PLAZA DE ESPAÑA 28/6/17
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Leo en el periódico que un imbécil
quiere que se cambie el nombre de esta plaza que hay en Vigo, o en no sé dónde de Galicia, porque es un
detalle de “Franquismo”.
No me atrevo ni siquiera, a calificar
a este sujeto.
Los que fueron “derrotados”, o mejor
dicho, sus hijos y nietos, se creen ahora “victoriosos”-
Elevan ahora, sin temor, sus
gargantas chillando como viejas decrépitas, olvidando que sigue habiendo
personas sensatas y decentes en este país.
Que por España, única e indivisible,
por nuestra religión bandera de bondad y perdón, y por todo lo que significa
ser español, que es bondad, que es amor, que es amar, estamos la mayoría
dispuestos a repetir aquellos años victoriosos en todos los frentes, sin que,
ni una sola vez, ni una sola batalla pudiera ser motivo de alegría para el
rojerío, en aquellos terribles tres años.
Franco lo ganó todo. Sólo él no habría
podido hacer nada. Le seguimos millones de españoles que se nos están hinchando
los c. ante tanto sinvergüenza, tanto caradura que vuelve a pulular por estos
pagos.
Sea el NO es No, el trencitas gili, y
otros ignorantes
filocomunistas que les siguen, y
otros sin talento que odian por odiar, que queden bien avisados.
España no paga a traidores.
Ni a ambiciosos que engañan a nuestro
pueblo, a nuestro sufrido pueblo.
¿Por qué este país, donde vivimos las
mejores personas del mundo, con un historial de “grandeza” y orgullo, aparecen “caraduras”
que engañan a las clases más humildes prometiéndoles el oro y el moro?
Odian a los “ricos”, olvidando que
éstos son los que crean empresas, que dan trabajo.
Si tienen miedo, en 24 horas se van a
Estocolmo o más lejos.
Dime que hace un “obrero” entonces
para comer.
Por eso es conveniente partidos obreros,
que intenten conseguir beneficios para la clase humilde, pero sin odios, sin
revanchismos, pero sobre todo sin envidias, porque ricos y pobres siempre habrá
en este pícaro mundo, y unos son necesarios a los otros.
Y que además LA FELICIDAD no está en
poseer, sino en SER.
Un pobre con dignidad es
infinitamente más rico, que el rico que no la tiene.
Y los ricos, muchos de ellos, son
ricos porque no han tenido dignidad ni honor.
Los que hemos trabajado en Banesto,
sabemos mucho de esto.
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