martes, 11 de junio de 2013

11-6-2013


VOLVER A LO MISMO

_______

Siempre volveré a lo mismo. Cuando se es joven la intensidad de tus pensamientos sobre el destino del hombre, no es la misma cuando la edad te va acercando a ese destino.

No es lo mismo la juventud, llena de ilusiones y pasiones, que la edad madura, con más sosegados pensamientos.

No es lo mismo las creencias de tu juventud, o las no creencias, que las no creencias o creencias de la vejez.

En la juventud todo es dispensable; en la edad madura las no creencias son auténtica estupidez.

El Universo con su casi infinita extensión, millones y millones de años luz, y su perfección – las estrellas y planetas giran sobre sí mismos y se trasladan a través de ese espacio con una regularidad cronométrica – indican, sin lugar a duda alguna que hay una Inteligencia superior que crea y anima todo ese movimiento.

Nosotros, los hombres, somos también creación de esa Inteligencia superior, que unos llamamos Dios, otros Alá, otros Jehová, Winitud, y cientos de nombres más, cada uno en su propia religión o modo de entender a ese Ser superior.

Pero sí que hay en todos un ansia, un deseo inexplicable de relacionarse con esa Inteligencia. A esa relación lo llamamos religión.

¿Es buena la religión de los chinos?. Si, es buena, porque permite a 1.400 millones vivir en paz…¿ Y la de los Indios? Exactamente igual. Y lo mismo, todas las demás.

Nadie puede tener la exclusiva. Y negar esto es pura estupidez.

Yo soy Católico, Apostólico y Romano. Me siento orgulloso de serlo, pero no me puedo creer superior a nadie, y si lo hago soy un estúpido.

Como lo son, sin duda, algunos seguidores de Mohamed, chiies se hacen llamar, que quieren quedarse solos y matar al resto del universo. El espectáculo en Londres de ese negro, con las manos llenas de sangre, es sencillamente intolerable y horroroso.

El asesino de verdad no es él, sino el barbas de turno que le metió esas estrafalarias ideas en la cabeza.

Dejemos también en paz aquellos izquierdosos que todavía hoy, alegan que la religión es el opio del pueblo. Ellos sí que son el opio, y el mal en sí, que enseñan a los jóvenes estas cosas “contranatura” y también contra los tiempos. El fracaso de sus doctrinas se consumó en Rusia, y en Alemania del Este, cuando todos huían saltando el Muro jugándose en ello incluso su vida.

Los mártires de 1936 al 39, miles de obispos, sacerdotes, monjas y seminaristas nunca lo podremos olvidar.

¡ Hay que ser estúpidos!

Los hombres seguimos con relativa facilidad a otros, que llamamos líderes. Así se explican los fenómenos Hitler, Lenín, Stalin que tanto sufrimientos y muertes llevaron a sus pueblos.

También se explica , aunque sea sólo por su naturaleza humana, la permanencia de Cristo entre nosotros desde hace 2.000 años .

El predica la bondad y el amor. “ Amaos los unos a los otros como Dios nos ama a todos”.

A ËL le pido, cuando llegue mi momento, me mire con ojos misericordiosos.







No hay comentarios: