LA VOLUNTAD 11-1-2016
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Lo dice don Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría:
No hago lo que deseo ni lo que me pide mi cuerpo, ni lo que
me apetece, ni lo que es mejor para mí.
Voluntad y felicidad forman un binomio muy estrecho. No se
hacen las cosas simplemente por placer o porque a uno le guste, sino por llegar
a lo que cada uno se ha propuesto.
La voluntad bien educada lleva a la realización más completa
de uno mismo.
La educación de la voluntad patrocina la alegría. La voluntad
nos lleva como de la mano a una vida lograda.
La voluntad es la joya de la corona de la conducta, es la
pieza clave para alcanzar los objetivos completos. La voluntad nos determina.
Hay que hacer una distinción entre dos conceptos próximos:
desear y querer. Son dos pretensiones que navegan pilotadas por nuestra
conducta.
La primera se mueve por los sentimientos, mientras que la
segunda es guiada por la voluntad.
Desear es anhelar algo de forma próxima, rápida, con una
cierta inmediatez. Querer es pretender algo a más largo plazo, pero teniendo el
objetivo claro, bien delimitado, y en donde hay una firme resolución de
alcanzar esa meta. El deseo es más superficial y fugaz. Querer es algo más profundo y estable.
Lo diría de otra manera: muchos deseos son juguetes del
momento. En cambio, casi todo lo que se quiere significa un progreso personal a
medio-largo plazo.
Los deseos son muy importantes en la vida y tiran de nosotros
en una dirección determinada. Son importantes y le dan frescura a la conducta.
Aprender a domesticarlos indica equilibrio y dominio de sí
mismo. El deseo es siempre fuerza, impulso, tirón.
El ser humano es un animal de deseos. Estos son fogosos,
momentáneos, en donde uno se ve arrastrado por esa marea. El deseo es el
registro primario de la afectividad.
Querer, es
determinación, firmeza, propósito decidido, solidez en el empeño de alcanzar
algo costoso de entrada y valioso de
salida. Voluntad es querer.
En fin, que sin voluntad y sacrificio nadie alcanza algo que
valga la pena.
Y siempre, siempre, pidiendo la ayuda del Cielo.
Te aseguro que si la petición es sincera, nunca te faltará.
LA VOLUNTAD 11-1-2016
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Lo dice don Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría:
No hago lo que deseo ni lo que me pide mi cuerpo, ni lo que
me apetece, ni lo que es mejor para mí.
Voluntad y felicidad forman un binomio muy estrecho. No se
hacen las cosas simplemente por placer o porque a uno le guste, sino por llegar
a lo que cada uno se ha propuesto.
La voluntad bien educada lleva a la realización más completa
de uno mismo.
La educación de la voluntad patrocina la alegría. La voluntad
nos lleva como de la mano a una vida lograda.
La voluntad es la joya de la corona de la conducta, es la
pieza clave para alcanzar los objetivos completos. La voluntad nos determina.
Hay que hacer una distinción entre dos conceptos próximos:
desear y querer. Son dos pretensiones que navegan pilotadas por nuestra
conducta.
La primera se mueve por los sentimientos, mientras que la
segunda es guiada por la voluntad.
Desear es anhelar algo de forma próxima, rápida, con una
cierta inmediatez. Querer es pretender algo a más largo plazo, pero teniendo el
objetivo claro, bien delimitado, y en donde hay una firme resolución de
alcanzar esa meta. El deseo es más superficial y fugaz. Querer es algo más profundo y estable.
Lo diría de otra manera: muchos deseos son juguetes del
momento. En cambio, casi todo lo que se quiere significa un progreso personal a
medio-largo plazo.
Los deseos son muy importantes en la vida y tiran de nosotros
en una dirección determinada. Son importantes y le dan frescura a la conducta.
Aprender a domesticarlos indica equilibrio y dominio de sí
mismo. El deseo es siempre fuerza, impulso, tirón.
El ser humano es un animal de deseos. Estos son fogosos,
momentáneos, en donde uno se ve arrastrado por esa marea. El deseo es el
registro primario de la afectividad.
Querer, es
determinación, firmeza, propósito decidido, solidez en el empeño de alcanzar
algo costoso de entrada y valioso de
salida. Voluntad es querer.
En fin, que sin voluntad y sacrificio nadie alcanza algo que
valga la pena.
Y siempre, siempre, pidiendo la ayuda del Cielo.
Te aseguro que si la petición es sincera, nunca te faltará.
LA VOLUNTAD 11-1-2016
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Lo dice don Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría:
No hago lo que deseo ni lo que me pide mi cuerpo, ni lo que
me apetece, ni lo que es mejor para mí.
Voluntad y felicidad forman un binomio muy estrecho. No se
hacen las cosas simplemente por placer o porque a uno le guste, sino por llegar
a lo que cada uno se ha propuesto.
La voluntad bien educada lleva a la realización más completa
de uno mismo.
La educación de la voluntad patrocina la alegría. La voluntad
nos lleva como de la mano a una vida lograda.
La voluntad es la joya de la corona de la conducta, es la
pieza clave para alcanzar los objetivos completos. La voluntad nos determina.
Hay que hacer una distinción entre dos conceptos próximos:
desear y querer. Son dos pretensiones que navegan pilotadas por nuestra
conducta.
La primera se mueve por los sentimientos, mientras que la
segunda es guiada por la voluntad.
Desear es anhelar algo de forma próxima, rápida, con una
cierta inmediatez. Querer es pretender algo a más largo plazo, pero teniendo el
objetivo claro, bien delimitado, y en donde hay una firme resolución de
alcanzar esa meta. El deseo es más superficial y fugaz. Querer es algo más profundo y estable.
Lo diría de otra manera: muchos deseos son juguetes del
momento. En cambio, casi todo lo que se quiere significa un progreso personal a
medio-largo plazo.
Los deseos son muy importantes en la vida y tiran de nosotros
en una dirección determinada. Son importantes y le dan frescura a la conducta.
Aprender a domesticarlos indica equilibrio y dominio de sí
mismo. El deseo es siempre fuerza, impulso, tirón.
El ser humano es un animal de deseos. Estos son fogosos,
momentáneos, en donde uno se ve arrastrado por esa marea. El deseo es el
registro primario de la afectividad.
Querer, es
determinación, firmeza, propósito decidido, solidez en el empeño de alcanzar
algo costoso de entrada y valioso de
salida. Voluntad es querer.
En fin, que sin voluntad y sacrificio nadie alcanza algo que
valga la pena.
Y siempre, siempre, pidiendo la ayuda del Cielo.
Te aseguro que si la petición es sincera, nunca te faltará.
LA VOLUNTAD 11-1-2016
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Lo dice don Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría:
No hago lo que deseo ni lo que me pide mi cuerpo, ni lo que
me apetece, ni lo que es mejor para mí.
Voluntad y felicidad forman un binomio muy estrecho. No se
hacen las cosas simplemente por placer o porque a uno le guste, sino por llegar
a lo que cada uno se ha propuesto.
La voluntad bien educada lleva a la realización más completa
de uno mismo.
La educación de la voluntad patrocina la alegría. La voluntad
nos lleva como de la mano a una vida lograda.
La voluntad es la joya de la corona de la conducta, es la
pieza clave para alcanzar los objetivos completos. La voluntad nos determina.
Hay que hacer una distinción entre dos conceptos próximos:
desear y querer. Son dos pretensiones que navegan pilotadas por nuestra
conducta.
La primera se mueve por los sentimientos, mientras que la
segunda es guiada por la voluntad.
Desear es anhelar algo de forma próxima, rápida, con una
cierta inmediatez. Querer es pretender algo a más largo plazo, pero teniendo el
objetivo claro, bien delimitado, y en donde hay una firme resolución de
alcanzar esa meta. El deseo es más superficial y fugaz. Querer es algo más profundo y estable.
Lo diría de otra manera: muchos deseos son juguetes del
momento. En cambio, casi todo lo que se quiere significa un progreso personal a
medio-largo plazo.
Los deseos son muy importantes en la vida y tiran de nosotros
en una dirección determinada. Son importantes y le dan frescura a la conducta.
Aprender a domesticarlos indica equilibrio y dominio de sí
mismo. El deseo es siempre fuerza, impulso, tirón.
El ser humano es un animal de deseos. Estos son fogosos,
momentáneos, en donde uno se ve arrastrado por esa marea. El deseo es el
registro primario de la afectividad.
Querer, es
determinación, firmeza, propósito decidido, solidez en el empeño de alcanzar
algo costoso de entrada y valioso de
salida. Voluntad es querer.
En fin, que sin voluntad y sacrificio nadie alcanza algo que
valga la pena.
Y siempre, siempre, pidiendo la ayuda del Cielo.
Te aseguro que si la petición es sincera, nunca te faltará.
LA VOLUNTAD 11-1-2016
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Lo dice don Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría:
No hago lo que deseo ni lo que me pide mi cuerpo, ni lo que
me apetece, ni lo que es mejor para mí.
Voluntad y felicidad forman un binomio muy estrecho. No se
hacen las cosas simplemente por placer o porque a uno le guste, sino por llegar
a lo que cada uno se ha propuesto.
La voluntad bien educada lleva a la realización más completa
de uno mismo.
La educación de la voluntad patrocina la alegría. La voluntad
nos lleva como de la mano a una vida lograda.
La voluntad es la joya de la corona de la conducta, es la
pieza clave para alcanzar los objetivos completos. La voluntad nos determina.
Hay que hacer una distinción entre dos conceptos próximos:
desear y querer. Son dos pretensiones que navegan pilotadas por nuestra
conducta.
La primera se mueve por los sentimientos, mientras que la
segunda es guiada por la voluntad.
Desear es anhelar algo de forma próxima, rápida, con una
cierta inmediatez. Querer es pretender algo a más largo plazo, pero teniendo el
objetivo claro, bien delimitado, y en donde hay una firme resolución de
alcanzar esa meta. El deseo es más superficial y fugaz. Querer es algo más profundo y estable.
Lo diría de otra manera: muchos deseos son juguetes del
momento. En cambio, casi todo lo que se quiere significa un progreso personal a
medio-largo plazo.
Los deseos son muy importantes en la vida y tiran de nosotros
en una dirección determinada. Son importantes y le dan frescura a la conducta.
Aprender a domesticarlos indica equilibrio y dominio de sí
mismo. El deseo es siempre fuerza, impulso, tirón.
El ser humano es un animal de deseos. Estos son fogosos,
momentáneos, en donde uno se ve arrastrado por esa marea. El deseo es el
registro primario de la afectividad.
Querer, es
determinación, firmeza, propósito decidido, solidez en el empeño de alcanzar
algo costoso de entrada y valioso de
salida. Voluntad es querer.
En fin, que sin voluntad y sacrificio nadie alcanza algo que
valga la pena.
Y siempre, siempre, pidiendo la ayuda del Cielo.
Te aseguro que si la petición es sincera, nunca te faltará.
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