLECIDO, así se llamaba también mi suegra.
Me quedé, como es natural atónito, y me amplió: Esta noche a las tres de la mañana me desperté y ví la imagen de la suegra en la pared.
Coincidía exactamente con la hora del fallecimiento.

Tal como pasó lo cuento.

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