miércoles, 28 de agosto de 2019


TEMOR  28/8/19
============== 
Cuando vas cargado de tiempo los años se te echan encima como lobos feroces que, sin compasión te van llevando a tu fin.
Todos los días son buenos, con salud, gracias a Dios, pero cada uno de ellos te sientes más débil, menos fuerte en el cuerpo y con menos ilusión en al alma.
Cuando en religión como en política te sentías anclado en “verdades irrefutables”, y comienzas a dudar de las primeras porque te hacen creer en cosas absurdas e increíbles ante cualquier honesto razonamiento, y de las segundas porque los “demás” también razonan defendiendo sus intereses y es obligado oír sus verdades.
“Siempre” hay que tener en cuenta a los demás que piensan distinto a ti, y nunca llegar, como en el pasado, a feroces enfrentamientos que no valen más que para causar sangre y miseria. Yo los he vivido.
Nunca hay que hacer caso a “sabios” dirigentes cuyas razones son las únicas verdaderas.
Nade, pero nadie, tiene “toda” la razón.
Vivir en paz, con sentido común, comer el pan que tú te has ganado. Nunca el de otros, como están haciendo hoy muchos politicastros que se sientan en el Parlamento, y que a veces siento vergüenza al verlos con esa “caradura” sin precedentes.
Nos están arruinando.
En fin, vivir para ver.
Aguantar en paz el presente y el futuro.
Nunca olvidar que hay un SER SUPREMO que al final nos ha de juzgar.
Y que fatalmente ese final a todos llega. Por eso toda nuestra vida tiene que ser honesta en todo.
Sin excusas ni egoísmos de los que tendrás que dar cuenta más pronto que tarde.
Y eso es tan cierto como estoy en este momento escribiendo.
Como estás en este instante vivo y mañana no   estarás.
Por ello, piensa, piensa y no dejes de pensar.
La cosa es mucho más seria de lo que parece.
Te estás jugando hoy tu eternidad.
Que el Señor, nuestro Creador, nos sonría.
Dios mío, no tengas en cuenta mis debilidades.
Te suplico una mirada de padre.





TEMOR  28/8/19
============== 
Cuando vas cargado de tiempo los años se te echan encima como lobos feroces que, sin compasión te van llevando a tu fin.
Todos los días son buenos, con salud, gracias a Dios, pero cada uno de ellos te sientes más débil, menos fuerte en el cuerpo y con menos ilusión en al alma.
Cuando en religión como en política te sentías anclado en “verdades irrefutables”, y comienzas a dudar de las primeras porque te hacen creer en cosas absurdas e increíbles ante cualquier honesto razonamiento, y de las segundas porque los “demás” también razonan defendiendo sus intereses y es obligado oír sus verdades.
“Siempre” hay que tener en cuenta a los demás que piensan distinto a ti, y nunca llegar, como en el pasado, a feroces enfrentamientos que no valen más que para causar sangre y miseria. Yo los he vivido.
Nunca hay que hacer caso a “sabios” dirigentes cuyas razones son las únicas verdaderas.
Nade, pero nadie, tiene “toda” la razón.
Vivir en paz, con sentido común, comer el pan que tú te has ganado. Nunca el de otros, como están haciendo hoy muchos politicastros que se sientan en el Parlamento, y que a veces siento vergüenza al verlos con esa “caradura” sin precedentes.
Nos están arruinando.
En fin, vivir para ver.
Aguantar en paz el presente y el futuro.
Nunca olvidar que hay un SER SUPREMO que al final nos ha de juzgar.
Y que fatalmente ese final a todos llega. Por eso toda nuestra vida tiene que ser honesta en todo.
Sin excusas ni egoísmos de los que tendrás que dar cuenta más pronto que tarde.
Y eso es tan cierto como estoy en este momento escribiendo.
Como estás en este instante vivo y mañana no   estarás.
Por ello, piensa, piensa y no dejes de pensar.
La cosa es mucho más seria de lo que parece.
Te estás jugando hoy tu eternidad.
Que el Señor, nuestro Creador, nos sonría.
Dios mío, no tengas en cuenta mis debilidades.
Te suplico una mirada de padre.






No hay comentarios: