sábado, 24 de agosto de 2013

LA ABSURDA IZQUIERDA

Fernando GARCÍADE CORTAZAR «Rara vez se ha escrito en el currículo de nuestra izquierda su incansable labor, destinada a que millones de personas perdieran su fe en los sistemas constitucionales y se entregaran al saqueo de todos aquellos principios sobre los que pudo levantarse un régimen de convivencia libre tan difícilmente construido en los últimos dos siglos» L socialismo nació como una ideología y una fuerza social alternativas al liberalismo. Curiosamente, aquellos momentos en los que las crisis de gran calibre trastornaron los recursos de legitimación de la sociedad liberal, la izquierda socialista fue incapaz de ofrecer una organización más eficaz de la economía, una representación política más auténtica y una ideología esperanzada y prudente que proporcionase a los individuos una mayor confianza en su futuro y una mejor conciencia de su libertad. La izquierda clásica mostró su insolvencia para proceder a la sustitución de un régimen que la literatura socialista consideraba agotado. Ni siquiera la catástrofe de la civilización en que consistió el fascismo modificó la carencia de escrúpulos de una izquierda que llegó a denunciar en el horror totalitario el resultado lógico del sistema liberal. Sin embargo, cuando quiso adquirir un mínimo prestigio en la cultura política occidental, la izquierda tuvo que asumir como suyos los valores propios de la sociedad que arrancaba ... de las revoluciones liberales y constitucionalistas del siglo XVIII. E El ocaso de una sociedad es siempre el producto de la flaqueza de su clase dirigente. y una parte sustanciosa de quienes debían haber garantizado la solidez de unas normas Y la calidad de una cultura ha estado muy por debajo de la altura de las circunstancias. La crisis exigía la asunción de valores comunes, la décisión de actuar unidos, en defensa propia, frente a lo que nos ha estado poniendo a prueba como nación. Poco antes de narrar la decadencia que arrasó las bases del lmperio romano, Edward Gibbon se refirió a una sociedad protegida por sus principios, en la que «la imagen de una constitución libre se conservaba con decorosa reverencia». Difícilmente podremos referirnos a España de este modo. Pero la ausencia de este respeto por nosotros mismos, la pérdida de nuestro vigor Y la vergonzosa ausencia de un carácter compartido no son los frutos desdichados del azar, sino el producto de la actitud de aquellos a quienes no sólo ha faltado la difícil grandeza de un carácter, sino la mera ejemplaridad de una conducta. FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR ES DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN DOS DE MAYO. NACIÓN Y LlBERTAD ~ - c.: .....••..•. _ •..• l T"\._ .• NIET_

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