viernes, 1 de diciembre de 2017

UNO DE DICIEMBRE 2017
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Todos los días de nuestra vida son importantes, si bien unos más que otros.
Esta noche vuela mi hija con su marido a Méjico, van al Yucatán donde buscando un poco de calor ya estuvieron el año pasado.
Aquí hoy, en Galapagar, hace un frío que pela, incrementado por el potente aire frío.
Como todos los días hemos salido a desayunar, pero después de comprar el pan nos hemos cobijado rápido en casa.
Cambio de canal rápido cuando hablan de los separatistas catalanes.
Estoy harto de ellos.  Son traidores a la Patria, y me molestan.
No merecen ni una línea, y temo que no sean castigados debidamente en aras de la política.
Hay que ser muy imbécil para creerse uno superior a los demás.
Si esto pasa individualmente, cómo los adjetivaremos cuando colectivamente hacen el imbécil.
Cataluña y el conjunto de los catalanes están saliendo perdiendo, y además, lo que es peor, haciendo el ridículo ante el mundo.
Con el Caudillo, el gilipollas de Puigdemont ya estaría rezando allá. O en el Pico del Monte.
Me avergüenza que haya nacido en Iberia.
En fin, de todo tiene que haber en este cochino mundo.
Hasta que existan los de PODEMOS, cuya coleta está llena de piojos. Ahora los piojos se han hecho separatistas, vaya por Dios.
Ya dije otras veces qué a estos tipos, NI AGUA.
Si llegaran a triunfar, veríamos lo que es el llanto y
el rechinar de dientes. Miremos a Cuba y Venezuela.
El hambre que pasamos en la postguerra sería jauja.
En fin, hasta los más humildes, que son a quienes esta gentuza tira los tejos, saben que tienen que huir de ellos para evitar hambres futuras.
Qué felices seríamos sin estos ambiciosos que usan la política para enriquecerse y vivir bien, en lugar de procurar el bien y la felicidad de todos, que es la obligación de todo hombre honrado metido a político.
En fin, qué le vamos a hacer.
Os deseo que el espíritu de Dios se meta dentro de vosotros hasta el tuétano.
Y que nuestros políticos, todos, cualquiera que sea su ideal, les pase lo mismo, y sirvan siempre con honor y dignidad.
Y nosotros, pueblo llano, siempre rogando, y con el mazo dando, que nadie regala nada en este cochino mundo.
No envidies a nada. La felicidad está en tu interior.






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