viernes, 21 de junio de 2013

EL CAOS QUE NOS AFLIGE

21-6-2013




No podemos ocultar los hechos, ni trivializarlos ni sublimarlos en favor de futuras utopías. La confianza solo se recuperará con la verdad puesta sobre la mesa, con el castigo de los culpables, con la devolución del dinero robado o apropiado por vías ilegales. No valen las meras respuestas formales. Muchas cosas habrán podido ser legales, pero no pueden ser consideradas morales. Y cuando una persona, institución o nación entra en crisis profunda hay que salir de lo formal, de lo virtual, de lo administrativo inmediato a las verdades reales, que devuelven la justicia y la dignidad a los afectados. ¿Quién nos asegura que ante tales hechos de falta de trabajo, sentimiento de haber sido traicionados, pérdida de ahorros, comprobación de desfalcos y ERE fraudulentos en instituciones públicas, ni sobrevenga un estallido social de consecuencias imprevisibles?

¿Cómo superar esa situación que nos pone ante el abismo? No podemos negar los hechos ni sucumbir a una ingenuidad mortal. Tampoco podemos pasar de la sospecha y rechazo legítimos a una suspicacia permanente y a la negación de la colaboración. En tal situación lo primero es la necesidad de que los poderes públicos ofrezcan una información veraz y permanente a la luz de la cual recobren nuestra adhesión y puedan exigimos colaboración. Luego la clarificación de responsabilidades; la transparencia en los números; la independencia de la justicia y la honestidad profesional. Es necesaria una regeneración de las personas, de los grupos, de las instituciones. Cada sujeto en su lugar debe considerarse responsable único, creer en su propia dignidad, aguantar su lote de esfuerzo y aportar esperanza. Una vez hecho esto, otorgar confianza a quienes gobiernan, siendo conscientes de los múltiples aspectos de la gobernación, interiores y exteriores, que escapan a su competencia jurídica en unos casos y profesional en otros. Hecho esto, al régimen de sospecha y suspicacia generalizadas debe suceder el régimen de confianza y colaboración.

OLEGARIO GONZÁLEZ DE CARDEDAL ES TEÓLOGO



Y por si fuera poco “PARIO MI ABUELA”

Se ha inaugurado hace dos días el AVE MADRID-ALICANTE.

Significa modernidad, comodidad y riqueza para todos los alicantinos, Supone el ingreso de miles de millones para los alicantinos, y así lo han celebrado las Autoridades locales, de la Comunidad junto con las de Madrid que para ello han venido al evento.

Ah! Pero han salido los “listillos” de turno. Esta vez ha sido la U.G.T. No podían faltar las consabidas banderas “republicanas” al frente. No les gustaba el AVE, y se vanagloriaban “ LOS ALICANTINOS HEMOS CONSEGUIDO LA PRIMERA INAUGURACION DE UN AVE CLANDESTINA, NO PUDIERON SALIR DEL ANDEN”

Se merecían estos desgraciados que quitaran no sólo el AVE, sino el ferrocarril, y volviéramos a la Edad Media, es decir al “burro” como transporte.

Con qué facilidad se copian.

Sin comentarios.

Sí. UNO. Cada vez que veo una bandera republicana los cojones se me erizan.

Estos gilipollas están abusando.



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