JOVENES EN PELIGRO
9/5/19
En mis tiempos las relaciones íntimas entre hombres y mujeres
solían comenzar después de la boda.
Se admiraba y rendía culto a las mujeres que se sabía virtuosas;
los hombres ante ellas se inclinaban en señal de admiración y respeto y besaban
sus manos.
Hoy en día, es muy frecuente llegar al término el mismo día que
se conocen.
Es una gran desventaja y peligrosa para un futuro feliz de la
pareja.
El placer del momento casi nunca augura fidelidad y
permanencia, y por eso, los que llegan al matrimonio a los pocos años suelen
separarse.
No tiene ello gran importancia si no hay hijos entretanto,
pero sí la tiene si los hay, porque la naturaleza y la vida está hecha para que
unos padres cuiden y alimenten a sus hijos.
Es frecuente que en estas modernas uniones, él o ella, sean
de edad desproporcionada; que él o ella estén gordos y poco atractivos, y que
su educación y su talento no[MLM1] guarden correlación. Estas uniones NO PUEDEN ser largas. Las
SEPARACIONES están cantadas y la infelicidad del despreciado/a mayúscula.
Pero la modernidad es lo que es y nadie puede cambiarla.
Por eso tanto los hombres como las mujeres deben cuidar al máximo
esas uniones, muchas veces imprevistas, que auguran un futuro lleno de
disgustos y cargas no deseadas de ningún modo.
Como no son éstos los únicos peligros que acechan a nuestra
felicidad futura, debemos cuidar en todo momento nuestra conducta.
No utilizar a los demás egoístamente para nuestro placer,
porque aquí estamos para servir y amar, y no para ser servidos.
Esta conducta se llama honor y dignidad.
Y sólo es HOMBRE o MUJER quien la tiene.
No olvidar nunca que AQUÍ estamos por muy poco tiempo.
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