LO JURO 12/6/17
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Lo que os voy a contar parece increíble sacado de una mente
calenturienta pero es verdad, es auténtico, doy fe:
Siempre, los de mi generación, en la Postguerra nos hemos
visto obligados para poder vivir, a trabajar muchas horas.
Yo he sido empleado de banca. Al terminar la jornada he dado
clases, he vendido libros, he llevado contabilidades, he vendido discos. En
fin, lo que saliera: también la nómina de los curas de toda la provincia etc.
etc.
Algunos ahorrillos hice que los empleé principalmente en la
compra de acciones de Banesto, entidad en la que trabajaba, y que a la sazón
presidía Mario Conde, conocido por todos ustedes.
Muchos esfuerzo y sacrificios.
Pues bien, ahora viene lo increíble.
Estábamos el matrimonio oyendo Misa en la iglesia de Los
Salesianos de Alicante, con total devoción como a mí me gusta hacer las cosas.
De repente oigo una voz interior que me dice: ¡Vende! Y repite ¡Vende….!
¿Qué vendo, contesto?.
Y a la segunda vez, me doy cuenta a mí mismo, que estoy en la
Iglesia oyendo Misa y que estoy hablando con alguien real que no sé quién es.
Tan real fue la conversación, que el lunes siguiente, a las
ocho de la mañana ya estaba hablando con el Jefe de Valores, Sr. Espasa, ordenando
la venta de los Banestos que poseía.
¡Estás loco me dijo Espasa!. Ahora que están subiendo vas a
vender?
Y se vendieron, salvando los ahorros de toda mi vida.
Toda España conoce a Mario Conde y el fin de Banesto.
Juro, ante Dios, que todo lo que antecede fue cierto.
Como a mí me protegió el Cielo aquella vez, a todo el que me
lea, le deseo la misma protección del Cielo para él y para su familia.
Que Dios, nuestro Señor, no hace distinción de personas.
Ayuda a todo el que se lo pide, y a veces, como a mí entonces,
también sin pedirla.
Allá nos veremos.
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