PRECIO ALTO 14/11/17
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Al dejar la niñez, comienza nuestro andar propio por el
mundo.
Iniciamos la toma de decisiones propias, bien sea durante
nuestros estudios, o bien en el taller o empresa en la que hemos comenzado a
trabajar.
Pronto advertimos lo “dura que es la vida”.
Nadie nos da nada. Si queremos aprobar tenemos que hincar el
pico delante de los libros durante horas interminables olvidando juegos y
placeres más propios de la edad.
Si la economía no nos permite estudiar, el trabajo diario,
casi siempre mal pagado, nos proporciona unos ingresos, siempre escasos, que
ayudan a la familia mucho a poder comer.
Cuando ya mayores, de una u otra forma consigues tener ingresos
permanentes que te permitan formar una familia, y echando una mirada atrás
adviertes los enormes esfuerzos realizados, casi no te lo llegas a creer.
Te das cuenta pronto, que NADIE TE REGALA NADA.
Que conseguir el mínimo dinero para poder vivir, cualesquiera
la forma que hayas elegido, requiere un grandísimo esfuerzo, mental y corporal.
Y los que no son capaces de hacerlo, que los hay, son
fracasados, aunque interiormente lo saben, exteriormente no lo reconocen.
Pero NUNCA ES TARDE PARA RECTIFICAR. No importa la edad. Sólo
hay que tener la firme resolución de “llegar a la meta” soñada.
Y si para ello, hay que duplicar e esfuerzo, HACERLO, QUE
PARA ESO TENEMOS DOS-------
Para terminar, repito, nadie nos da un sólo euro gratis,
porque el dinero, significa trabajo, sudor y a veces lágrimas.
Y cuanto antes te des cuenta de ello, mejor te irá en la vida.
Ah, se me olvidaba decir que para conseguir lo más mínimo,
pedirlo a Dios insistentemente es imprescindible.
Siempre atiende, porque es Padre, te ha criado, y te ama como
hijo suyo que eres.
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