ARREPENTIRSE
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Es humano. Somos pecadores, y pasado algún tiempo sentimos
vergüenza de nosotros mismos, por nuestras faltas, consistentes casi siempre en
no haber tenido la suficiente “caridad” con nuestros familiares y amigos más cercanos.
Pero, en política, es distinto.
Arrepentirse, como dice Gabriel Albiac, por haber perseverado
en la apología de algunas de las dictaduras más abominables de nuestro tiempo y
seguir viviendo del sueldo político que gracias a esa apología alcanzó sella un
vacío moral perfecto.
Pocas veces habremos visto funcionar tan puro el retrato
moral de un hombre miserable.
Y es que todo lo que huele a comunismo es despreciable.
Estoy cansado de advertir a nuestros jóvenes que el Comunismo es miseria. Que implantado
es muerte y campos de concentración, y que los que hoy lo predican son gentes
sin escrúpulos que sólo lo utilizan para medrar.
Una sociedad en paz, ricos y pobres (que siempre será así),
creando sin parar empresas, es decir riqueza, y dando trabajo y medios de vida
a la mayoría de las gentes, es el ideal, acompañada de investigadores en todos
los campos que nos coloquen en primera línea en el mundo.
Ideal que es obligatorio alcanzar para todos, pero en
especial para todos aquellos que se dediquen a la política, y que para eso
cobran y viven de ello.
Ideal de la Derecha y también de la Izquierda.
Ideal de todo político honrado.
Siempre al amparo y a la sombra de nuestro Señor, que aquí
estamos de paso.
Esto último, debe ser nuestro pensamiento primero.
Pensar siempre con profundidad, que cabezas huecas las hay de
sobra.
No seas tú una de éstas.
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