Como ya he comentado mi padre era empleado de la Cñía Telefónica Nacional de España.
Anteriormente lo era de La Peninsular hasta 1925 que se creó el monopolio por los americanos.
Cuando tenía 12 años pasaron por Manzaneque - un pueblo de Toledo -, una brigada de obreros de La Peninsular que cavando hoyos y poniendo postes tendían una línea hacía el Norte. Le ofrecieron trabajo a mi padre y ante las perspectivas de labrarse un porvenir su padre -mi abuelo - autorizó su salida de la casa paterna.
Así llegaron hasta Asturias donde mi padre, ya fijo de Celador, aterrizó en un pueblo rayano con la provincia de Santander llamado Colombres. Allí conoció a mi madre que entonces era un buen partido.
Mi abuelo materno era cochero.Tenía varios coches y 8/10 caballos, con los que cubría el tramo Cabezón de la Sal, en la provincia de Santander hasta Llanes en la de Asturias. que no tenía aun ferrocarril.
Mi padre fué destinado después a Cabezón de la Sal, donde nací en el año 1922.
Después diversos destinos de mi padre, nos llevaron primero a Alicante, después dos años a Cartagena, y otra vez a Alicante, lugares donde pasé mi niñez asistiendo al colegio de los Hermanos Maristas de los que tengo un imborrable recuerdo, no sólo por la excelente calidad de su educacion sino por el cariño que dispensan a sus alumnos. Desde aquí les doy mis gracias.
También quiero resaltar el enorme esfuerzo económico que para mis padres suponía pagar a mi hermano y a mí el Colegio, con 60 duros de sueldo mensual y cuatro hijos que mantener.Bendita sea mi madre, por el enorme trabajo de aquellos años, sin ayuda de nadie.
En 1932 nos fuimos a Madrid, hasta el año 1934 que le fué ofrecido a mi padre un aumento de un duro - 5 pesetas - si aceptaba ir a Canarias, por lo que cobraría 65 duros al mes.
Hoy día todo esto es increíble.
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