RELACIONES FAMILIARES 20/5/17
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Normalmente estas relaciones, cuando son personas honestas,
(padres, hijos y nietos, matrimonios) son felicidad para sus componentes. Hay
amor y ayuda fuerte y sincera entre unos y otros y transcurre la vida con
alegría y felicidad.
Esta tranquilidad se ve alterada, en algunas ocasiones,
cuando entran otras personas, extrañas, a formar parte del tronco común.
Me refiero a yernos y nueras, principalmente, o tíos y otros
parientes más o menos lejanos con los que anteriormente no se ha tenido apenas
trato.
En cuanto a yernos y nueras, hay varias clases de relaciones.
En primer lugar, si son personas buenas y educadas, y la relación es sincera, en muchos casos son verdaderos hijos los que se
integran.
Hay una segunda relación: Y es que por ambas partes hay algo
de amor, poco, pero sí un gran respeto, y realmente los mutuos encuentros son
agradables, aunque no frecuentes.
Se piden favores, más o menos frecuentes y se procura
complacer al peticionario de buena gana y con cariño.
Y hay una tercera relación. Depende siempre del nuevo miembro
que pretende formar parte de la familia.
Si es una persona educada, se mantiene una relación a
distancia, sin obligaciones mutuas, pero con respeto mutuo. En fin, la que hay
entre personas civilizadas.
Y si no tiene educación, se termina por hablarle lo menos posible,
con lo que la distancia se va haciendo cada vez mayor.
En fin, que las relaciones humanas son difíciles e imprevisibles.
Lo cierto es que en ellas nunca puede faltar la educación, y
algo de amor y comprensión cuando el contrario es un ignorante incapaz de dar
un poco de amor.
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