REFLEXIONES
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¡Qué pequeña es la Tierra ¡ Apenas un punto en el inmenso espacio. Digo, un punto. Mucho menos que un punto. El universo alcanza miríadas de AÑOS LUZ y la Tierra desde aquellas distancias ni con telescopios potentísimos se podría ver.
Pero la Tierra, para nosotros que nacemos y vivimos en ella, sí que es importante. Es nuestra vida desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte.
Llevamos más de un millón de años viviendo en ella. El Hacedor de los mundos, el Hacedor de la Tierra, también se habrá ocupado de los Seres que han vivido y viven en ella, y, sin duda, siempre les habrá enseñado, les habrá instruido convenientemente sobre el modo de comportarse, el modo de actuar para que al final de sus vidas alcanzasen su unión con el Hacedor, consiguiendo así la suprema felicidad.
Recientemente, hablo de los tiempos de Moisés, le suministró a los hombres un código de conducta, intachable para la salud corporal y espiritual del hombre, resumido en los diez Mandamientos.
Parece ser que algunos sacerdotes judíos estaban haciendo un uso desacertado de este Código, - El ojo por ojo y el diente por diente – no eran del agrado del Creador ( Según Gandi, de seguir así nos habríamos quedado todos ciegos)
Y para corregirlo, AYER (dos mil años son ayer para la Humanidad)
La SUPREMA BONDAD ( que nosotros decimos Dios) envía a la Humanidad dos personas , una es la Madre, la Santísima Virgen María, y otra es su Hijo, llamado Jesucristo, que no ilustra y enseña que la Verdad está en perdonar; perdonar a nuestros enemigos, a los que nos hacen mal, y que siempre, siempre sea la CARIDAD la razón y el modo de ser de nuestra existencia.
Quien de veras ama a Dios se encuentra con Dios que viene a su corazón y además hace de él su mansión, dice San Gregorio Magno.
Milagro es el nacimiento de cada ser humano. Los que somos padres no podemos comprender cómo tenemos hijos con inteligencia, con pulmones, con corazón, con venas y arterias, estómago y piernas y brazos. Ninguno sabemos hacer eso, por tanto ALGUIEN sí lo sabe, y nos utiliza – un hombre, una mujer – para hacer nuevos seres.
Cristo también es HIJO de Dios. Un hombre superior, sí, que dice “ “Me voy al Padre, porque el Padre es MAYOR QUE YO “
Que se arrodilla en el Huerto de los Olivos y ora, y ora hasta sudar sangre, por que sabe el sufrimiento que le espera.
Un hombre al que el Diablo se atreve a insinuarle, a tentarle, por que
Él se ve superior a todo lo que le rodea y puede dominar y hacerse rico con su suprema inteligencia.
Y en otra ocasión le dice a un seguidor; ¿ Por qué me llamas BUENO? BUENO no hay nadie más que Dios.
Y en la Cruz exclama: ¡ Señor,Señor! ¡Porqué me has abandonado!
Cristo y su Madre, la Santísima Virgen, están en un lugar muy superior a nosotros, rogando por todos nosotros, y atendiendo nuestros ruegos como intermediarios.
Yo así lo vengo haciendo desde hace muchos años, y os aseguro que no me ha ido mal, ya tengo 90 años con salud y felicidad.
Felicidad que os deseo a todos vosotros, que me leeís. Rogad vosotros también por mí. Muchas gracias, amigos.
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