miércoles, 15 de mayo de 2013
LA ESPAÑA MAREADA
15-5-2013
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TODOS nos sentimos AFECTADOS, CABREADOS E INDIGNADOS.
ALGO hay que hacer con estos políticos, malos políticos, que se han dedicado casi todos a vivir del cuento, hacerse ricos y enchufar a sus parientes y amigos.
Copio el artículo de don José Manuel Otero a continuación con cuyo contenido supongo comulgarán casi todo el mundo.
Exijo que en las próximas elecciones, haya LISTAS ABIERTAS, sin las cuales yo no participaré.
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Pero no solo está en crisis el modelo autonómico; la generalidad de los ciudadanos percibe que ha crecido de manera elefantiásica la estructura de las tres administraciones públicas, la central, la autonómica y la municipal, sin que ello haya conllevado una mejora en la eficiencia de los servicios públicos. Lo cual hace pensar a muchos de nosotros que los políticos no han sufrido la crisis en la misma medida que otros sectores de la población. Lo cual no deja de ser paradójico, porque lo están pasando mejor los representantes de los ciudadanos que el propio pueblo representado. Finalmente, han fallado todos los mecanismos. de control de la economía, lo cual ha hecho posible una galopante corrupción entre la clase política y los dirigentes de algunas instituciones financieras. A lo que se añade una inaceptable sensación de impunidad: apenas se exigen responsabilidades y cuando hay un condenado jamás devuelve lo que se ha llevado.
No es de extrañar que en este caldo de cultivo acampen a sus anchas los alborotadores callejeros, que actúan ferozmente porque tienen también sensación de impunidad: tampoco a ellos se les aplica la ley; porque su «voluntad callejera» se acaba imponiendo a la voluntad popular expresada en la ley.
Se está debilitando sensiblemente la «autoritas» de quienes tienen el monopolio legal del ejercicio del poder ganado en las urnas. No se trata de exigir el empleo de la dureza, sino de la firmeza que proporciona el respaldo del voto mayoritario del pueblo español. Si no se ataja esta sensación de desgobierno y desamparo frente a los que no respetan la ley; se irá abriendo paso, lenta pero imparablemente, la idea de que España está dejando de ser un Estado de Derecho que asegura el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. Y si nos seguimos deslizando por este peligroso tobogán, va ser difícil detenerse y casi imposible dar marcha atrás.
JOSÉ MANUEL OTERO LASTRES ES CATEDRÁTICO Y ESCRITOR
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