RECEMOS 8/1/18
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PADRE NUESTRO, que estás en la Cielos,
Santificado sea TU nombre
Venga a nosotros Tu reino
Y hágase Tu voluntad
Aquí en la Tierra, como en el Cielo.
A medida que van pasando los años, más importancia va
teniendo la eterna pregunta que siempre nos hacemos ¿Qué hay más allá?
Siempre hemos aprendido desde niños, que en esta vida tenemos
que comportarnos bien, para que después seamos bien recibidos en el Cielo.
¿Qué entendemos ya de mayores cómo comportarnos bien?
Comportarnos bien, se puede resumir en una sola palabra:
“Tener caridad”.
Olvidarnos de uno mismo para ocuparnos de los demás.
En primer lugar ayudar y consolar a nuestros padres y
parientes más cercanos, y después, si se puede, y si no se puede también, ayudar
a nuestros amigos y vecinos, conocidos o no.
Porque el amor y la caridad es lo único que nos salva de
nuestros egoísmos y nuestros defectos.
Es lo único que podemos poner en nuestra bandeja antes de presentarnos ante nuestro Creador y
obtener de EL una sonrisa placentera.
Debemos tener ambiciones, estudiar y trabajar con ahínco para
obtener un bienestar lo mejor posible en este cochino mundo, pero nunca, ni un
solo instante olvidar que desde arriba nos están mirando, miríadas de hombres
que ya vivieron y otros espirituales que desconocemos y poniendo en una balanza
lo blanco y lo negro de nuestras conductas.
Esto de aquí dura muy poco, os lo dice quien ya ha vivido
muchos años, que ahora parecen un relámpago.
Quisiera, y así lo pido con insistencia, que al llegar allá,
me reciba una sonrisa amorosa de Quien me ha dado la vida.
¡Ojalá así sea!
Es lo único que debemos desear TODOS, altos y bajos, blancos,
negros o azules, todos.
Allá nos encontraremos toda una ETERNIDAD. El reto, como
veréis tiene su importancia.
¡Seamos inteligentes, y no hagamos ninguna cosa mala como si
fuéramos tontos de capirote!
Empieza el año, empieza una nueva vida para todos los listos.
Que el Señor se meta dentro de ti, como lo más importante,
como tu amigo, tu compañero, y le consultes en el quehacer diario, y no muevas
una escoba sin que EL te dé antes su conformidad.
Allá nos veremos, si Dios quiere.
¡Tengo miedo! A pesar de que espero siempre lo mejor.
Porque su misericordia es infinita, y además no nos ha criado
para ir a las calderas de Pedro Botero.
¡Amén! ¡Que así sea!
RECEMOS 8/1/18
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PADRE NUESTRO, que estás en la Cielos,
Santificado sea TU nombre
Venga a nosotros Tu reino
Y hágase Tu voluntad
Aquí en la Tierra, como en el Cielo.
A medida que van pasando los años, más importancia va
teniendo la eterna pregunta que siempre nos hacemos ¿Qué hay más allá?
Siempre hemos aprendido desde niños, que en esta vida tenemos
que comportarnos bien, para que después seamos bien recibidos en el Cielo.
¿Qué entendemos ya de mayores cómo comportarnos bien?
Comportarnos bien, se puede resumir en una sola palabra:
“Tener caridad”.
Olvidarnos de uno mismo para ocuparnos de los demás.
En primer lugar ayudar y consolar a nuestros padres y
parientes más cercanos, y después, si se puede, y si no se puede también, ayudar
a nuestros amigos y vecinos, conocidos o no.
Porque el amor y la caridad es lo único que nos salva de
nuestros egoísmos y nuestros defectos.
Es lo único que podemos poner en nuestra bandeja antes de presentarnos ante nuestro Creador y
obtener de EL una sonrisa placentera.
Debemos tener ambiciones, estudiar y trabajar con ahínco para
obtener un bienestar lo mejor posible en este cochino mundo, pero nunca, ni un
solo instante olvidar que desde arriba nos están mirando, miríadas de hombres
que ya vivieron y otros espirituales que desconocemos y poniendo en una balanza
lo blanco y lo negro de nuestras conductas.
Esto de aquí dura muy poco, os lo dice quien ya ha vivido
muchos años, que ahora parecen un relámpago.
Quisiera, y así lo pido con insistencia, que al llegar allá,
me reciba una sonrisa amorosa de Quien me ha dado la vida.
¡Ojalá así sea!
Es lo único que debemos desear TODOS, altos y bajos, blancos,
negros o azules, todos.
Allá nos encontraremos toda una ETERNIDAD. El reto, como
veréis tiene su importancia.
¡Seamos inteligentes, y no hagamos ninguna cosa mala como si
fuéramos tontos de capirote!
Empieza el año, empieza una nueva vida para todos los listos.
Que el Señor se meta dentro de ti, como lo más importante,
como tu amigo, tu compañero, y le consultes en el quehacer diario, y no muevas
una escoba sin que EL te dé antes su conformidad.
Allá nos veremos, si Dios quiere.
¡Tengo miedo! A pesar de que espero siempre lo mejor.
Porque su misericordia es infinita, y además no nos ha criado
para ir a las calderas de Pedro Botero.
¡Amén! ¡Que así sea!
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