miércoles, 25 de abril de 2012

Evento milagroso
Un hecho sorprendente y narrado por Don Bosco en la obra que dedicó a su amigo se cuenta como uno de los primeros milagros que tiene como protagonista al santo. El hecho es casi inverosímil y pertenece al género de lo paranormal. En el Seminario de Chieri permanece una lápida que testimonia el evento y que fue testimoniado por una veintena de seminaristas aterrados.
Los dos amigos hicieron un pacto que consistía en que el primero que muriese, vendría a comunicarle cuál fue su suerte (salvación o condena) si Dios le diese permiso para ello.
Yo ignoraba todas las consecuencias de una promesa así y confieso que fue una gran locura; así aconsejo decididamente a otros de abstenerse. Pero nosotros entonces no encontrábamos nada de reprensible en esta promesa y estábamos bien decididos en mantenerla. La renovamos más veces, en particular durante la última enfermedad de Comollo. Las últimas palabras de Comollo y su mirada me aseguraron el cumplimiento del pacto.
Así escribía Don Bosco posteriormente.
El evento es descrito por Don Bosco no sólo en la biografía dedicada a Comollo, sino también en las Memorias del Oratorio de San Francisco de Sales y en las Memorias Biográficas de Don Bosco escritas por G. B. Lemoyne:
En el seminario de Chieri, la noche del 3 al 4 de abril de 1839, que seguía al día de la sepultura de Luis Comollo, descansaba con veinte alumnos del curso teológico... Estaba en la cama pero no dormía. Hacia la medianoche se oye un ruido en el fondo del corredor, ruido que se hacía más sensible, más agudo a medida que se acercaba. Parecía como el de una carroza tirada por muchos caballos, de un tren de ferrovía, del disparo de un cañón... Los seminaristas del dormitorio se despertaron, pero ninguno hablaba. Yo estaba aterrorizado. El ruido avanza y es siempre más espantoso; y en el dormitorio se abre violentamente la puerta. Continúa más vehementemente el rumor sin que se vea alguna cosa, excepto una luz lánguida, pero de varios colores que aparece reguladora de ese sonido. De pronto se hace un silencio improviso: resplandece más viva aquella luz; se oye inconfundible la voz de Comollo (...) que, por tres veces consecutivas dice: ¡Bosco, Bosco, Bosco! ¡Me salvé!
La descripción de Don Bosco dice que el dormitorio se volvió más luminoso en ese momento

No hay comentarios: