lunes, 28 de julio de 2014
D U D A M O S -28-7-2014
Hay sin duda un paralelismo.
Comparamos la inmensidad del espacio infinito con la pequeñez del planeta TIERRA, apenas un punto.
Comparamos la inteligencia de ese SER que crea ese espacio infinito, y la inteligencia de un hombre que vive en la Tierra, es decir, con uno de nosotros.
Somos casi nada. Mejor dicho NADA.
Si aceptamos esto, ¿ Cómo somos capaces de hablar de Dios, de juzgar a Dios – AL-LA . le llaman los mahometanos -, de imaginarnos a Dios?
Yo no creo en nada, dicen algunos. Como no comprenden nada, les es más cómodo decir que no creen
en nada. Si pensaran un poco verían lo ilógico de sus razonamientos.
Y ha habido, hay, y habrá muchos así. Los comunistas, a pesar del total fracaso de sus ideales, siguen erre que te erre en su odio a todo aquél que cree en otro mundo mejor que éste.
Ayer, 27 de Julio, se celebró el día de San Pantaleón.
Fue un mártir, santo, que murió decapitado en la persecución de Diocleciano en el año 303 de nuestra Era.
Pues, bien, la víspera, el día 26, todo el mundo, todo el que quisiera acercarse al Real Monasterio de la Encarnación, de Madrid, capital, podía ver como la ampolla donde se conserva su sangre sólida, se licuaba.
Nadie toca esa ampolla, y todos los años pasa lo mismo.
El que quiera creer que crea.
Hay otra ampolla, en Ravello (Italia) con la sangre de San Genaro igualmente martirizado por Diocleciano, que el 19 de Septiembre de cada año, le pasa lo mismo.
La Iglesia lo considera milagroso, yo también.
Hay otras señales.
Cuando yo vivía en Valladolid, un compañero de trabajo, tenía a su madre, postrada en la cama varios años.
Unos amigos que peregrinaron a Lourdes le trajeron una botella de agua, se la tomó y mejoró sensiblemente.
En varios años posteriores lo hizo igual y sanó del todo.
¿Casualidad?.
El que quiera creer que crea.
Yo en particular no necesito milagritos. Me basta mirar al Cielo en una noche estrellada.
No puedo dejar de musitar ¡ Dios mío y Señor mío!
D U D A M O S -28-7-2014
Hay sin duda un paralelismo.
Comparamos la inmensidad del espacio infinito con la pequeñez del planeta TIERRA, apenas un punto.
Comparamos la inteligencia de ese SER que crea ese espacio infinito, y la inteligencia de un hombre que vive en la Tierra, es decir, con uno de nosotros.
Somos casi nada. Mejor dicho NADA.
Si aceptamos esto, ¿ Cómo somos capaces de hablar de Dios, de juzgar a Dios – AL-LA . le llaman los mahometanos -, de imaginarnos a Dios?
Yo no creo en nada, dicen algunos. Como no comprenden nada, les es más cómodo decir que no creen
en nada. Si pensaran un poco verían lo ilógico de sus razonamientos.
Y ha habido, hay, y habrá muchos así. Los comunistas, a pesar del total fracaso de sus ideales, siguen erre que te erre en su odio a todo aquél que cree en otro mundo mejor que éste.
Ayer, 27 de Julio, se celebró el día de San Pantaleón.
Fue un mártir, santo, que murió decapitado en la persecución de Diocleciano en el año 303 de nuestra Era.
Pues, bien, la víspera, el día 26, todo el mundo, todo el que quisiera acercarse al Real Monasterio de la Encarnación, de Madrid, capital, podía ver como la ampolla donde se conserva su sangre sólida, se licuaba.
Nadie toca esa ampolla, y todos los años pasa lo mismo.
El que quiera creer que crea.
Hay otra ampolla, en Ravello (Italia) con la sangre de San Genaro igualmente martirizado por Diocleciano, que el 19 de Septiembre de cada año, le pasa lo mismo.
La Iglesia lo considera milagroso, yo también.
Hay otras señales.
Cuando yo vivía en Valladolid, un compañero de trabajo, tenía a su madre, postrada en la cama varios años.
Unos amigos que peregrinaron a Lourdes le trajeron una botella de agua, se la tomó y mejoró sensiblemente.
En varios años posteriores lo hizo igual y sanó del todo.
¿Casualidad?.
El que quiera creer que crea.
Yo en particular no necesito milagritos. Me basta mirar al Cielo en una noche estrellada.
No puedo dejar de musitar ¡ Dios mío y Señor mío!
D U D A M O S -28-7-2014
Hay sin duda un paralelismo.
Comparamos la inmensidad del espacio infinito con la pequeñez del planeta TIERRA, apenas un punto.
Comparamos la inteligencia de ese SER que crea ese espacio infinito, y la inteligencia de un hombre que vive en la Tierra, es decir, con uno de nosotros.
Somos casi nada. Mejor dicho NADA.
Si aceptamos esto, ¿ Cómo somos capaces de hablar de Dios, de juzgar a Dios – AL-LA . le llaman los mahometanos -, de imaginarnos a Dios?
Yo no creo en nada, dicen algunos. Como no comprenden nada, les es más cómodo decir que no creen
en nada. Si pensaran un poco verían lo ilógico de sus razonamientos.
Y ha habido, hay, y habrá muchos así. Los comunistas, a pesar del total fracaso de sus ideales, siguen erre que te erre en su odio a todo aquél que cree en otro mundo mejor que éste.
Ayer, 27 de Julio, se celebró el día de San Pantaleón.
Fue un mártir, santo, que murió decapitado en la persecución de Diocleciano en el año 303 de nuestra Era.
Pues, bien, la víspera, el día 26, todo el mundo, todo el que quisiera acercarse al Real Monasterio de la Encarnación, de Madrid, capital, podía ver como la ampolla donde se conserva su sangre sólida, se licuaba.
Nadie toca esa ampolla, y todos los años pasa lo mismo.
El que quiera creer que crea.
Hay otra ampolla, en Ravello (Italia) con la sangre de San Genaro igualmente martirizado por Diocleciano, que el 19 de Septiembre de cada año, le pasa lo mismo.
La Iglesia lo considera milagroso, yo también.
Hay otras señales.
Cuando yo vivía en Valladolid, un compañero de trabajo, tenía a su madre, postrada en la cama varios años.
Unos amigos que peregrinaron a Lourdes le trajeron una botella de agua, se la tomó y mejoró sensiblemente.
En varios años posteriores lo hizo igual y sanó del todo.
¿Casualidad?.
El que quiera creer que crea.
Yo en particular no necesito milagritos. Me basta mirar al Cielo en una noche estrellada.
No puedo dejar de musitar ¡ Dios mío y Señor mío!
D U D A M O S -28-7-2014
Hay sin duda un paralelismo.
Comparamos la inmensidad del espacio infinito con la pequeñez del planeta TIERRA, apenas un punto.
Comparamos la inteligencia de ese SER que crea ese espacio infinito, y la inteligencia de un hombre que vive en la Tierra, es decir, con uno de nosotros.
Somos casi nada. Mejor dicho NADA.
Si aceptamos esto, ¿ Cómo somos capaces de hablar de Dios, de juzgar a Dios – AL-LA . le llaman los mahometanos -, de imaginarnos a Dios?
Yo no creo en nada, dicen algunos. Como no comprenden nada, les es más cómodo decir que no creen
en nada. Si pensaran un poco verían lo ilógico de sus razonamientos.
Y ha habido, hay, y habrá muchos así. Los comunistas, a pesar del total fracaso de sus ideales, siguen erre que te erre en su odio a todo aquél que cree en otro mundo mejor que éste.
Ayer, 27 de Julio, se celebró el día de San Pantaleón.
Fue un mártir, santo, que murió decapitado en la persecución de Diocleciano en el año 303 de nuestra Era.
Pues, bien, la víspera, el día 26, todo el mundo, todo el que quisiera acercarse al Real Monasterio de la Encarnación, de Madrid, capital, podía ver como la ampolla donde se conserva su sangre sólida, se licuaba.
Nadie toca esa ampolla, y todos los años pasa lo mismo.
El que quiera creer que crea.
Hay otra ampolla, en Ravello (Italia) con la sangre de San Genaro igualmente martirizado por Diocleciano, que el 19 de Septiembre de cada año, le pasa lo mismo.
La Iglesia lo considera milagroso, yo también.
Hay otras señales.
Cuando yo vivía en Valladolid, un compañero de trabajo, tenía a su madre, postrada en la cama varios años.
Unos amigos que peregrinaron a Lourdes le trajeron una botella de agua, se la tomó y mejoró sensiblemente.
En varios años posteriores lo hizo igual y sanó del todo.
¿Casualidad?.
El que quiera creer que crea.
Yo en particular no necesito milagritos. Me basta mirar al Cielo en una noche estrellada.
No puedo dejar de musitar ¡ Dios mío y Señor mío!
D U D A M O S -28-7-2014
Hay sin duda un paralelismo.
Comparamos la inmensidad del espacio infinito con la pequeñez del planeta TIERRA, apenas un punto.
Comparamos la inteligencia de ese SER que crea ese espacio infinito, y la inteligencia de un hombre que vive en la Tierra, es decir, con uno de nosotros.
Somos casi nada. Mejor dicho NADA.
Si aceptamos esto, ¿ Cómo somos capaces de hablar de Dios, de juzgar a Dios – AL-LA . le llaman los mahometanos -, de imaginarnos a Dios?
Yo no creo en nada, dicen algunos. Como no comprenden nada, les es más cómodo decir que no creen
en nada. Si pensaran un poco verían lo ilógico de sus razonamientos.
Y ha habido, hay, y habrá muchos así. Los comunistas, a pesar del total fracaso de sus ideales, siguen erre que te erre en su odio a todo aquél que cree en otro mundo mejor que éste.
Ayer, 27 de Julio, se celebró el día de San Pantaleón.
Fue un mártir, santo, que murió decapitado en la persecución de Diocleciano en el año 303 de nuestra Era.
Pues, bien, la víspera, el día 26, todo el mundo, todo el que quisiera acercarse al Real Monasterio de la Encarnación, de Madrid, capital, podía ver como la ampolla donde se conserva su sangre sólida, se licuaba.
Nadie toca esa ampolla, y todos los años pasa lo mismo.
El que quiera creer que crea.
Hay otra ampolla, en Ravello (Italia) con la sangre de San Genaro igualmente martirizado por Diocleciano, que el 19 de Septiembre de cada año, le pasa lo mismo.
La Iglesia lo considera milagroso, yo también.
Hay otras señales.
Cuando yo vivía en Valladolid, un compañero de trabajo, tenía a su madre, postrada en la cama varios años.
Unos amigos que peregrinaron a Lourdes le trajeron una botella de agua, se la tomó y mejoró sensiblemente.
En varios años posteriores lo hizo igual y sanó del todo.
¿Casualidad?.
El que quiera creer que crea.
Yo en particular no necesito milagritos. Me basta mirar al Cielo en una noche estrellada.
No puedo dejar de musitar ¡ Dios mío y Señor mío!
D U D A M O S -28-7-2014
Hay sin duda un paralelismo.
Comparamos la inmensidad del espacio infinito con la pequeñez del planeta TIERRA, apenas un punto.
Comparamos la inteligencia de ese SER que crea ese espacio infinito, y la inteligencia de un hombre que vive en la Tierra, es decir, con uno de nosotros.
Somos casi nada. Mejor dicho NADA.
Si aceptamos esto, ¿ Cómo somos capaces de hablar de Dios, de juzgar a Dios – AL-LA . le llaman los mahometanos -, de imaginarnos a Dios?
Yo no creo en nada, dicen algunos. Como no comprenden nada, les es más cómodo decir que no creen
en nada. Si pensaran un poco verían lo ilógico de sus razonamientos.
Y ha habido, hay, y habrá muchos así. Los comunistas, a pesar del total fracaso de sus ideales, siguen erre que te erre en su odio a todo aquél que cree en otro mundo mejor que éste.
Ayer, 27 de Julio, se celebró el día de San Pantaleón.
Fue un mártir, santo, que murió decapitado en la persecución de Diocleciano en el año 303 de nuestra Era.
Pues, bien, la víspera, el día 26, todo el mundo, todo el que quisiera acercarse al Real Monasterio de la Encarnación, de Madrid, capital, podía ver como la ampolla donde se conserva su sangre sólida, se licuaba.
Nadie toca esa ampolla, y todos los años pasa lo mismo.
El que quiera creer que crea.
Hay otra ampolla, en Ravello (Italia) con la sangre de San Genaro igualmente martirizado por Diocleciano, que el 19 de Septiembre de cada año, le pasa lo mismo.
La Iglesia lo considera milagroso, yo también.
Hay otras señales.
Cuando yo vivía en Valladolid, un compañero de trabajo, tenía a su madre, postrada en la cama varios años.
Unos amigos que peregrinaron a Lourdes le trajeron una botella de agua, se la tomó y mejoró sensiblemente.
En varios años posteriores lo hizo igual y sanó del todo.
¿Casualidad?.
El que quiera creer que crea.
Yo en particular no necesito milagritos. Me basta mirar al Cielo en una noche estrellada.
No puedo dejar de musitar ¡ Dios mío y Señor mío!
D U D A M O S -28-7-2014
Hay sin duda un paralelismo.
Comparamos la inmensidad del espacio infinito con la pequeñez del planeta TIERRA, apenas un punto.
Comparamos la inteligencia de ese SER que crea ese espacio infinito, y la inteligencia de un hombre que vive en la Tierra, es decir, con uno de nosotros.
Somos casi nada. Mejor dicho NADA.
Si aceptamos esto, ¿ Cómo somos capaces de hablar de Dios, de juzgar a Dios – AL-LA . le llaman los mahometanos -, de imaginarnos a Dios?
Yo no creo en nada, dicen algunos. Como no comprenden nada, les es más cómodo decir que no creen
en nada. Si pensaran un poco verían lo ilógico de sus razonamientos.
Y ha habido, hay, y habrá muchos así. Los comunistas, a pesar del total fracaso de sus ideales, siguen erre que te erre en su odio a todo aquél que cree en otro mundo mejor que éste.
Ayer, 27 de Julio, se celebró el día de San Pantaleón.
Fue un mártir, santo, que murió decapitado en la persecución de Diocleciano en el año 303 de nuestra Era.
Pues, bien, la víspera, el día 26, todo el mundo, todo el que quisiera acercarse al Real Monasterio de la Encarnación, de Madrid, capital, podía ver como la ampolla donde se conserva su sangre sólida, se licuaba.
Nadie toca esa ampolla, y todos los años pasa lo mismo.
El que quiera creer que crea.
Hay otra ampolla, en Ravello (Italia) con la sangre de San Genaro igualmente martirizado por Diocleciano, que el 19 de Septiembre de cada año, le pasa lo mismo.
La Iglesia lo considera milagroso, yo también.
Hay otras señales.
Cuando yo vivía en Valladolid, un compañero de trabajo, tenía a su madre, postrada en la cama varios años.
Unos amigos que peregrinaron a Lourdes le trajeron una botella de agua, se la tomó y mejoró sensiblemente.
En varios años posteriores lo hizo igual y sanó del todo.
¿Casualidad?.
El que quiera creer que crea.
Yo en particular no necesito milagritos. Me basta mirar al Cielo en una noche estrellada.
No puedo dejar de musitar ¡ Dios mío y Señor mío!
D U D A M O S -28-7-2014
Hay sin duda un paralelismo.
Comparamos la inmensidad del espacio infinito con la pequeñez del planeta TIERRA, apenas un punto.
Comparamos la inteligencia de ese SER que crea ese espacio infinito, y la inteligencia de un hombre que vive en la Tierra, es decir, con uno de nosotros.
Somos casi nada. Mejor dicho NADA.
Si aceptamos esto, ¿ Cómo somos capaces de hablar de Dios, de juzgar a Dios – AL-LA . le llaman los mahometanos -, de imaginarnos a Dios?
Yo no creo en nada, dicen algunos. Como no comprenden nada, les es más cómodo decir que no creen
en nada. Si pensaran un poco verían lo ilógico de sus razonamientos.
Y ha habido, hay, y habrá muchos así. Los comunistas, a pesar del total fracaso de sus ideales, siguen erre que te erre en su odio a todo aquél que cree en otro mundo mejor que éste.
Ayer, 27 de Julio, se celebró el día de San Pantaleón.
Fue un mártir, santo, que murió decapitado en la persecución de Diocleciano en el año 303 de nuestra Era.
Pues, bien, la víspera, el día 26, todo el mundo, todo el que quisiera acercarse al Real Monasterio de la Encarnación, de Madrid, capital, podía ver como la ampolla donde se conserva su sangre sólida, se licuaba.
Nadie toca esa ampolla, y todos los años pasa lo mismo.
El que quiera creer que crea.
Hay otra ampolla, en Ravello (Italia) con la sangre de San Genaro igualmente martirizado por Diocleciano, que el 19 de Septiembre de cada año, le pasa lo mismo.
La Iglesia lo considera milagroso, yo también.
Hay otras señales.
Cuando yo vivía en Valladolid, un compañero de trabajo, tenía a su madre, postrada en la cama varios años.
Unos amigos que peregrinaron a Lourdes le trajeron una botella de agua, se la tomó y mejoró sensiblemente.
En varios años posteriores lo hizo igual y sanó del todo.
¿Casualidad?.
El que quiera creer que crea.
Yo en particular no necesito milagritos. Me basta mirar al Cielo en una noche estrellada.
No puedo dejar de musitar ¡ Dios mío y Señor mío!
D U D A M O S -28-7-2014
Hay sin duda un paralelismo.
Comparamos la inmensidad del espacio infinito con la pequeñez del planeta TIERRA, apenas un punto.
Comparamos la inteligencia de ese SER que crea ese espacio infinito, y la inteligencia de un hombre que vive en la Tierra, es decir, con uno de nosotros.
Somos casi nada. Mejor dicho NADA.
Si aceptamos esto, ¿ Cómo somos capaces de hablar de Dios, de juzgar a Dios – AL-LA . le llaman los mahometanos -, de imaginarnos a Dios?
Yo no creo en nada, dicen algunos. Como no comprenden nada, les es más cómodo decir que no creen
en nada. Si pensaran un poco verían lo ilógico de sus razonamientos.
Y ha habido, hay, y habrá muchos así. Los comunistas, a pesar del total fracaso de sus ideales, siguen erre que te erre en su odio a todo aquél que cree en otro mundo mejor que éste.
Ayer, 27 de Julio, se celebró el día de San Pantaleón.
Fue un mártir, santo, que murió decapitado en la persecución de Diocleciano en el año 303 de nuestra Era.
Pues, bien, la víspera, el día 26, todo el mundo, todo el que quisiera acercarse al Real Monasterio de la Encarnación, de Madrid, capital, podía ver como la ampolla donde se conserva su sangre sólida, se licuaba.
Nadie toca esa ampolla, y todos los años pasa lo mismo.
El que quiera creer que crea.
Hay otra ampolla, en Ravello (Italia) con la sangre de San Genaro igualmente martirizado por Diocleciano, que el 19 de Septiembre de cada año, le pasa lo mismo.
La Iglesia lo considera milagroso, yo también.
Hay otras señales.
Cuando yo vivía en Valladolid, un compañero de trabajo, tenía a su madre, postrada en la cama varios años.
Unos amigos que peregrinaron a Lourdes le trajeron una botella de agua, se la tomó y mejoró sensiblemente.
En varios años posteriores lo hizo igual y sanó del todo.
¿Casualidad?.
El que quiera creer que crea.
Yo en particular no necesito milagritos. Me basta mirar al Cielo en una noche estrellada.
No puedo dejar de musitar ¡ Dios mío y Señor mío!
D U D A M O S -28-7-2014
Hay sin duda un paralelismo.
Comparamos la inmensidad del espacio infinito con la pequeñez del planeta TIERRA, apenas un punto.
Comparamos la inteligencia de ese SER que crea ese espacio infinito, y la inteligencia de un hombre que vive en la Tierra, es decir, con uno de nosotros.
Somos casi nada. Mejor dicho NADA.
Si aceptamos esto, ¿ Cómo somos capaces de hablar de Dios, de juzgar a Dios – AL-LA . le llaman los mahometanos -, de imaginarnos a Dios?
Yo no creo en nada, dicen algunos. Como no comprenden nada, les es más cómodo decir que no creen
en nada. Si pensaran un poco verían lo ilógico de sus razonamientos.
Y ha habido, hay, y habrá muchos así. Los comunistas, a pesar del total fracaso de sus ideales, siguen erre que te erre en su odio a todo aquél que cree en otro mundo mejor que éste.
Ayer, 27 de Julio, se celebró el día de San Pantaleón.
Fue un mártir, santo, que murió decapitado en la persecución de Diocleciano en el año 303 de nuestra Era.
Pues, bien, la víspera, el día 26, todo el mundo, todo el que quisiera acercarse al Real Monasterio de la Encarnación, de Madrid, capital, podía ver como la ampolla donde se conserva su sangre sólida, se licuaba.
Nadie toca esa ampolla, y todos los años pasa lo mismo.
El que quiera creer que crea.
Hay otra ampolla, en Ravello (Italia) con la sangre de San Genaro igualmente martirizado por Diocleciano, que el 19 de Septiembre de cada año, le pasa lo mismo.
La Iglesia lo considera milagroso, yo también.
Hay otras señales.
Cuando yo vivía en Valladolid, un compañero de trabajo, tenía a su madre, postrada en la cama varios años.
Unos amigos que peregrinaron a Lourdes le trajeron una botella de agua, se la tomó y mejoró sensiblemente.
En varios años posteriores lo hizo igual y sanó del todo.
¿Casualidad?.
El que quiera creer que crea.
Yo en particular no necesito milagritos. Me basta mirar al Cielo en una noche estrellada.
No puedo dejar de musitar ¡ Dios mío y Señor mío!
D U D A M O S -28-7-2014
Hay sin duda un paralelismo.
Comparamos la inmensidad del espacio infinito con la pequeñez del planeta TIERRA, apenas un punto.
Comparamos la inteligencia de ese SER que crea ese espacio infinito, y la inteligencia de un hombre que vive en la Tierra, es decir, con uno de nosotros.
Somos casi nada. Mejor dicho NADA.
Si aceptamos esto, ¿ Cómo somos capaces de hablar de Dios, de juzgar a Dios – AL-LA . le llaman los mahometanos -, de imaginarnos a Dios?
Yo no creo en nada, dicen algunos. Como no comprenden nada, les es más cómodo decir que no creen
en nada. Si pensaran un poco verían lo ilógico de sus razonamientos.
Y ha habido, hay, y habrá muchos así. Los comunistas, a pesar del total fracaso de sus ideales, siguen erre que te erre en su odio a todo aquél que cree en otro mundo mejor que éste.
Ayer, 27 de Julio, se celebró el día de San Pantaleón.
Fue un mártir, santo, que murió decapitado en la persecución de Diocleciano en el año 303 de nuestra Era.
Pues, bien, la víspera, el día 26, todo el mundo, todo el que quisiera acercarse al Real Monasterio de la Encarnación, de Madrid, capital, podía ver como la ampolla donde se conserva su sangre sólida, se licuaba.
Nadie toca esa ampolla, y todos los años pasa lo mismo.
El que quiera creer que crea.
Hay otra ampolla, en Ravello (Italia) con la sangre de San Genaro igualmente martirizado por Diocleciano, que el 19 de Septiembre de cada año, le pasa lo mismo.
La Iglesia lo considera milagroso, yo también.
Hay otras señales.
Cuando yo vivía en Valladolid, un compañero de trabajo, tenía a su madre, postrada en la cama varios años.
Unos amigos que peregrinaron a Lourdes le trajeron una botella de agua, se la tomó y mejoró sensiblemente.
En varios años posteriores lo hizo igual y sanó del todo.
¿Casualidad?.
El que quiera creer que crea.
Yo en particular no necesito milagritos. Me basta mirar al Cielo en una noche estrellada.
No puedo dejar de musitar ¡ Dios mío y Señor mío!
D U D A M O S -28-7-2014
Hay sin duda un paralelismo.
Comparamos la inmensidad del espacio infinito con la pequeñez del planeta TIERRA, apenas un punto.
Comparamos la inteligencia de ese SER que crea ese espacio infinito, y la inteligencia de un hombre que vive en la Tierra, es decir, con uno de nosotros.
Somos casi nada. Mejor dicho NADA.
Si aceptamos esto, ¿ Cómo somos capaces de hablar de Dios, de juzgar a Dios – AL-LA . le llaman los mahometanos -, de imaginarnos a Dios?
Yo no creo en nada, dicen algunos. Como no comprenden nada, les es más cómodo decir que no creen
en nada. Si pensaran un poco verían lo ilógico de sus razonamientos.
Y ha habido, hay, y habrá muchos así. Los comunistas, a pesar del total fracaso de sus ideales, siguen erre que te erre en su odio a todo aquél que cree en otro mundo mejor que éste.
Ayer, 27 de Julio, se celebró el día de San Pantaleón.
Fue un mártir, santo, que murió decapitado en la persecución de Diocleciano en el año 303 de nuestra Era.
Pues, bien, la víspera, el día 26, todo el mundo, todo el que quisiera acercarse al Real Monasterio de la Encarnación, de Madrid, capital, podía ver como la ampolla donde se conserva su sangre sólida, se licuaba.
Nadie toca esa ampolla, y todos los años pasa lo mismo.
El que quiera creer que crea.
Hay otra ampolla, en Ravello (Italia) con la sangre de San Genaro igualmente martirizado por Diocleciano, que el 19 de Septiembre de cada año, le pasa lo mismo.
La Iglesia lo considera milagroso, yo también.
Hay otras señales.
Cuando yo vivía en Valladolid, un compañero de trabajo, tenía a su madre, postrada en la cama varios años.
Unos amigos que peregrinaron a Lourdes le trajeron una botella de agua, se la tomó y mejoró sensiblemente.
En varios años posteriores lo hizo igual y sanó del todo.
¿Casualidad?.
El que quiera creer que crea.
Yo en particular no necesito milagritos. Me basta mirar al Cielo en una noche estrellada.
No puedo dejar de musitar ¡ Dios mío y Señor mío!
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Hay sin duda un paralelismo.
Comparamos la inmensidad del espacio infinito con la pequeñez del planeta TIERRA, apenas un punto.
Comparamos la inteligencia de ese SER que crea ese espacio infinito, y la inteligencia de un hombre que vive en la Tierra, es decir, con uno de nosotros.
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Y ha habido, hay, y habrá muchos así. Los comunistas, a pesar del total fracaso de sus ideales, siguen erre que te erre en su odio a todo aquél que cree en otro mundo mejor que éste.
Ayer, 27 de Julio, se celebró el día de San Pantaleón.
Fue un mártir, santo, que murió decapitado en la persecución de Diocleciano en el año 303 de nuestra Era.
Pues, bien, la víspera, el día 26, todo el mundo, todo el que quisiera acercarse al Real Monasterio de la Encarnación, de Madrid, capital, podía ver como la ampolla donde se conserva su sangre sólida, se licuaba.
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La Iglesia lo considera milagroso, yo también.
Hay otras señales.
Cuando yo vivía en Valladolid, un compañero de trabajo, tenía a su madre, postrada en la cama varios años.
Unos amigos que peregrinaron a Lourdes le trajeron una botella de agua, se la tomó y mejoró sensiblemente.
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¿Casualidad?.
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Yo en particular no necesito milagritos. Me basta mirar al Cielo en una noche estrellada.
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