LA CONVIVENCIA
12/9/17
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Qué difícil es la convivencia.
El trato diario con la esposa, los hijos y nietos y demás
familiares queridos, requiere una gran dosis de sabiduría, una gran dosis de
respeto y una mayor dosis de amor que la común relación con el resto de los seres
humanos.
Hay que ser muy habilidoso y transigente. Hay que saber
perder con irónica sonrisa teniendo en cuenta que todos tienen sus razones, su
inteligencia y conocimiento de los hechos muchas veces superiores al que tú
tienes.
Y esto en el trato diario cansa. Tu humor no siempre es el
más adecuado, y cuando estás dispuesto a explotar en discusiones con pareceres
contrarios, la educación y sobre todo el amor, te contiene y una sonrisa
comprensiva y un cariño extremo te refrena
y levanta una sonrisa.
Por encima de todo tiene que prevalecer la educación. A nadie
debes de ofender porque piense distinto a ti.
Y mucho menos si es familiar, del grado que sea. Incluso los
que son familiares políticos para los que tu amor siempre es un poco inferior.
Aunque los estimes y quieras de verdad por los sacrificios
que el parentesco les obliga a hacer, y que, por la misma razón tú haces.
Esta educación y estos sacrificios cuando pasan los años
tiene sus frutos.
Llevar una vida tranquila, sin disgustos, y la alegría de
haberte portado bien con todo el mundo, y que todo el mundo, entendiendo como
tal a todos los que te rodean, se porte y se haya portado bien contigo.
Y Dios, nuestro Señor, presidiéndolo todo, juzgándonos todo,
y sonriéndonos con afecto a todos.
A ti también, querido
amigo, te deseo lo mejor siempre.
Que la paz que Dios, nuestro Señor, da a los suyos, te la dé
también a ti, porque has sido inteligente y has amado siempre a los que te rodean.
Y NUNCA HAS ABUSADO DE NADIE.
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