El EGOISTA 21/8/19
Dicen los Mandamientos del Señor:
“Amarás al
Señor, tu Dios, con toda tu alma, con todo tu corazón, con todo tu sentimiento y
AL PROJIMO, COMO A TI MISMO.”
La mayoría de
los humanos cumplimos, más o menos con este ordenamiento espiritual, pero hay
algunos que lo olvidan totalmente y lo reforman y redactan así: TODO Y TODOS
tienen que estar a mi servicio, porque yo soy el más guapo, el más listo, el
más fuerte, y el más sabio, y por ello todos tienen que hacer lo que yo diga,
lo que yo piense, lo que yo ordene.
La Historia está
llena de hombres así, que han llevado a sus países a la ruina y destrucción más
terrible.
No hace falta citar nombres que están en la mente de todos.
El problema surge cuando es un familiar, casi siempre político,
el que se cree que es Dios, y todos sus pensamientos y actos son egoístas y sin
amor de ninguna clase por lo que la convivencia se hace difícil.
Pasa el tiempo y la educación soporta palabras y actos de un
egoísmo supino, que llega un momento que procuras huir de estas personas si
quieres un rato de paz y felicidad.
Lo soportas todo diciendo: “ Es un tipo egoísta y sin educación,
un mal educado que se cree Dios”, que le vamos a hacer “no nos toca más que
aguantarlo”.
Pero aunque sin odio “huyes de él”. Procuras estar cerca lo
menos posible.
¿Y por qué son así? No se sabe. Quizás lo heredan de padres
igualmente egoístas que los han abandonado de pequeños y que en su niñez no han
recibido el cariño y amor que todo niño necesita.
O quizás, puede ser, que carecen de la suficiente
inteligencia para comprender que su comportamiento es inadecuado. Vete a saber.
Paciencia, paciencia es mi consejo.
Que la comprensión y la caridad nos dicte nuestro comportamiento
con tales individuos en los casos de que, por obligación no tengamos más
remedio que tratar y convivir con ellos.
Y no olvidar que toda nuestra vida debe estar al servicio de
Dios, porque al finalizar allí nos espera con los brazos abiertos de un cariñoso
Padre, deseando abrazarnos y felicitarnos por haber soportado, por amor a El, a
estos poco inteligentes seres.
Un abrazo, amigo.
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