lunes, 21 de enero de 2008

La República de 1931 III

En aquellos años (1933,-1934) estudiaba 1º en la Escuela Superior de Comercio sita en una calle que daba a Princesa y por el otro lado desembocaba en las vías del tren que iban al Norte - no recuerdo su nombre -
Mi padre un capataz de la Telefónica y con cuatro hijos que èramos, se las veía y deseaba para llegar a fin de mes.
Me mandaron a la Escuela de Comercio porque era Carrera corta, en lugar de hacer Bachillerato que no hubieran podido pagar.
Vivíamos en la calle Topete del barrio de Cuatro Caminos. Alli vivía también San-
tiago Carrillo, en el número 25. Su padre era Concejal socialista de aquel barrio.
Por cierto el único que tenía coche, un PATO negro de gran porte.Ya vivían de la política como ha hecho toda su vida, y con gran provecho. En fin, unos son listos y otros somos más que tontos, por trabajar y dar un rendimiento a la sociedad.
Que Dios le juzgue. Yo no soy quién. Pero como es ateo, cuando muera, le entierran y Santas Pascuas.
Las huelgas de obreros y estudiantes no tenían fin. En la Escuela de Comercio siempre estuvimos en huelga. Quizá en todo el curso, hubo tan sólo un mes o dos de clase.
Teníamos un profesor de Rudimentos de Derecho - una persona de gran prestigio
y talento por sus trabajos y cargos en la Judicatura e incluso en el Gobierno, que nos aprobaba a todos a poco que abriéramos el libro. Era ya anciano y de gran porte y dignidad. Pues bien, lo corrieron a tomates. Nunca he visto tamaña indignidad. Me impresionó, y eso que era entonces un mocoso.
Un día el grupo revolucionario, 20 ó 30 no serían más, les dió por quemar la Escuela. Estaba sita en un palacete y rodeada por un jardín. Pues bien, aquellos granujas quemaron la mayor parte de los bancos y tiraron muchos al jardín.
Cuando la huelga terminó nos hicieron pagar 15 pesetas a cada uno, cifra cuya importancia se juzgará si se considera que el sueldo de un obrero era de 8 pesetas diarias.

No hay comentarios: