martes, 6 de octubre de 2015

CATALUÑA 6/10/2015 ===================.- Coincido plenamente con don José María de Carrascal. Sus pensamientos son los míos cuando dice: Es verdad que se ha estado representando a España allí como enemiga explotadora e incluso genocida de las esencias catalanas al mismo tiempo que se hacía de la independencia la cura de todos los problemas convertida en otra Holanda o Dinamarca, un pequeño país convertido entre los más avanzados de Europa en paz y libertad con sus vecinos, cuando la realidad es muy distinta ya que la primera quiebra la tendría dentro de su propia ciudadanía, partida por la mitad sin que pudiera esperar comprensión por parte de sus vecinos, empezando por España, aunque a los demás tampoco les haría la menor gracia que se estableciese un precedente de separatismo. Pero el problema de fondo continúa. ¿Cómo incorporarles al proyecto español?. Digamos de entrada que lo que no debemos hacer es intentar comprarlos con privilegios de cualquier tipo que sin satisfacer a los independentistas, sólo fomentarían sus demandas – como viene ocurriendo – mientras crecería el descontento en el resto de las Comunidades. La única forma de hacer a España atractiva para los catalanes es replantearla seriamente como un país plural como son hoy la mayoría de las naciones desarrolladas, con un subsuelo histórico, social y humano común que se manifiesta de diversas formas. Para decirlo en una frase que lo catalán es una de las varias formas de ser español, como lo son el prusiano y el bávaro de ser alemán, sin que lo uno esté reñido con lo otro, sino al revés, se complementan. ¿Cómo llevar eso a la práctica?. Liberando a la Transición de las taras que ha ido acumulando a lo largo de estos años hasta el punto de poner en peligro el sistema que nos hemos dado. A saber: Acabando de cuajo con la corrupción institucional y sumergida, reformando la ley electoral y el estatuto de los partidos, logrando una Justicia plenamente independiente, agilizando una administración elefántica y sentando como norma general que a la política no se va a enriquecerse. Sin que haya fórmulas milagrosas para ello como el federalismo o la reforma de la Constitución. Ya tenemos un tipo de federalismo, el Estado de las Autonomías y ya hemos visto dónde nos ha conducido el derroche y la pillería. Tampoco una reforma de la Constitución ayudaría, si no se respeta como viene ocurriendo. Necesitamos tradición y modernidad que es lo que hace a un país respetable con espíritu de cooperación, sin el que una nación la no pasa de reino de taifas, obediencia a la ley sin la que no hay otra alternativa que la diura o la anarquía. Todo eso lo necesita hoy España, hoy más que nunca, pues es con esos mimbres con los que se teje la auténtica democracia, sin ellos, de poco sirven Constituciones, Partidos y urnas.

No hay comentarios: