sábado, 17 de agosto de 2013

Increible

MAYOR ABUNDAMIENTO 17-8.2013 Creo que ya una vez hablé de ello, pero lo que me pasó lo considero ahora cada día más importante, y digno de ser conocido. Se trata, ni más ni menos, de mi contacto con el OTRO MUNDO. Era un domingo hace ya muchos años. Estaba en la Iglesia de los Salesianos de Alicante, oyendo Misa de doce, junto a mi mujer, y seguidamente referiré lo que me pasó, pero antes un pequeño inciso; Yo he sido empleado de Banesto toda mi vida. Era por entonces el primer banco de España, antes que el estafador lo arruinase, y daba buenos dividendos. Así pues, mis pequeños ahorros los empleaba en acciones de Banesto, habiendo logrado reunir algo más de mil. El Banesto entonces daba buenos dividendos, y no como ahora, que todos los beneficios de las Sociedades se los llevan los directivos y se hacen auténticos robos a los accionistas con dividendos de 0,02 céntimos por acción, motivo de la huida de tantos capitales al extranjero. Pero esto es otro tema, distinto del que ahora me ocupa. Decía, pues, que estaba oyendo Misa, cuando, de repente, una voz clara y profunda me dice; ¡ VENDE “ y repite, con la misma claridad: ¡VENDE! Y contesto ¡ Qué vendo! Me doy, entonces cuenta que estoy hablando con alguien desconocido. Tan clara y exigente era la orden, que al día siguiente, lunes, a mi compañero Espasa, que en aquel momento era el Jefe de Valores, le pasé la orden para la venta de los mil y pico Banestos. ¡ Estás loco!, me dijo, y añadió: ¿ Cómo los vas a vender ahora que están subiendo todos los días? ¡ No hagas tonterías! Era tan clara la orden que había recibido en la iglesia, que me mantuve en mi resolución, y los Banestos se vendieron. Y ahora viene lo asombroso: La curva alcista alcanzó su punto máximo aquel lunes e inició a partir de entonces un descenso rápido, No recuerdo exactamente el cambio de aquel lunes, pero supongamos que fue de 500% al cierre. Mis Banestos se vendieron a 520%, cambio que adquirieron a mitad de sesión. ¿ Quién me habló aquel domingo? No lo sé. Quizás fuese alguno de mis abuelos, o tíos. Pero de lo que ahora estoy seguro, es que el otro mundo y los que viven en él, no está a miríadas de kilómetros junto a las estrellas, sino que están aquí, junto a nosotros, donde viven nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros familiares y amigos y todos los que en algún momento nos han querido. El que me lea, si tiene alguna necesidad, hará bien en hablar con sus fallecidos familiares, en la seguridad que será atendido, si Dios, nuestro Señor, lo permite. Yo no soy ningún cuentista. Juro que todo lo que antecede, es cierto y a mí me sucedió.

No hay comentarios: