SUEÑOS 22/3/19
==============
Pocas veces en nuestra
vida conseguimos llegar adonde nuestros sueños o ambición nos gustaría
conseguir.
No importa. La
felicidad consiste en hacer un trabajo honrado para conseguir lo que queremos,
y si no lo conseguimos interiormente quedar plenamente satisfechos porque
hicimos lo posible y lo imposible para llegar. Si no llegamos no habrá sido por
culpa nuestra sino porque el Destino así lo ha querido.
No somos dueños de
nosotros. Hay otras fuerzas y sobre todo otra Voluntad que decide por nosotros,
siempre a mejor, a la que estamos supeditados y tenemos que aceptar porque es
Quien nos ha dado la vida, nos la conserva y nos la quita cuando quiere.
Nuestra obligación es
en primer lugar ser “buenas personas”.
Conseguir o no
conseguir lo que queremos muchas veces no depende de nosotros.
Nuestro destino desde que
nacemos está ya trazado.
Aceptar, con la mirada
puesta en el Cielo, lo que éste quiera darnos.
Y si, pedirle
bienestar, alegrías y que nos libre de enfermedades y tristezas.
Dios siempre, pero
siempre, nos hace caso si se lo pedimos de corazón y con insistencia. Dios es
un padre
Y como tal así siempre
se comporta.
Su poder es infinito,
y su bondad también. Así que insistentemente se lo pedimos.
Así piensan los
dirigentes de todas las religiones.
El perfecto
conocimiento de la VERDAD NO PUEDE SER ALCANZADO POR LOS HOMBRES, ya que es
infinito y nosotros somos finitos.
Así pues, siempre de
rodillas, incluido el Papa.
Nadie tiene derecho de
hablar en nombre de Dios.
Porque nadie puede
comprender cómo es.
Nosotros, toda la
Humanidad, siempre de rodillas, y diciendo “Hágase en mí Tu voluntad”.
Mi Señor, y mi Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario