martes, 10 de marzo de 2020


BREVEDAD
10/3/20
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La vida es muy corta. Tan corta que si comparemos con el pasar de los siglos no es mucho mayor que la de un pájaro o una liebre.
Ni vale la pena hacer nada malo.
Nacemos por Dios, vivimos por Dios, y terminamos muriendo cuando Dios así lo dispone. Nuestra voluntad no vale en este aspecto para nada.
Nadie puede negarlo, y si esto es así tenemos la obligación de ser buenas personas, es decir, trabajar y trabajar y no aprovecharnos de nadie.
Cualquier otra forma de vida está equivocada.
Equivocado es también mezclar las creencias terrenales con las de la otra vida.
Es decir, ser o no comunista, con ser o no creyente que a la muerte nos espera otra vida.
Respetaría a una persona  que se dice comunista, y a la par creyera en una vida después de la muerte.
Son muchos los que confunden el “tocino con la  velocidad”, hablando vulgarmente.
Las cosas de este mundo son una cosa, y las venideras del futuro otra.
Puedes no creer en ningún líder religioso, pero tu conciencia te dice que “hay que ser buena persona” y no hacer mal a nadie.
Es decir: Hay que ser una persona “decente”.
No es mucho, creo yo.
Un abrazo amigo.



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