miércoles, 12 de julio de 2017

DE DONDE VENIMOS
Viendo un documental sobre los animales que viven en las zonas frías de nuestro planeta, comentaban sobre los monos japoneses.
Me llamó mucho la atención el ver la cara de uno mayor, muy seria, que al parecer era el jefe del grupo.
Sus rasgos eran muy similares a los de un ser humano, y su seriedad pareja con la de un hombre mayor con responsabilidades.
Me impresionó. Eso de que los hombres venimos del mono debe ser verdad.
Es posible que la historia de Adán y Eva también lo sea.
Hubo un momento, quizás, en que Adán y Eva que en origen eran dos monos, “pensaron”,
Su primer pensamiento fue: “De dónde vengo, y adónde voy”. En aquel momento surgió el ser humano. Los primeros humanos.
Ante la monotonía de la vida, comida, trabajo, diversión. Al día siguiente: comida, trabajo diversión, y otra vez y otra y otra hasta que las arrugas pueblan el rostro, todos los hombres con un mínimo de inteligencia se preguntan ¿Para que estoy aquí?
¿Qué pinto yo aquí? ¿Qué se espera de mí? ¿Qué debo hacer?
Y la definitiva: ¿Para qué he nacido? ¿Por qué yo he nacido?
Cada uno debe contestarse a sí mismo y obrar en consecuencia.
Claro que hay chiquiriuates que todo les importa un bledo, pero estoy hablando entre hombres que piensan, que analizan y que llegan a conclusiones que les hacen modificar su conducta y modo de ser.
Si venimos o no del mono no tiene importancia.
Lo que importa es que estás aquí.
Y la pregunta que nos hacemos es: ¿Para qué?
Tú contéstate a ti mismo.





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