LOS CAFRES 7/9/19
¿Cuándo decimos que una persona es cafre?
En general, pensamos así cuando esa persona se parece en sus
actos más a los de un animal que a los de un ser humano.
Destacan por su falta de caridad. Por su egoísmo, por su incultura,
por su comportamiento de barbarie, por su falta de respeto y amor hacía los
demás que no son de su sangre y como no, también hacia los que sí lo son.
Estos bárbaros pueden actuar individual y colectivamente.
En nuestro señorial e histórico reino que es España, tenemos
dos Regiones donde abundan estos bárbaros.
Hay muchos en las provincias vascongadas, y otros en las de
Cataluña.
Se puede pensar distinto a los demás en todo, pero lo único
que no se puede hacer es quitar la vida a otro porque no piense como tú.
La vida la da el Supremo Hacedor de los mundos, y hay que ser
bárbaro y animal para tomarse el derecho de quitar lo que Dios, nuestro Señor,
ha hecho.
A esas gentes, no se encuentran palabras para denominarlos,
porque bárbaro se queda pequeña.
Menos mal que la gran mayoría de allí se sienten españoles de
pura raza y están avergonzados que animales de esta especie nazcan en aquellas
bellas tierras que tanto honor han dado a través de los siglos a la gloriosa
nación española. Eso en Vascongadas. Los catalanes irredentos son otra cosa.
Además de indignos y traidores a la Patria que les dió el ser, son una partida
de cobardes que ensucian sus pantalones ante el menor peligro que ven derivado
de sus actos y opiniones equivocadas.
Se le ocurrió a algún cabeza alocada que Cataluña podría ser
un Estado propio, una nueva Nación a la que se unirían as Islas Baleares, y las
provincias hoy valencianas.
Millones y millones han invertido en ello, y han conseguid
que muchos acepten la idea.
Se han valido de todo. Han robado a los catalanes en primer
lugar y al Gobierno central, y han vociferado la gran mentira de que “España
nos roba”, cuando hoy se conoce que se han embolsado millones y millones que
han robado a Cataluña y a España entera y se los han llevado a Andorra y Suiza.
Y lo más triste es, que, a pesar de ello, todavía tienen
algunos seguidores, aunque ya menos.
En fin, no merecen perder ni un segundo más esta cuadrilla de
malaventurados mal nacidos.
Es una pena que no haya infierno.
Para todos, incluso para estos tontainas, le pido a Dios,
nuestro Señor, un puesto allí donde nunca se acaba el tiempo.
Así sea.
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