RECUERDOS
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Ayer fue sábado, 4 de Mayo de 2013.
Desde Madrid vino a Alicante mi hijo Jorge, junto con Icia, su mujer, y sus dos hijas de seis y cuatro años, Icía y Nuria respectivamente.
Ya estuvieron aquí la semana pasada, Les gusta Alicante donde tienen un piso en propiedad y además ven a sus padres.
Esta vez han vuelto tan rápido por que tenían que probarse sus hijas los vestidos que para Hogueras les está confeccionando un sastre de Benalúa, de ademanes muy peculiares, pero cada uno es como es, se nace así y no se puede ser de otro modo. Por otra parte persona muy educada y atenta.
Estábamos sentados en el café que hay en la misma plaza de Benalúa, cuando pasaba a mi lado Manolo C……., un buen amigo de mi juventud.
Como hacía muchos años que no le veía me levanté a saludarle, y cambiar las palabras de rigor.
Me dio a entender que no había estado muy bien de salud pero que, al igual que yo, iba “aguantando”.
Manolo C….. es seguramente la persona que más admiro en la vida.
Ya conté en mi blog el “porqué”, pero lo voy a recontar ahora, pues es un ejemplo inigualable.
Veníamos en autobús desde Murcia, donde habíamos hecho unos ejercicios espirituales, de una semana, en el convento de Los Jerónimos de aquella provincia.
Al llegar a Alicante y pasar por las primeras casas del barrio de La Florida, divisamos un hombre que iba solo por una acera. Manolo C…… se dirigió a mí y me dijo: “ Ves a ese hombre”.!ESE ES EL QUE MATO A MI PADRE!.
Se refería a uno de aquellos criminales que florecieron durante el período de la guerra civil en la zona roja – ahora llamada republicana – y que se dedicaban, casi diariamente, a llamar a las casas de los fascistas “ ( léase ricos, médicos, jueces, sacerdotes, y todos los que pisaban alguna iglesia ), llevarlos a las afueras, junto a las tapias de los cementerios, y allí matarlos como si fueran conejos,
Muchos, muchos de ellos, fueron fusilados después; pero muchos se salvaron al no existir ninguna denuncia contra ellos.
Entre ellos estaba ese individuo al que señalaba mi amigo Manolo C…..,
Su denuncia supondría un juicio sumarísimo, seguido del correspondiente fusilamiento.
Mi impensada reacción fue IR A POR EL, pero mi amigo me detuvo en el acto diciéndome ¡ DEJALO! ¡ YO YA LE HE PERDONADO!
Entonces me di cuenta de la altura y calidad de alma de Manolo C…..
Siempre le he admirado y respetado y cuando le veo le doy un abrazo lleno de sinceridad.
¡ PERDONA A TUS ENEMIGOS nos enseñó Cristo. Sé que es muy difícil hacerlo, pero el alma de Cristo y de Manolo era la misma, igual, igual…….
Yo rezo todos los días por llegar a ser como ellos…………
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