miércoles, 26 de diciembre de 2018


LA VEJEZ  26/12/18
Es incomprendida.
Se va debilitando progresivamente la parte física hasta tener dificultades para caminar, y también la rapidez de reflejos en lo concerniente al espíritu.
No es agradable sentirse impotente, es decir, viejo.
Por otra parte es agradable sentirse más cerca del Creador.
Nacemos en cuanto al tiempo y el lugar donde Dios quiere.
¿Por qué no fue en tiempos de los romanos?
¿Por qué en España y no en África?
¿De dónde venimos?  ¿Adónde vamos?
Intuimos que después tiene que haber algo.
Pero, nadie, nadie sabe qué.
LAS RELIGIONES ANUNCIAN UN MUNDO FELIZ PARA AQUELLOS QUE HAN SIDO BUENOS.
La inmensidad y sabiduría del infinito Dios nos asombra
Miríadas de millones de mundos estelares se suponen, ocupados por seres más o menos semejantes a nosotros.
Así que no somos nada. Menos que un piojo.
Y aquí, en la Tierra cuanto más ignorantes más chillan. Se creen alguien.
Y aguantamos, aguantamos.
Aguantamos hasta un Presidente que no ha sido elegido, pero que ahí está haciendo y deshaciendo a su gusto.
Aguantamos ver a sus ministras con cara fea, pontificando barbaridades por lo que es seguro que no aprobaron ni el bachillerato.
Aguantamos que en Cataluña esté llena de indocumentados que predican la separación de España ofendiendo a una mayoría de personas buenas más españolas que los madrileños.
Aguantamos ver a estos nuevos “rojos” ignorantes de la historia y de una guerra de 1.000.000 de muertos por lo menos, que ellos quisieran repetir.
Pero la alegría y felicidad interior nadie nos la puede quitar.
Tú que eres joven, que tienes toda una vida por delante, no permitas que nadie te quite la alegría.
Que eres un tío, con dos ………. Ojos y capacidad para pensar.
Y saldrás adelante con un futuro ahora incierto pero prometedor.
Si te faltan las fuerzas levanta la mente al Cielo, y dile con confianza ¡Dios mío y Señor mío!  Ayúdame. Aclara mi porvenir.
Pero ¡ojo! Cuando ya tengas tu porvenir, no olvides de dar gracias al Señor tu Dios, que te ha mirado con ojos benignos llenos de amor que te lo ha dado.
Nuestro caminar aquí termina para todos.
Para mí que escribo y para ti que me lees.
 Cuando reces, acuérdate de mí.
Un fuerte abrazo.





No hay comentarios: