SIN TITULO UNIVERSITARIO NO
26/8/19
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Siempre se eligen, para dirigir las grandes empresas a los
más cultos y capacitados que garantizan el éxito y los beneficios seguros.
Dirigir una gran empresa con 10.000 0 30.000 empleados
requiere tener una gran personalidad.
Personalidad y capacitación que le han dado, aparte de sus
estudios universitarios una gran experiencia y conocimientos para desenvolverse
con éxito en el negocio que dicha empresa realiza.
Dirigir una nación, de la importancia de la española, con 45
o más millones de habitantes, supera con creces la responsabilidad y la
dificultad para que esta nuestra empresa prospere al mismo tiempo que todos los
ciudadanos vivamos en abundancia, seguridad y alegría.
La consecuencia es que: Si para dirigir cualquier Empresa se
necesita hombres de talento, para dirigir la mayor empresa que es España, no
digamos la preparación, experiencia, conocimientos y sentido común que se requiere
y que debe tener la persona elegida.
No vale cualquiera. Por tanto sobran casi todos los ignorantes
que hoy se sientan en los sillones del Congreso.
Para que esos sillones sean ocupados por personas sabias
dignas de dirigirnos, hay que cambiar sin demora el modo de escogerlos.
Creo que todos estamos hartos de ellos. Su vulgaridad e
insignificancia es tan palpable que sentimos vergüenza al verlos. Y de ellas,
como ahora se dice.
Propongo que sin más tardanza, se emita un Decreto que limite
los sillones del Congreso a personas cultas, imprescindible el título universitario,
y demos de una vez, nuestro desprecio a estos arribistas que nos arruinan y
avergüenzan.
Veremos quién es capaz de ponerle el lazo al gato.
Me avergüenza la vulgaridad que tenemos y que nos llevan
seguro a la ruina.
¡Dios y Señor nuestro!
¡Protégenos, protege a España!
Descansa dentro de nosotros.
“Sabes que te queremos”
SIN TITULO UNIVERSITARIO NO
26/8/19
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Siempre se eligen, para dirigir las grandes empresas a los
más cultos y capacitados que garantizan el éxito y los beneficios seguros.
Dirigir una gran empresa con 10.000 0 30.000 empleados
requiere tener una gran personalidad.
Personalidad y capacitación que le han dado, aparte de sus
estudios universitarios una gran experiencia y conocimientos para desenvolverse
con éxito en el negocio que dicha empresa realiza.
Dirigir una nación, de la importancia de la española, con 45
o más millones de habitantes, supera con creces la responsabilidad y la
dificultad para que esta nuestra empresa prospere al mismo tiempo que todos los
ciudadanos vivamos en abundancia, seguridad y alegría.
La consecuencia es que: Si para dirigir cualquier Empresa se
necesita hombres de talento, para dirigir la mayor empresa que es España, no
digamos la preparación, experiencia, conocimientos y sentido común que se requiere
y que debe tener la persona elegida.
No vale cualquiera. Por tanto sobran casi todos los ignorantes
que hoy se sientan en los sillones del Congreso.
Para que esos sillones sean ocupados por personas sabias
dignas de dirigirnos, hay que cambiar sin demora el modo de escogerlos.
Creo que todos estamos hartos de ellos. Su vulgaridad e
insignificancia es tan palpable que sentimos vergüenza al verlos. Y de ellas,
como ahora se dice.
Propongo que sin más tardanza, se emita un Decreto que limite
los sillones del Congreso a personas cultas, imprescindible el título universitario,
y demos de una vez, nuestro desprecio a estos arribistas que nos arruinan y
avergüenzan.
Veremos quién es capaz de ponerle el lazo al gato.
Me avergüenza la vulgaridad que tenemos y que nos llevan
seguro a la ruina.
¡Dios y Señor nuestro!
¡Protégenos, protege a España!
Descansa dentro de nosotros.
“Sabes que te queremos”
SIN TITULO UNIVERSITARIO NO
26/8/19
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Siempre se eligen, para dirigir las grandes empresas a los
más cultos y capacitados que garantizan el éxito y los beneficios seguros.
Dirigir una gran empresa con 10.000 0 30.000 empleados
requiere tener una gran personalidad.
Personalidad y capacitación que le han dado, aparte de sus
estudios universitarios una gran experiencia y conocimientos para desenvolverse
con éxito en el negocio que dicha empresa realiza.
Dirigir una nación, de la importancia de la española, con 45
o más millones de habitantes, supera con creces la responsabilidad y la
dificultad para que esta nuestra empresa prospere al mismo tiempo que todos los
ciudadanos vivamos en abundancia, seguridad y alegría.
La consecuencia es que: Si para dirigir cualquier Empresa se
necesita hombres de talento, para dirigir la mayor empresa que es España, no
digamos la preparación, experiencia, conocimientos y sentido común que se requiere
y que debe tener la persona elegida.
No vale cualquiera. Por tanto sobran casi todos los ignorantes
que hoy se sientan en los sillones del Congreso.
Para que esos sillones sean ocupados por personas sabias
dignas de dirigirnos, hay que cambiar sin demora el modo de escogerlos.
Creo que todos estamos hartos de ellos. Su vulgaridad e
insignificancia es tan palpable que sentimos vergüenza al verlos. Y de ellas,
como ahora se dice.
Propongo que sin más tardanza, se emita un Decreto que limite
los sillones del Congreso a personas cultas, imprescindible el título universitario,
y demos de una vez, nuestro desprecio a estos arribistas que nos arruinan y
avergüenzan.
Veremos quién es capaz de ponerle el lazo al gato.
Me avergüenza la vulgaridad que tenemos y que nos llevan
seguro a la ruina.
¡Dios y Señor nuestro!
¡Protégenos, protege a España!
Descansa dentro de nosotros.
“Sabes que te queremos”
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