sábado, 17 de noviembre de 2018


GENTES AGUERRIDAS  17/11/18
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Mi abuelo Eusebio era de Potes, capital de los Picos de Europa, perteneciente a Santander.
Gentes valientes, aguerridas, que lucharon con una valentía admirable contra los invasores mahometanos, y que, junto con los asturianos de Pelayo iniciaron la era victoriosa que después de 700 años consiguió liberar a la Península de tan indeseados huéspedes.
La Historia conoce las principales batallas que allí se libraron y las victorias conseguidas por aquellos indomables montañeses.
Vascos y navarros y gentes de toda España se unieron en América y consiguieron crear el mayor imperio conocido de nuestro planeta que abarcaba todas las américas del sur y centro y gran parte de Méjico en América del Norte. No para ahí, sino que se prolongaba por el Pacífico hasta dominar las Islas Filipinas, como su nombre indica.
Esto lo hicieron hombres de TODA la Península, la que hoy llamamos España.
Hicieron una España IMPERIAL de la que siempre nos hemos sentido orgullosos.
Hoy día hay unas pobres gentes que olvidan esto, y se miran al ombligo. He dicho que “olvidan” esto, pero sería mejor decir que lo desconocen, y en su supina ignorancia lo único que les emociona es que nadie intervenga en sus pueblecitos ocultos entre montañas, donde no hacen otra cosa que el cuidado de sus vacas y la partida de cartas al atardecer.
Y son tan bestias y capaces de matar que para conservar esa rusticidad se llevaron por delante más de 800 personas y muchas más que tuvieron que huir despavoridas ante tanto salvajismo.
Dan pena por su egoísmo y vergüenza de seres tan brutales.
Y su Gobierno casi igual. Primero YO, después -YO y siempre igual, aprovechándose de los demás. Y tienen la osadía de ir a la Iglesia los domingos.
En fin, y para terminar.
En este mundo tiene que haber de TO.
Gentes honestas, buenas y patriotas, y otras, que no llegan a “hombres”, bestias vivientes que no saben respetar ni tan siquiera la vida que Dios, nuestro Señor, nos ha dado a todos.
Que SU misericordia les llegue algún día.
Olvidan que aquí estamos “de paso”.



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